«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

«Ellas dan testimonio de Mí»

Por Charles H. Spurgeon

    Jesucristo es el Alfa y la Omega de la Biblia, el tema constante de sus sagradas páginas.  Desde la primera hasta la última página, la Biblia testifica de Él.  En la creación, enseguida Lo percibimos como parte de la Sagrada Trinidad.  Tenemos una vislumbre de Él en la promesa de la simiente de la mujer.  Lo vemos representado en el arca de Noé.  Andamos con Abraham y percibimos, como él, el día del Mesías.

    No obstante, es en el Nuevo Testamento donde hallamos claramente a nuestro Señor como el único tema que todo lo llena.  Este tema no es un raro lingote o un polvo de oro escasamente esparcido, sino un suelo sólido áureo sobre el cual estás en pie; pues la entera sustancia del Nuevo Testamento es Jesús crucificado, y aun sus últimas palabras se encuentran adornadas con el nombre del Redentor.

    La Biblia contiene las cartas de Jesucristo para nosotros, perfumadas con Su amor.  Esas páginas son vestiduras de nuestro Rey y exhalan fragancia de mirra, áloes y casia.  Las Escrituras son los pañales del santo niño Jesús; despliégalos y halla en ellos a tu Salvador.  La quintaesencia de la Palabra de Dios es Cristo.