«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Un Encuentro Con Dios

Por Henry Blackaby

    Cuando estamos en la presencia de Dios, Él provoca un cambio radical.  Vemos esto a través de todas las Escrituras, pero de algún modo no entendemos que el Dios de las Escrituras es Él que se está encontrando con nosotros.  Nuestro propósito primario al entrar en la casa de Dios debe ser tener un encuentro con Dios.  Podemos decir que estamos en la presencia de Dios, pero puede no haber ningún cambio de transformación que indica que realmente estamos allí.

    El momento del encuentro de Dios con usted es determinado por Dios y no por usted.  Puede ser a través de una Escritura.  De repente el Espíritu de Dios toma la Palabra de Dios, y como una espada de dos filos, penetra el alma y el espíritu y las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos e intenciones de su corazón (Heb. 4:12).  A usted lo expone totalmente a Dios.  Cuando se encuentra con Dios, usted lo sabrá porque Él conmoverá todas partes de su ser. 

El encuentro de Isaías con Dios

    En Isaías capítulo seis vemos un encuentro notable que Isaías tuvo con Dios.  Dios sabía exactamente donde estaba el problema de Isaías, así que Dios hizo que coincidiera el encuentro con la necesidad por el cambio radical en la vida de Isaías.  De repente Isaías estaba en la presencia de la santidad de Dios.  Algunas personas hablan sobre estar en la presencia de la santidad de Dios, y cantamos sobre la santidad de Dios, y sin embargo de algún modo no estamos experimentando la santidad de Dios.  Si entráramos en la presencia de la santidad de Dios, yo supondría que varios de nosotros tendríamos que responder con Isaías: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos…» (Is. 6:5).

    La presencia y santidad de Dios siempre exponen la necesidad específica en su vida que está manteniéndolo alejado de un encuentro más profundo con Dios.  La contestación inmediata de Dios con Isaías era tratar con sus labios.  Algo tenía que venir del altar de Dios y eso es un momento para la transformación de la vida.  Carbones tomados del altar tocaron sus labios, y pasó una cosa asombrosa.  Cuando sus labios fueron limpiados, sus oídos fueron abiertos.  Dios no tocó sus oídos; Él tocó sus labios.  Ése era lo que estaba impidiendo que Isaías oyera.  Dios había estado hablando todo el tiempo, pero por primera vez Isaías oyó que Dios decía: «¿A quién enviaré, y quién irá por Nosotros?»  Debido al encuentro y debido al cambio radical, había una contestación espontánea de Isaías: «¡Heme aquí, envíame a mí!» (v. 8).  El mismo Dios que se encontró con Isaías es el mismo Dios que está aquí para encontrarse con nosotros. 

Orando por nuestra nación

    Lo que sea que hemos hecho o no hemos hecho ha llevado a la nación al lugar donde está ahora.  Nuestra nación está en una situación terrible, y hay centenares de direcciones que la nación está tomando para bajar cada vez más abajo.  Llegan las siguientes preguntas: ¿Qué clase de oraciones hemos estado haciendo que no ha producido ninguna diferencia en la nación?  ¿Qué clase de oración estamos haciendo que ha dejado a la nación en la condición en que está, sabiendo que Dios ha dicho que todo el cielo se mueve en respuesta a la oración?  ¡Una persona con oración ferviente puede dar vuelta a una nación!  ¿Por qué la nación no está siendo totalmente cambiada si seguimos diciendo que estamos orando?

    No nos hace falta orar más tanto como nos hace falta una relación cualitativamente diferente con Dios.  ¿Usted está listo para que Dios lo conduzca a una relación cualitativamente diferente con Él cuándo usted ora?  ¿Usted quiere ser la clase de persona a quien Dios puede recurrir para orar porque Él sabe la calidad de relación que usted tiene con Él y que a través de su oración ocurrirán enormes cambios en el país y alrededor del mundo?  Piense sobre su propio andar personal con Dios y sobre su propia vida de oración personal y qué tipo de cambios necesita realizar en su vida para que Dios pueda obrar profundamente a través de su vida.

La vida de oración de Moisés

    Mire conmigo algunas oraciones que fueron hechas por Moisés y lo que estaba en juego.  El Dios que invitó a Moisés a estar en Su presencia y sentir en su corazón lo que está en el corazón de Dios, literalmente quebrantó el corazón de Moisés y lo impulsó a mantenerse en oración ante Dios durante cuarenta días y cuarenta noches.  Lo que él había oído de Dios era tan importante que él ni comió ni bebió durante cuarenta días pero estaba en agonía de alma.  Moisés se interpuso entre los pecadores y Dios, y suplicó por ellos, incluso pidiéndole a Dios que quitara su nombre del Libro de la Vida pero salvar los de ellos.  Según las Escrituras, la vida de oración de Moisés cambió el corazón de Dios.

