«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Alabanza Es La Fe En El Trabajo

Por Wesley L. Duewel (1916 – 2016)

    ¿Has visto la manera en que Dios multiplica tu fe cuando comienzas a alabarle?  Hay veces en las cuales es más importante alabar al Señor que hacer la oración de intercesión.  La alabanza alza tus ojos de tus circunstancias – a tu Padre Todopoderoso quien reina sobre todo.  Ni siquiera una sola circunstancia en tu vida te sobreviene sin el permiso de Dios, y eso significa que Él tiene un modo de causar que ella, en cooperación con otras cosas, sea para Su gloria y para tu bien.

    La alabanza alza tus ojos desde la batalla hasta la victoria, porque Cristo ya es Vencedor; y aunque no vemos todas las cosas bajo Sus pies, están allí en una realidad divina (Heb. 2:8; Ef. 1:22).  Cuando necesitas la fe, hay que tomar dos pasos; lee la Palabra de Dios, y comienza a alabarle a Él.  Estos dos naturalmente son complementarios tanto como el hidrógeno y el oxígeno se unen para hacerse el agua.  Deja de preocuparte y de temer, y prueba el alabar.  ¿Necesitas la fe?  ¡Alaba al Señor!

El alabar es el adorar

    Si quieres experimentar una nueva fuente de gozo en tu alma, comienza a alabar a Dios.  La Palabra de Dios nos dice que Él pone una canción en nuestro corazón; así que si no somos cristianos que cantan, estamos decepcionando a Dios.  Él desea que Sus hijos comiencen a adorarle con la alabanza: «Entrad por Sus puertas con acción de tracias, por Sus atrios con alabanza» (Sal. 100:4).  Todas las gracias del Espíritu Santo crecen mucho mejor en un corazón alegre.

    En cada crisis, cuando Dios se reúne con nosotros de una nueva manera, Él trae consigo el gozo indecible, una nueva paz, un toque conmovedor de Su gloria; y la alabanza sigue tan seguramente como el agua fluye de una fuente.  Siempre que las nubes de la oscuridad comiencen a esconder el rostro amante de Dios, el darle alabanzas es la manera más rápida de abrir paso de nuevo a Su luz gloriosa.  ¿Falta el gozo de tu vida espiritual?  Primero está seguro de que no hay algún pecado secreto, y luego comienza a alabar a Dios.  ¡Gloria a Dios!

    ¿Te has dado cuenta de que las contestaciones de Dios a tus oraciones algunas veces han estado retrasadas por falta de alabarle a Él?  ¿Has visto a Dios eliminar las dificultades y obstrucciones insuperables como contestación a la alabanza?  ¿Sabías que muchas veces puedes hacer huir a Satanás por medio de la alabanza, más rápido que de cualquier otra manera?  ¿Has experimentado la eficacia de la alabanza y el ayuno?  ¿Sabías que cuerpos han sido sanados, demonios han sido echados fuera, y la paz ha sido restaurada a corazones inquietos por meramente alabar al Señor?

    ¿Has entrado deliberadamente alguna vez en una situación imposible con el arma de la alabanza a Dios, y observado como Dios hizo un milagro?  ¡Oh, hijo de Dios que con corazón hambriento te esfuerzas, luchando contra las fuerzas de las tinieblas, oh constante intercesora, es posible que éste sea el mensaje de Dios a ti!  Alza tu vista ahora mismo y comienza a alabar a Dios.  ¡Gloria al Señor!

    Casi nunca chocamos con un conflicto espiritual sin emplear hasta cierto punto la oración, pero ¿cuántas veces entramos nosotros, como Judá bajo el liderazgo de Josafat, en la batalla haciendo nada sino creyendo y alabando a Dios? (2 Cr. 20:20-21).  ¡Oh, mis hermanos y hermanas cristianos, empecemos a alabar a Dios más y más!  ¡La alabanza cambia las cosas, y la alabanza te transformará a ti!

    De vez en cuando hay un sacrificio profundo en la alabanza.  Hay veces cuando tendremos que alabar a Dios aunque tengamos lágrimas en los ojos.  Habrá veces cuando todo lo que podremos decir es: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito» (Job 1:21).  No hay música más dulce debajo del cielo, ni hay perfume más fragante que la que sube de una vida de sufrimiento que todavía está llena de alabanza.

    Es posible que tú estás enfrentando hoy día unas situaciones que no has escogido.  ¿Puedes mirar hacia arriba ahora mismo de tu Getsemaní y todavía decir: «¡Gloria a Dios!»?

La alabanza es el lenguaje del cielo

    La alabanza endulzará y santificará todo lo que ella toque.  La alabanza encenderá una fe nueva.  La alabanza avivará el rescoldo de tu amor moribundo, cambiándolo en un amor ardiente para con Dios.  La alabanza hará resonar las campanillas de gozo en tu alma; en poco tiempo todo el cielo se reunirá contigo en el coro, ¡y tu corazón experimentará un toquecito del cielo mismo!  La alabanza penetrará la oscuridad, dinamitará las obstrucciones de larga duración, e infundirá terror en el corazón de Satanás.

    Hemos alabado a Dios un poco y de vez en cuando; alabémosle más y más.  Hemos alabado a Dios en el pasado; ¡vengamos y alabémosle ahora mismo!  Alza tu vista hacia el cielo en este momento y da alabanzas a tu Redentor poderoso.  Alábale por Su amor y fidelidad; alábale por Su poder y bondad.  ¡Él es digno de toda alabanza!  ¡Alabémosle ahora mismo!