«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Enseñando A Nuestros Niños A Confiar En Medio De Las Pruebas

Por Kim Butts

    Es mucho más fácil enseñarle a un niño a confiar en un Dios de amor cuando todo en su vida anda bien.  Pero, nuestros niños necesitan aprender que Dios está presente y que los ama aun cuando las circunstancias sean difíciles.  Si podemos introducirles la importancia de perseverar en medio de las pruebas y las aflicciones en temporadas cuando la vida no marche bien, entonces nuestros hijos se desarrollarán una confianza poderosa y potente en la habilidad de nuestro Señor Dios Todopoderoso de consolar, sostener, proteger y proveer.  Si no están preparados para las luchas y las batallas de la vida, que son inevitables, no estarán preparados para pararse firmemente sobre la Roca mientras las tempestades bramen y los problemas se hagan gigantes alrededor de ellos y dentro de ellos.

    Muchos adultos no están preparados para poder mantenerse firmes en su fe en medio de las aflicciones porque nadie les ha enseñado cómo hacerlo.  Es lamentablemente común que le den la espalda a Dios, o que dejen de asistir a la iglesia, o que el enemigo les pueda desilusionar, porque nadie les ha instruido en cómo aprender y crecer en medio de, y a través de, las pruebas y de cómo salir victoriosamente de los sufrimientos.  Si preparamos a nuestros hijos a entender la disciplina del sufrimiento, los veremos a ellos triunfar y poder proclamar la victoria cuando Satanás trata de derrotarlos.  Dice Hebreos 12:11, «Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.»

    Por favor, no alarmen a sus hijos pintando un cuadro oscuro de la vida cristiana.  Ayúdelos a saber que no hay nada mejor que la jubilosa vida del creyente.  Sin embargo, tienen que darse cuenta de las esquemas de un enemigo bien astuto que desea destruir sus mentes y sus corazones.  Es muy importante que ellos reconozcan que estamos en una batalla diaria.  Yo recomiendo que enseñe a sus hijos a vestirse con la armadura de Dios cada día (Ef. 6:10-18).  Esto les ayudará a enfrentarse a cada día sin miedo ni pánico, sabiendo que el Padre que los ama está en control.

    1. Niños necesitan saber que sí es seguro que las pruebas llegarán.  Especialmente si tienen una fe activa, sufrirán unas pruebas porque son cristianos.  Mientras mejor equipados estén sus hijos contra los tiempos difíciles de la vida, más difícil le será al enemigo titubear su fe (1 Pe. 4:12-14).

    2. Los niños necesitan saber que a Dios le importa todo lo que les pasa (Mt. 11:28-30; Sal. 23:4).

    3. Necesitan saber que pasando por las pruebas les hará cristianos más fuertes.  Los tiempos difíciles nos obligan a apoyarnos en el Señor por nuestra fuerza.  Si no nos encontráramos con dificultades, nunca creceríamos espiritualmente.  «Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza» (Rom. 5:3-4; cf. Stg. 1:2-4).

    4. Los jóvenes necesitan aprender que Dios no nos abandona en nuestras pruebas; Él sí entiende del sufrimiento por haber sufrido tanto.  Dios entregó a Su propio Hijo por nosotros.  Él sí sabe lo que es sufrir el dolor intenso y agudo (Juan 3:16; Is. 53:3-5).  Jesús aguantó tremendo dolor y agonía por nosotros, y siempre podemos saber que Él está caminando con nosotros en medio de los tiempos difíciles: «A los que sufren, Dios los libra mediante el sufrimiento; en su aflicción, los consuela» (Job 36:15).

    5. Nuestros hijos necesitan saber que Dios los confortará y que Él usará a sus pruebas para hacerles a ellos más útiles y excelentes en sus obras por el reino.  Cada experiencia difícil nos puede preparar para ayudarle a otro.  Si un muchacho pasa por una enfermedad o una pérdida de alguna clase, el Señor generosamente suplirá múltiples oportunidades para que ese joven ayude a confortar, animar y de alguna manera ministrarles a otros que estén pasando por situaciones similares.  (Véase 1 Pedro 1:6-7; 2 Corintios 1:3-5.)