    ¿Cuándo fue la última vez que usted fue a orar y Dios impuso Su corazón sobre su corazón y le rompió su corazón?  En Romanos 8:26 Pablo habla de nuestra debilidad que tenemos y es que no sabemos orar como conviene.  ¿Cuál es la provisión de Dios para nuestra incapacidad para saber qué pedir?  Pablo dice que Dios nos ha concedido el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo que conoce la mente de Dios y el corazón de Dios y sabe la actividad inmediata de Dios, lo guiará para que usted sepa lo que debe orar.  ¿Cuándo fue la última vez que usted cayó sobre sus rodillas para orar, y tuvo que clamar: «¡Señor, no sé cómo orar como conviene!  Nuestra nación se está desmoronando. ¿Entonces, cómo debo orar?»  ¿Y si Dios fuera a poner sobre su corazón lo que usted debe orar, ¿usted oraría apasionadamente de forma consistente hasta que usted supiera que Dios había oído y había contestado?

    Su vida de oración y la vida de la oración de su iglesia pueden determinar el curso de la historia y ciertamente pueden llegar a ser el punto de cambio en muchas de las fuerzas destructivas que son debilitadores en nuestra nación hoy día.  Nuestra nación está experimentando un quebranto increíble en la vida familiar, en la ética en los lugares altos y de otras maneras inauditas que nunca soñábamos que pasarían en la vida, pero que ahora son comunes.  ¿Dónde está la oración del pueblo de Dios?  Dios tiene la intención que una nación llegue a ser el producto de la oración de Su pueblo.  Ahora mismo, como he visto en centenares de tiempos de oración, nuestra nación ya es el resultado de la oración descuidada y casual y el pueblo de Dios ya no cree que cuando ellos oran, Dios puede afectar a la nación poderosamente.

    ¿Usted sabe lo que pasa cuando el pueblo de Dios ya no tiene una relación íntima con Dios?  Provoca Su gran enojo, porque Dios sabe lo que está en juego por la eternidad cuando Su pueblo no funciona en relación con Él.  Así que Moisés dijo: «…Provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová contra vosotros para destruiros» (Dt. 9:8).

    Pero no mire a los israelitas ahora.  Mire al Dios de los israelitas.  Si usted es un líder espiritual de cualquier clase, y si usted es un padre usted lo es, recuerde que el pueblo de Dios puede provocarlo para que Él se vuelva en cólera donde Él nos destruiría.  ¡De todas las veces en la historia cuando esta nación puede ser destruida, es ahora!  Sólo la mano poderosa de Dios lo impedirá.

    Dios le dijo a Moisés que Él estaba tan enojado con Su pueblo debido a su pecado que iba a destruir a todo Su pueblo, y empezar de nuevo con Moisés.  ¿Si usted estuviera en el monte y Dios le dijera eso a usted, ¿qué haría usted?  Dependería de los antecedentes de su vida de oración.  ¿Qué tan bien conoce a Dios y qué tan bien conoce la invitación de Dios para estar entre Él y los hombres a favor de su supervivencia?  En Deuteronomio 9 y 10, Moisés describe al pueblo de Dios que entró en la presencia de Dios, y allí él suplicó con Dios durante cuarenta días y cuarenta noches, y él lo hizo dos veces.  Y el Dios que dijo que Él iba a destruir a cada uno de Su pueblo, cuando Moisés oró con persistencia y con la pasión y de su corazón – ese Dios oyó y no destruyó a Sus personas.

¿Qué hay en el corazón de Dios?

    ¿Cuándo fue la última vez que usted sintió que era importante saber lo que había en el corazón de Dios?  ¿Qué hay en el corazón de Dios para sus hijos?  ¿Qué hay en el corazón de Dios para su iglesia?  ¿Dios podría poner fin a una de Sus iglesias porque ellos han pecado?  ¿Dios puede permitir que una iglesia muera?  Él advirtió a la iglesia en Éfeso: «Has dejado tu primer amor», y Él les dijo que si ellos no recordaran la altura de que ellos se habían caído, no recordaran lo que eran pero ya no más, y si ellos no se arrepintieran y volvieran, Él les quitaría su candelero.  Se acabaría su existencia.

    ¿Ha presentido usted que Dios haya empezado a perseguirlo para llegar a un nivel de oración que usted nunca ha conocido, y en esa nueva relación con Él, Él va a imponer sobre su corazón lo que significa Su mente y Su corazón en este momento vida?  Cuando Moisés conocía el corazón de Dios, él entró inmediatamente en una intensa intercesión.  De algún modo Dios tiene que encontrar a alguien en alguna parte quién Lo cree cuando Él habla a través de Su Palabra.

