«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Siete razones para un arrepentimiento verdadero

Por Richard Owen Roberts

    Estas son las siete razones que Dios da para el arrepentimiento:

    1.  Los derechos del Soberano Dios.  El Dios soberano que nos hizo, no nos hizo para nosotros, sino para Él y cuando vivimos sin arrepentirnos, violamos los derechos soberanos de Dios.  Si tienes un problema personal de arrepentimiento, recuérdalo ahora mismo, Dios tiene Sus derechos, pues cuando pecas estás pecando en contra de los derechos de tu Creador y mejor sería que lo hicieras ahora mismo.

    2.  La persona de Dios.  El pecado es siempre una afrenta hacia nuestro Dios.  Dios tiene Sus derechos y dentro de Su persona es santo; Su nombre es santo.  Tiene una intolerancia absoluta para el pecado.

    3.  La Palabra de Dios.  Todo pecado es una violación a la ley de Dios.  Si dices que amas la Biblia y puedes decir como el salmista «¡Oh!, ¡cuánto amo yo Tu ley!  Todo el día es ella mi meditación» (Sal. 119:97), demuestras que tienes una profunda motivación para el arrepentimiento a través de la ley de Dios y de toda Su Palabra.

    4.  El amor de Dios.  Qué cosa tan increíble que nuestro Padre mandó a Su Hijo desde el cielo a morir en nuestro lugar.  El amor de Dios es un motivo increíble para el arrepentimiento.  ¿Cómo puede decir una persona que Dios le ama y aún así persiste en su pecado?

    5.  El cuerpo y la sangre de Jesucristo.  ¿Cómo puede ser posible que una persona participe en la cena del Señor encubriendo pecado en su corazón?  ¿Cómo una persona puede persistir en sus malos pensamientos y en sus malas acciones cuando está participando en la cena del Señor y se le recuerde Su cuerpo quebrantado y Su sangre derramada?  Cada recuerdo de la crucifixión, cada recuerdo de la tierna obra expiatoria de Jesucristo debe ser un estímulo poderoso para el arrepentimiento.

    6.  La ira de Dios.  Todo pecador necesita estar motivado por la terrible amenaza que la Palabra de Dios deja perfectamente claro «¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?» (Heb. 2:3).

    7.  Las aspiraciones de Dios para nosotros.  Mientras permanecemos en estado sin arrepentirnos nos hacen falta las aspiraciones o los anhelos del corazón de Dios para nosotros y siempre nos quedaremos desesperadamente cortos del reino de Dios.

    Por Tu gracia, oh Dios, no dejes que ninguno de nosotros se quede lejos de Tus aspiraciones.  Que estemos motivados al arrepentimiento total y completo para la gloria eterna del Señor Jesús.

    – Condensado y editado.