    6. Los niños necesitan saber que muchas personas estarán observando su manera de actuar en medio de las pruebas.  El testimonio de un niño puede ser muy poderoso si está preparado para mantenerse firme y fuerte en medio de las circunstancias difíciles.  Vistiéndose con la armadura completa de Dios es una manera potente de hacer eso.  Su actitud es muy importante cuando haya que enfrentar pruebas, porque otras personas quieren saber si un niño tiene verdadera fe.  Dios no nos dice que tenemos que sentirnos agradecidos por las malas circunstancias en sí.  Pero sí nos dice que en medio de las circunstancias desagradables debemos darle gracias a Dios.  Nuestro Padre sabe que vamos a sentirnos tristes o perturbados, sin embargo, Él también quiere que salgamos victoriosos de las adversidades, y en el proceso que lleguemos a crecer.  «Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es Su voluntad para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tes. 5:16-18).

    7. Los jóvenes necesitan saber que sus propias fuerzas no son suficientes.  Siempre tienen que depender del poder del Señor en cada circunstancia – especialmente cuando se trata de la tentación (1 Cor. 10:12-13).

    8. Nuestros hijos necesitan saber que si se mantienen fieles y perseveran en las pruebas que sí habrá premio.  Santiago escribe, «Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes Lo aman» (Stg. 1:12; cf. 1 Pe. 4:13-14; Rom. 8:17-18; 1 Pe. 5:10).

Maneras prácticas de enseñar estos principios:

    1. Busque momentos que se prestan para enseñar – como circunstancias que les ponen tristes, enojados o lastimados a sus hijos:

    • Enséneles a recordarse inmediatamente que Dios está en control. «Todo esto demuestra que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere…» (2 Pe. 2:9).  «¿Sabes cómo controla Dios las nubes, y cómo hace que Su relámpago deslumbre?  ¿Sabes cómo las nubes, maravillas del conocimiento perfecto, se mantienen suspendidas?» (Job 37:15-16).  «En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.  Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como Su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas» (Flp. 3:20-21).

    • Enséñeles a orar que Dios sea honrado y glorificado en medio de las circunstancias, aunque tengamos que sufrir o pasar por una temporada muy difícil.  «Invócame en el día de la angustia; Yo te libraré y tú Me honrarás» (Sal. 50:15).  «Esto es para ustedes motivo do gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego.  Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele» (1 Pe. 1:6-7).

    • Enséñeles a amar y a orar por los que les causen daño o sufrimiento a ellos, o a otras personas.  «Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.”  Pero Yo les digo:  Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen» (Mt. 5:43-44).

    • Enséñeles a orar que Dios les de­muestre lo que Él desea que ellos aprendan: «Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña Su camino» (Sal. 25:9).

    • Enséñeles a darle gracias a Dios, sabiendo y confiando en que Él causará que algo bueno ocurra en medio de, o a través de, esta situación desagradable, aun no se vea en el momento.  «Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es Su voluntad para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tes. 5:18). 

    • Enséñeles a empezar a buscar maneras de glorificar a Dios en vez de darse por vencidos.  Ayúdeles a aprender a hacerse esta pregunta: «¿Cómo yo pueda usar lo que me ha pasado a mí para ayudarles a otros, para apuntarles a Cristo?»  (Vea 1 Pedro 4:19.)

    2. Sea usted un buen ejemplo de una persona que persevera en las pruebas.  Si pueden observar a usted mantenerse firme en sus dificultades, entonces tendrán un buen ejemplo visible para seguir.