    Esto es lo que Dios busca y es lo que nuestra nación desesperadamente necesita.  El pueblo de Dios es el único que puede llenar ese papel.  Los políticos no van a llenar ese papel.  El pueblo de Dios tiene la oportunidad divina de presentir cuando Dios está entrando en su corazón y está acercándolos a una relación más profunda con Él de lo que nunca han experimentado porque Él quiere que conozcan y luego que hagan lo que está en Su mente y Su corazón.  ¿Usted está listo para que Dios haga eso con usted?  Usted está dispuesto para venir ante Dios y decir: «Yo quiero que Tú sepas que mi vida está entera y totalmente disponible para Ti?»  Usted puede confiar en Dios para imponer Su corazón sobre su corazón, y si alguna vez Él lo haga, Él le va a permitir hacerlo.  Permita que Dios lo use para expresar Su presencia poderosa en medio de nuestra nación a través de su vida.

La oración apasionada, persistente y prolongada

    La oración no es para que usted tenga la oportunidad de decirle a Dios lo que usted quiere que Él haga.  La oración es estar en la presencia de Dios dónde Él le dice generosamente lo que está en Su corazón y lo que está en Su mente.  Y ese encuentro cambia a usted tan radicalmente que todo sobre su vida cambia: la manera como usted vive, la manera como usted habla, la manera como usted planifica, la manera como usted invierte su tiempo.

    ¿Usted piensa que su nación está en un momento de crisis?  ¿Usted cree que necesita un cambio radical?  ¿Usted cree que necesita un toque poderoso de Dios a través de alguien que Lo conoce, y conoce lo que está en Su corazón y tiene una pasión para orar hasta que Dios responda?  Las oraciones pequeñas no resultarán.  La oración apasionada, persistente, prolongada resultará.

    En Lucas 18 Jesús dijo que siempre hemos de orar y nunca desmayar.  Él da el ejemplo de la mujer que vino al juez e insistió hasta que concedió su demanda y entonces Él dijo que su Padre celestial oye a los que claman a Él día y noche.  Entonces viene una de las declaraciones más patéticas en toda la Biblia cuando Él acaba preguntando: «...¿Hallará fe en la tierra?» (v. 8).

    ¿Si Dios fuera a exponer nuestros corazones, ¿encontrará a los que Lo conocen y Le creen y ya han hecho un compromiso para pasar un tiempo apasionado en Su presencia?  Ciertamente en la vida hoy, con la condición de nuestra nación, Dios tiene algo en Su corazón y en Su mente que Él quiere que algunos de Sus hijos conozcan para que cuando ellos vayan a orar, oren desde el corazón de Dios y de la mente de Dios.  ¿Yo le pregunto personalmente, como una familia, como una pareja, como una iglesia, usted podría decir con toda la honestidad que usted conoce lo que está en el corazón y mente de Dios que involucra lo que está a punto de ocurrir?  ¿Eso te ha impulsado llevar en su vida una carga increíble de oración que piensa estar involucrado con Dios en cualquier cosa que está a punto de pasar?  O tendría que decir: «Yo soy un hijo de Dios, pero no estoy involucrado realmente en la oración.»

    A través de toda la Biblia, cuando Dios está a punto de hacer algo, Él busca a alguien que entrará ante Él en oración para que Él pueda imponer Su corazón sobre el suyo en oración.  ¿Usted en esta hora crítica será uno de ellos?  Usted no puede saber lo que puede involucrar, pero usted sabe una cosa, el Espíritu de Dios está diciéndole: «No deje pasar este momento.»  Dios está buscando su vida.  Él está persiguiéndolo, y Él quiere instruirlo y enseñarle cómo orar para que su vida sea conocida como ejemplo a través de la cual Dios causó una diferencia y cambió el curso de la historia.  El apóstol Pablo lo declaró de esta manera,  «Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serles agradables.  Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.  Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias» (2 Cor. 5:9-11).

    ¿Cuál es la motivación o falta de motivación en su vida para ser una persona de oración a través de quien Dios cambiará el curso de la historia, o cambiará el curso de su familia o su iglesia o su ciudad o estado o nación?  Estoy convencido que Dios tiene lo suficiente si nos rendimos a Él, para cambiar el curso de esta nación.  ¿Usted será uno de ellos?  Yo no puedo tomar esa decisión por usted.  Dios espera ver lo que usted hará después.  En cuanto usted sepa la verdad de Dios, lo que usted hace luego es lo que usted cree acerca de Dios.  Hay mucho en juego.  La eternidad pende de un hilo y usted mantiene el equilibrio.

    – Condensado de un mensaje dedo en la Conferencia de Oración de Midwest de 2006.