«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

¡Un llamado a la acción!

    ¡La hora está avanzada!  Cristianos, este es un llamado para darnos sin reserva a la obra del Señor.  Todavía salvar a un alma vale la pena; pero la visión del cristiano es la de salvar a muchas.

    No escatimemos esfuerzos para hacer la obra de nuestro Maestro en esta hora.  Que nuestros corazones sean engrandecidos hacia las multitudes sencillas que son víctimas de intrigas diabólicas y astutas que les llevarán a la destrucción eterna.

    Cristo dijo, «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9:4).

    El apóstol Pablo dijo, «Por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno» (Hch. 20:31).

¡Aprovechando bien el tiempo!

    «Mirad, pues, con diligencia (con cuidado) cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» (Ef. 5:15-16).

    «Vivid con propósito,» dice otra versión, «¡y sacad el mejor partido de vuestro tiempo!»  Que sirvamos al Señor como si estuviéramos edificando con oro, plata y piedras preciosas (1 Cor. 3:12-13).

    Que confiemos continuamente en el cuidado del Señor para con los Suyos, por muy peligrosos que se tornen los días.  Y entremos en la obra de Dios con un celo que vale la inmensa e importante tarea de la cual Él nos ha hecho responsables.