«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Cristo Es La Única Esperanza Para El Mundo

Por Fred D. Jarvis

    El mundo se encuentra en una encrucijada y desesperadamente necesitamos una solución divina para las enfermedades de esta sociedad enferma.  Así mismo tenemos que encontrar la respuesta para la iglesia que se encuentra paralizada, pues es tiempo de que nosotros los cristianos saquemos la malla que enreda nuestros corazones, como así el almacenamiento de las muchas cosas que hay en nuestras vidas para que así el Espíritu Santo nos llene y nos dé un corazón sincero y dispuesto a trabajar para rescatar al que está perdido y está muriendo en esa condición.

    En los primeros días de los tiempos bíblicos la predicación del evangelio se esparció automáticamente y espontáneamente.  Los creyentes en Cristo fueron a todas partes predicando la Palabra de Dios.  El mensaje fue basado en la Cruz.  La dinámica o energía venía del Espíritu Santo y de la autoridad de la Biblia.  Con la expresión en sus labios «Así dice Dios» ellos predicaron el evangelio pasmando y sorprendiendo al mundo entero.

    Hoy en día no tenemos el poder de impresionar ni siquiera a una villa, cuanto más al mundo entero.  Es tiempo que dejemos lo que esperamos de nuestro trabajo al poder de la Palabra de Dios.  Parecería que no esperamos a que Dios obre como siempre lo hizo.  Actuamos como si Cristo FUE el grande y no el que ES.  Es muy triste ver como ajustamos nuestra teología y fe al nivel de decadencia y derrota donde se encuentran nuestras vidas.

La única esperanza para el mundo

    El Dios perdone nuestra mediocridad y ranciedad haciendo que nos sintamos descontentos con la manera de nuestro proceder en el sembrío de la Palabra por la falta de amor, confianza y dependencia en Su poder.  Sea Él, el que examine y limpie nuestros corazones e inflame nuestras almas con amor, lealtad, coraje y convicción.  Que nuestras predicaciones y oraciones sean contritas para un nuevo despertar, pues tenemos una cita con el destino de muchos y esto es Cristo o calamidad.

    Verdaderamente hay solo una esperanza para el mundo y esto es el Cristo crucificado y resucitado, Señor y Rey.  No hay otra esperanza para esta generación afligida.  Dios nos está llamando para dar y para predicar.  Es tiempo de ir y presentar a la gente al hermoso Jesús.  Es tiempo de dar y de sacrificio.  Es tiempo de estar ocupados en el trabajo para Dios, en los «negocios» de Dios, pues es la única manera para un despertar.

El poder de Pentecostés

    Sin la guía del Espíritu Santo nuestro trabajo es perdido.  Necesitamos hacer más que probar y afanarnos.  Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo.  Necesitamos hacer el trabajo de Dios a Su manera y dirección, porque Su poder y presencia son importantes, por esto, tenemos que ser cautelosos hasta que estemos equipados con la llenura del Espíritu Santo, pues Pentecostés debe de ser más que un evento en la historia, esto debe de ser una experiencia personal.

    El libro de los Hechos es un bosquejo divino para nuestros días.  El propósito de Pentecostés fue para dar el Santo Espíritu a los cristianos, el pueblo de Dios para que ellos puedan presentar al Señor Jesús a la humanidad, pues no hay otra intervención o fuerza que sustituya a este poder para ganar almas para Cristo, porque tener la verdad no es suficiente sin el suministro o don del poder de Dios para así compartir este poder con los que nos rodean.  Sea Dios el que encienda el deseo en nuestros corazones de evangelizar, quemando primero la escoria que hay en nuestro corazón y haciendo de nosotros gente que espera Su venida.  El Señor Jesús dijo: «Venid en pos de Mí, y os haré pescadores de hombres» (Mt. 4:19).  Dios quiere multiplicarnos dándonos hijos y nietos espirituales.  Tenemos que ir con Cristo a buscar al perdido.  «Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas» (Sal. 126:6).

    El amor de Dios debe constreñir nuestros corazones para así sentir como Él siente, sintió, fue y va.  Como nos ama y amó a tal punto que se sacrificó por nosotros.  Necesitamos hombres de Dios con fe y no aparatos mecánicos.  La Palabra de Dios tiene poder, es cortante y cuando es predicada con la guía del Espíritu Santo trae despertamiento.

Arrepentimiento, oración y despertamiento

    Dios permita un despertar espiritual hábil de alcanzar cada esquina del mundo, porque es esto lo que el mundo necesita más que ninguna otra cosa.  La humanidad busca diferente solución para sus problemas en vez de buscar la solución correcta.  Sin embargo, el renacimiento es la respuesta.  No podemos recibir las bendiciones de Dios sin primero habernos arrepentido.  El hacha del juicio de Dios está en la raíz del árbol. Las fundaciones de nuestras sociedades están tambaleando.  Nuestros pecados han alcanzado lo más alto de los cielos y son una mancha en la sociedad, un insulto a Dios y una herida en el corazón de Cristo.  Un tizón bloqueando y estorbando el despertar de la iglesia.

    Esta corriente puede y tiene que ser cambiada.  Los pecados pueden ser confesados y perdonados.  Limpiemos el camino para un despertamiento confesando y olvidando nuestros pecados.  Abramos los escondrijos secretos de nuestras almas y dejemos a Dios escudriñar. Volvamos al lugar donde nos sentíamos contritos y dejemos a nuestros corazones sentir pesadumbre porque no es suficiente conocer la Biblia sino indagar o examinar nuestros corazones, pues el arrepentimiento es el camino al despertamiento.  Confesemos y olvidemos nuestros pecados.  Humillemos nuestro ser y volvamos al Calvario orando para que las naciones vuelvan a la Cruz, pues así el infierno se lamentará, el cielo se regocijará y el renacimiento será acentuado, porque Dios puede y por cierto tomará parte en esto.

    El mundo en estos momentos está enfrentando lo político, lo moral y la ruina espiritual, por esto no podemos permitir esta situación sin una batalla, pues no hay nada imposible para Dios.  Arrepentimiento y oración son las llaves para un renacimiento, y el renacimiento es la llave de los tesoros de Dios de donde vienen las bendiciones, por esto respondamos y arrepintámonos, pues con una determinación nueva, dedicación y profundidad recobraremos nuestra vida espiritual.  Edifiquemos un lugar o altar de oración confesando nuestros pecados y nuestra negligencia concerniente al mundo perdido.  Recuperemos el renacimiento, pues es el único remedio para este mundo enfermo.

    Tenemos la verdad para transmitir, también tenemos el mensaje para impartir y la luz para compartir, pues este mundo está cansado y necesitando el toque del médico de los médicos, nuestro Señor.  Pavimentemos el camino para un renacimiento dando lo mejor de nosotros a aquel que más amamos siendo esto lo mejor para adquirir santidad, traer renacimiento y bendición.  Que el poder de Dios nos ayude a completar Su trabajo y a continuar Su misión.

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