«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Palabras Maravillas De La Vida Y La Verdad

Por Lois J. Stucky (1928 – 2014)

    En Lucas 5:1 leemos que cuando el Señor Jesucristo estaba aquí en la tierra, la gente «lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios.»  ¿No deseamos que personas en esta hora sean tan ansiosos de escuchar la Palabra de Dios – y luego obedecerla?  Pero oh, ¡cuántos son las preocupaciones y los placeres y las distracciones del mundo de hoy que reclama la atención del hombre y desplaza el tiempo debido para una concentración en la Palabra de Dios que transforma vidas!

    Estoy muy agradecida que mi madre me comenzó en la lectura bíblica diaria cuando primero fui salva, a eso de los doce años de edad, y uno de mis recuerdos más dulces es de verla sentado en un sillón en la sala de estar, temprano en el día, con la Biblia abierta en su regazo.   Les estoy agradecida a los maestros de la escuela dominical y de la escuela bíblica de vacaciones quienes nos animaban a memorizar pasajes elegidas de la Escritura y nos premiaban cuando lo hacíamos.  Padres, sea lo que sea que tengan que dejar al lado para darle lugar, la reunión diaria en su casa para leer la Palabra y la oración dará lo que es del valor más valioso a la familia que Dios les ha concedido a su cuidado.

La Palabra de Dios es la verdad

    El Señor Jesucristo en las últimas horas con Sus discípulos antes de Su crucifixión, en la oración apasionada que fluyó de las profundidades de Su corazón, le dijo al Padre, «Tu palabra es la verdad.»  Él le suplicó, «Santifícalos en la verdad… por ellos me santifico a Mí Mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad» (Juan 17:17, 19).  La vida santa que glorifica a un Dios santo viene por medio de la obediencia a las verdades de la Palabra de Dios.

    El apóstol Pablo en hablar de los últimos días peligrosos habló de los que no tienen comprensión de la verdad y que resisten la verdad.  ¿No lo vemos ocurrir ahora?  Hay algunos que ignoran o desechan la Santa Palabra de Dios, oponiéndose vigorosamente a la Palabra además de cristianos que fielmente siguen firmes en la Palabra.  Pero oh, ¡un día serán juzgados por aquella Palabra!  «El que Me rechaza y no acepta Mis palabras tiene quien lo juzgue.  La palabra que Yo he proclamado lo condenará en el día final» (Juan 12:48).

    Satanás, el gran embustero, es muy activo hoy en día. Sigamos el consejo de, hagamos caso a, y metámonos de lleno diariamente en la Palabra de Dios.  Es la pura verdad.  ¡Qué privilegio y responsabilidad tener disponibles las puras verdades de la Palabra de Dios, creerlas sinceramente, tener la ayuda de Dios en obedecerlas y de compartirlas libremente!

    «Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de Mi boca: no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo deseo y cumplirá con mis propósitos» (Is. 55:10-11).