«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Cinco Pasos Hacia La Transformación

Por Paul Washer

    Uno de los principales objetivos de la Escritura es la transformación de nuestro carácter, pero esto es imposible mientras nuestras Biblias estén acostadas en un estante, cubiertas de polvo.  Es imprescindible que nosotros tengamos un encuentro diario con Dios en Su Palabra.  En la Escritura, encontramos 5 pasos que nos pueden llevar hacia la transformación.

Lee la Palabra de Dios

    Nosotros nunca pensaríamos estudiar un libro sin leer al menos una vez.  Nadie comenzaría a leer una novela en el medio de la historia o en el último capítulo.  Nuestra lectura de la Biblia no debe ser diferente.  Leer la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis es el primer paso del Estudio Bíblico.  De hecho, leer la Biblia no es el único paso de nuestra jornada, sino una disciplina que debemos mantener toda nuestra vida.

Estudia la Palabra de Dios

    Nosotros debemos hacer más que simplemente leer si queremos conocer toda la bendición de la Palabra de Dios – debemos estudiar.  Muchos cristianos creen incorrectamente que un estudio a fondo de las Escrituras es solo para teólogos, pero las Escrituras nos enseñan ellas mismas que el estudio de las Escrituras es para todos.  «Y éstos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hch. 17:11).

Memoriza la Palabra de Dios

    Cuando estás leyendo o estudiando la Palabra, encontraremos versículos claves que tendrán un significado especial para nuestras vidas.  Nosotros debemos memorizar estas porciones de las Escrituras de modo que ellos puedan continuar recordándonos lo que hemos aprendido y como debemos vivir.  Esta internalización de la Palabra de Dios es la clave si queremos ver el fruto completo de nuestra lectura y estudio de la Biblia.

    Memorizar las Escrituras es una de las disciplinas cristianas más ignoradas.  Muchos cristianos creen que la memorización de las Escrituras es simplemente muy difícil.  Esto no es verdad.  Todos pueden aprender a memorizar las Escrituras.  Las siguientes sugerencias te pueden ayudar:

    1)  Memoriza pequeñas porciones.  Comienza con pequeñas porciones de la Escritura.  No te preocupes; es una disciplina de toda la vida.

    2)  Memoriza los versículos de tu interés.  Memoriza los versículos que te interesan o te pueden ayudar con tu crecimiento espiritual.  Si tienes un problema con la paciencia entonces memoriza versículos que hablan sobre las virtudes y la bendición de la paciencia.  Si quieres ser un mejor testigo, entonces memoriza versículos sobre la salvación.

    3)  Memoriza sistemáticamente.  Memoriza versículos que tratan con un tema específico.  Cuando hayas dominado esos versículos, elije otro tema y comienza de nuevo.

    4)  Memoriza en las oportunidades.  Lleva tus versículos a memorizar contigo en pequeñas tarjetas.  Trabaja en la memorización de la Biblia cuando estás manejando hacia el trabajo, estando conectado(a), limpiando la casa, etc.

    5)  Revisa periódicamente los versículos de la Escritura que ya has memorizado, de modo que ellos siempre estén firmemente arraizados en tu corazón y mente.

Medita en la Palabra de Dios

    Como cristianos debemos darnos cuenta de que la meditación es una disciplina que nosotros debemos practicar.  La meditación bíblica es simplemente la disciplina de concentrarse o centrar toda nuestra mente en la verdad de la Escritura de modo que mejoremos nuestra comprensión de esta y la apliquemos a nuestras vidas.  La mejor ilustración de una meditación bíblica es el sistema digestivo de una vaca.  Después de masticar la hierba la vaca se la traga.  Luego la arroja, la devuelve a su boca, la mastica y de nuevo la traga.  Luego repite el proceso dos veces más.  En la meditación de las Escrituras, es suficiente una simple «buena masticada» de la Palabra de Dios, lectura, oración y meditación en el texto, hasta que uno ha digerido todo.  Las siguientes sugerencias le podrán ayudar a aprender a meditar:

    1)  Elije un pequeño texto de unos cuantos versículos; no más de un párrafo.

    2)  No te apresures.

    3)  La oración permea la meditación.

    4)  Lee el texto varias veces.  Concéntrate en el significado de cada palabra y frase.

    5)  Anota tus descubrimientos en un pequeño cuaderno.  Escribe debajo como eso se aplica a tu vida.  Medita en tus notas.

    6)  Continúa meditando en el pasaje y en lo que has aprendido.  Como la memorización de las Escrituras, puedes meditar en cualquier lugar y a cualquier hora.

Obedece la Palabra de Dios

    Tu lectura, estudio, memorización y meditación de las Escrituras tiene un solo propósito principal:  Obediencia.  El objetivo de la vida cristiana no es conocer o entender, sino la transformación de nuestro carácter a través de nuestra obediencia a la Palabra de Dios.  Es imposible enfatizar suficientemente esta verdad.  En nuestra corrupción tenemos la tendencia a buscar conocimiento que nos envanezca y a evitar su aplicación personal que requiere nuestra sumisión y obediencia.  No obstante, debemos luchar contra esta tendencia y obedecer la voluntad de Dios que hemos aprendido en nuestro estudio de la Escritura.