«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Conocer a Jesús crucificado

Por Adolph Saphir

    «Pues resolví no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado» (1 Cor. 2:2).

    Jesucristo crucificado es el centro, así como la suma y la experiencia de todo nuestro conocimiento, predicación y experiencia.  «Conocer a Jesús y a Él crucificado» no es el mínimo de conocimiento, sino el máximo de conocimiento.  «Conocer a Jesús y a Él crucificado» no es saber poco, sino saberlo todo; en «Jesús y Él crucificado» culminan todas las doctrinas, todas las enseñanzas de Dios y las experiencias del hombre; de «Jesús y Él crucificado» han de emanar y evolucionar todos los deberes, todas las obras, todos los ministerios.  He aquí lo oculto, la sabiduría perfecta de Dios.  Ninguna doctrina se ve clara y verdadera si no conduce a la Cruz; ninguna obra agrada a Dios, ninguna experiencia o logro es genuino y vital, si no tiene su fuente, raíz y fuerza en la Cruz; ninguna espera de la Segunda Venida es saludable y purificadora si no es suscitada por la contemplación del gran Dios y Salvador, que se entregó por nosotros y nos redimió de toda iniquidad.