    3. Demuéstreles cómo se comportó y qué hizo Jesús en las dificultades Suyas.  Por ejemplo, ¿qué hizo Él con el enemigo cuando fue tentado en el desierto? (Él usó la Palabra de Dios.) ¿Qué hizo Jesús cuando sabía que iba a ser traicionado?  (Él oró.)  ¿Qué dijo acerca de los que Le pusieron en la Cruz?  («Padre, perdónalos…»)

    Aquí les ofrezco varios instrumentos importantes para enseñarles a sus hijos, para prepararles por las pruebas que les esperan.

    1.  La Palabra de Dios – Leyéndola, orándola, obedeciéndola, ­memorizándola, hablándola, cantándola, meditando sobre ella…la Palabra de Dios es poderosa solamente si se usa en la vida diaria.  Eso incluye usándola durante los sufrimientos y las pruebas.  «Dichosos más bien – contestó Jesús – los que oyen la Palabra de Dios y la obedecen» (Lc. 11:28).  «Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios» (Ef. 6:17).  «En mi corazón atesoro Tus dichos para no pecar contra Ti» (Sal. 119:11).  «Tu Palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero» (Sal. 119:105).

    2. Alegría – Si el enemigo puede robarles a nuestros hijos de su alegría, él les puede causar mucho daño.  «Alégrense en la esperanza…» (Rom. 12:12).  «…No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Ne. 8:10).

    3. Paciencia – Es suficientemente difícil demostrar paciencia cuando todo anda bien.  Es solamente por el poder de Dios que «…mostremos paciencia en el sufrimiento…» (Rom. 12:12; cf. Stg. 5:10-11).

    4. Oración - ¿Qué hizo Jesús en medio de las situaciones difíciles?  ¡Él oró!  Por eso, también siempre debemos «…perseverar en la oración» (Rom. 12:12).  «Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos.  Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos» (Ef. 6:18).

    5. Perdón – Enseñe a los niños a perdonar en vez de tenerse lástima y lloriquear o pensar en la venganza cuando hayan sufrido una injusticia.  La mayoría de los niños tienen la tendencia de vengarse o de pelear con la persona que haya hecho daño a sus vidas.  Ese es un buen momento para enseñarles a orar por sus enemigos: «Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo…» (Mt. 5:44-45).  Como cristianos la venganza nunca debe formar parte de quienes somos.  Aquí están unas Escrituras para enseñarles a sus hijos el carácter y la mente de Jesús, una mentalidad «Jesucéntrica» en cómo tratar a los que nos hayan hecho daño, o nos hayan causado dolor: «Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan» (Rom. 12:14).  «No paguen a nadie mal por mal.  Procuren hacer lo bueno delante de todos.  Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos» (17-18).  «No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien» (21).  Los niños necesitan aprender que «no perdonar» es un pecado:  «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mt. 6:12).  «Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.  Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas» (Mt. 6:14-15).

    6. Alabanza – Porque Jesús murió en la Cruz por nuestros pecados y fue resucitado, nosotros tendremos la vida eterna.  Este simple hecho de fe debe vencer a cualquier adversario que se afronte a nuestros hijos.  Ayúdeles a continuar a darle alabanzas a Dios cuando la vida no vaya bien.  Ellos verán y se sentirán una tremenda diferencia en la manera en que vivan sus dificultades.  «¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo!  Por Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable.  Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos» (1 Pe. 1:3-5).

    Enseñarles a sus hijos a confiar en Dios en medio de las pruebas le parecerá a usted una tarea muy difícil, como usted, siendo adulto, también tiene que luchar con estos principios.  Sin embargo, si usted tomará cada oportunidad de ayudar a sus hijos a entender la batalla y los instrumentos, las armas, que necesitan para vencer al enemigo, cuando ya a ellos les lleguen las pruebas, usted estará ayudando a levantar y criar una generación que Dios puede usar por Sus propósitos y Sus planes en esta tierra.  «Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas.  ¡Que el Señor cumpla todas tus peticiones!» (Sal. 20:5).