«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Fe Actúa En La Palabra De Dios

Por George Müller (1805 – 1898)

    ¿Qué es la fe?  Contesto en la forma más sencilla que puedo expresarlo: La fe es la seguridad de que lo que Dios ha dicho en Su Palabra es verdad, y que Dios actuará de acuerdo con Lo que ha dicho en Su Palabra.

    Esta seguridad, esta dependencia de la Palabra de Dios, esta confianza, es fe.  Las impresiones no deben tomarse en cuenta para relacionarlas con la fe.  Las impresiones no tienen nada que ver con la fe.  La fe tiene que ver con la Palabra de Dios.  No son las impresiones, fuertes o débiles, las que tendrán un impacto sobre nuestra vida.  Tenemos que considerar la Palabra escrita y no a nosotros mismos ni a nuestras impresiones.

    Las probabilidades no deben ser tomadas en cuenta.  Muchos están dispuestos a creer las cosas que a ellos les parecen probables.  La fe no tiene nada que ver con las probabilidades.  La estera de la fe empieza donde terminan las probabilidades y la vista y el sentido común fracasan.

    Muchísimos hijos de Dios se deprimen y lamentan por su falta de fe.  Dicen que no tienen impresiones, ni sentimientos, ni ven ninguna probabilidad de que lo que desean se cumplirá.

    Las apariencias tampoco han de tenerse en cuenta.  La cuestión es – si Dios lo ha dicho en Su Palabra.

    Y ahora, mis queridos amigos, es muy necesario que se pregunten si tienen la costumbre de confiar, en lo más profundo del alma, en lo que Dios ha dicho en Su Palabra, y si en realidad buscan averiguar si lo que quieren coincide con lo que Él ha dicho en Su Palabra.

Las pruebas – el alimento de la fe

    Dios se complace en aumentar la fe de Sus hijos.  Nuestra fe, que es débil al principio, se desarrolla y se fortalece más y más con el uso.  Debemos, en lugar de no querer pruebas antes de la victoria, no querer nada de ejercicio para la paciencia, estar dispuestos a tomarlos de la mano de Dios como un recurso.  Digo – y lo digo conscientemente – las pruebas, los obstáculos, las dificultades y a veces los fracasos, son el alimento de la fe.  Recibo cartas de muchos queridos hijos de Dios que dicen: «Hermano Müller: Le escribo porque soy débil en la fe.»

    Así como estamos dispuestos a pedir que nuestra fe sea fortalecida, tenemos que sentir la disposición de tomar de la mano de Dios el recurso para fortalecerla.

    Dios con amor permite las dificultades a fin de que desarrollemos sin cesar aquello que Él está dispuesto a hacer por nosotros, y con este fin no debemos acobardarnos.  Si Él nos da dolores y obstáculos y pérdidas y aflicciones, hemos de tomarlos de Sus manos como evidencias de Su amor y cuidado por nosotros a fin de desarrollar más y más esa fe que Él quiere fortalecer en nosotros.  Llegamos, pues, a la conclusión de que Dios es un Ser amante, y estamos satisfechos con Él, y decimos: «Es mi Padre, haga Él lo que Le plazca.»

    Cuando por primera vez empecé a dejar que Dios tratara conmigo, confiando en Él, tomándole la palabra, descansaba simplemente en las promesas que se encuentran en el sexto capítulo de Mateo.  Lea con atención Mateo 6:25-34.  Creía la Palabra, y descansaba en ella y la ponía en práctica.  Le creí con confianza lo que había dicho Dios.

    En este medio siglo de labor he podido, con la sencillez de un niño, depender de Dios.  He tenido mis pruebas, pero me he aferrado a Dios, y de esta manera ha sucedido que Él me ha sostenido.  No es que sólo nos da permiso, sino que nos ordena positivamente que echemos nuestras cargas sobre Él.  ¡Oh, hagámoslo!  Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo: «Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará» (Sal. 55:22).  Lo hago día tras día.  Esta mañana, traje ante el Señor sesenta asuntos relacionados con la iglesia de la cual soy pastor, y eso es lo que hago día tras día, año tras año; diez años, treinta años, cuarenta años.

Mantener su alma en Dios

    Pero no esperen obtener una fe total instantáneamente.  Todas esas cosas como lanzarse a ejercer la fe por completo, son cosas que descarto.  Todas esas cosas avanzan de una manera natural.  Lo poca fe que he obtenido, no lo obtuve de una vez.  Me llegan cartas llenas de preguntas de los que quieren que su fe sea fortalecida.

    Mantengan su alma en la Palabra de Dios, y aumentará su fe.

    Algunos dicen: «Yo nunca tendré el don de fe que tiene el Sr. Müller.»  Esto es un error – es un gran error – no contiene ni una partícula de verdad.  Mi fe es del mismo tipo de fe que tienen todos los hijos de Dios.  Es del mismo tipo de la que tenía Simón Pedro, y todos los cristianos pueden obtener una fe similar.

    Mi fe es la fe de ellos, es desarrollada más que la de ellos; pero la fe de ellos es precisamente la fe que yo ejercito; únicamente en lo que respecta al grado de ella, la mía fuertemente ejercitada.

    Ahora bien, mis queridos hermanos y hermanas, empiecen de a poquito.  Pero primero silenciosamente y cuidadosamente, examinen y vean si la cosa en lo que confían, es algo que coincide con Sus promesas en Su Palabra escrita.