«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Perfeccionando la santidad

Por Oswald Chambers

    «…Perfeccionando la santidad en el temor de Dios» (2 Cor. 7:1).

    «…Puesto que tenemos tales promesas....»  Reclamo el cumplimiento de las promesas de Dios, y con razón, pero eso es tan sólo el lado humano; el lado divino es que a través de las promesas reconozca los derechos de Dios sobre mí.  Por ejemplo, ¿me estoy dando cuenta que mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo, o tengo un hábito en el cuerpo que claramente no soportaría la luz de Dios sobre él?  Por medio de la santificación el Hijo de Dios es formado en mí, entonces tengo que transformar mi vida natural en una vida espiritual, por medio de mi obediencia a Él.  Dios nos educa hasta el escrúpulo.  Cuando Él empieza a investigar, no confieras con carne y sangre, límpiate en seguida.  Mantente limpio en tu andar diario.

    Tengo que limpiarme de toda inmundicia de la carne y del espíritu, hasta que ambos estén de acuerdo con la naturaleza de Dios.  ¿Está la manera de pensar de mi espíritu en perfecto acuerdo con la vida del Hijo de Dios en mí, o soy un insubordinado en mi manera de pensar?  ¿Estoy formando la mente de Cristo en mí, quien nunca habló de acuerdo con ese derecho que tenía de Sí Mismo, sino que mantuvo una vigilancia interior por la cual continuamente sometió Su espíritu a Su Padre?  Yo tengo la responsabilidad de mantener mi espíritu en consonancia con Su Espíritu; y gradualmente Jesús me eleva hasta donde Él vivió en perfecta consagración a la voluntad de Su Padre, no prestando atención a ninguna otra cosa.  ¿Estoy perfeccionando esta clase de santidad en el temor de Dios?  ¿Está Dios haciendo Su voluntad en mí, y están otras personas empezando a ver a Dios en mi vida cada día más y más?

    Sé serio con Dios y deja lo demás tranquilamente a un lado.