«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Dios Premia La Oración Unida

Por Wesley L. Duewel

    Consideremos la oración unida. Esta puede tener lugar en los cultos regulares de la iglesia, en momentos en que todos se unen en la intercesión. Sin embargo, se le concede muy poco tiempo a la intercesión durante los cultos de adoración. No existe otra parte del culto que presente tantas posibilidades de bendiciones como el tiempo que se aparta para prevalecer en la intercesión, en favor de necesidades concretas.

    Conducir al pueblo de Dios hasta el trono de Dios y hasta su presencia, en la oración pública, es una enorme responsabilidad. Dios es capaz de ungir tan potentemente al que dirige en oración, que a todos los que están congregados se les lleva hasta el punto de tener conciencia de la presencia de Dios, de modo que se olvida al que dirige en oración, y la gente, como uno solo en corazón y espíritu, se unen y concuerdan en la oración.

    Se pueden convocar reuniones especiales de oración. Se han celebrado reuniones de oración desde los primeros días de la iglesia. Los diez días que transcurrieron entre la ascensión de Cristo y Pentecostés se emplearon mayormente en la oración unida. Los creyentes en aquel entonces se reunían diariamente para orar (Hechos 2:42). Cuando a Pedro y a Juan los trajeron ante el Sanedrín y allí se les amenazó por causa de la sanidad del mendigo paralítico, regresaron al grupo de creyentes, quienes se habían entregado de tal forma a la oración unida, que el sitio en el que estaban congregados se estremeció, y nuevamente todos los creyentes "fueron llenos del Espíritu Santo" (4:31). Desde aquel momento en adelante la iglesia se distinguió porque apartaba tiempo para la oración. Cristo determinó que la iglesia se edificaría y se extendería por medio de las reuniones de oración.

    Muchas iglesias han celebrado tradicionalmente un culto de oración a mediados de la semana. Pero en demasiados cultos de esta índole se emplea la mayor parte del tiempo en el canto, el testimonio y en el estudio o la exposición de la Biblia: y se utiliza muy poco tiempo para la intercesión. Numerosas iglesias desarrollan como opciones, diversas actividades. Se enseñan diversos asuntos provechosos, y quizás a sólo uno de éstos se le designa como grupo de oración. Aun en este caso se corre el peligro de pasar tanto tiempo dialogando sobre las necesidades que aparecen en la lista que, desafortunadamente, se utiliza muy poco tiempo en concreto para la intercesión.

    La oración unida puede extenderse mucho más en ocasiones dedicadas especialmente para la oración. Se han celebrado cultos de oración especiales con el fin de prevalecer en oración. Casi siempre, a Dios gracias, tales cultos se dedican casi en su totalidad a la oración. Una persona sigue a la otra dirigiendo en oración; y si se trata de un grupo más numeroso puede dividirse en grupos pequeños, de modo que mayor número de personas oran activamente, durante todo el tiempo que se ha apartado para la oración.

BENDICIONES DE LA ORACION UNIDA

    Ha habido respuestas magníficas a la oración, como resultado de la oración unida. Además de las respuestas concretas que se reciben, siempre hay un enorme progreso espiritual, puesto que todos los que se han dedicado a la oración aprenden a prevalecer de manera más eficaz.

    1. Se profundiza el espíritu de oración. Cuando un creyente ora en el Espíritu, el fuego santo de Dios y la pasión en la oración obran de manera más profunda en los demás que se les unen en oración. Al escuchar las oraciones de los demás nos es posible llegar a tener mayor convencimiento de que estamos orando según la voluntad de Dios. Finney dijo: "No hay nada que engendre un espíritu de oración como lo hace el unirse socialmente en oración con una persona que posee el Espíritu".

    Las dos formas más efectivas de aprender a prevalecer en oración, consisten en pasar uno mismo mucho tiempo prevaleciendo en oración y orar con otra persona, quien de veras prevalece en oración.

    2. El amor hacia los hermanos y la unidad aumentan. Mientras más se ore con otros, más se conoce el latir del corazón de esas personas, sus cargas, su gozo en el Señor y su experiencia cristiana. Citemos nuevamente a Finney: "Nada conduce a fundir los corazones de los cristianos como lo hace el orar juntos. Nunca se aman tan bien uno al otro como cuando son testigos de la efusión procedente del corazón cuando se ora".

    Con la excepción del pecado personal, no hay nada que obstaculice más a la oración prevaleciente que la falta de unidad. La falta de unidad en un hogar estorba la oración de sus miembros (1 Pedro 3:7). La falta de unidad en la iglesia estorba las oraciones de la iglesia. En la Biblia se nos exhorta a menudo a que mantengamos la unidad en la iglesia (Romanos 12:16, 18; 14:19; 15:5-7; 1 Corintios 1:10; 7:15; 2 Corintios 2:11; Hebreos 11:14).

    Muchas iglesias han tenido un avivamiento cuando Dios ha producido unidad entre sus miembros. Hace muchos años, en la zona central de la India, un misionero pedía a Dios que se produjera un avivamiento en la obra en la que él ministraba. A medida que oraba con ahínco día, el Espíritu Santo le hizo recordar a otro misionero en su propia organización, con quien él había tenido serias diferencias. Cada vez que se arrodillaba a orar, la cara de ese misionero le venía a la mente. Por ultimo, se subió al tren y se fue al pueblo donde vivía el otro misionero. Emprendió a pie el camino desde el tren hasta la casa del misionero, y al llegar a la misma tocó a la puerta. El otro misionero se sorprendió al verlo.

    El primer misionero cayó de rodillas a la entrada y le pidió perdón al otro. "Entra", le contestó el otro misionero. "Yo soy el que necesito pedirte perdón a ti". Oraron juntos, lloraron juntos, y se reconciliaron. Luego, cada uno oró a Dios que unviara un avivamiento a la obra del otro. Al separarse, cada quien oraba diariamente para que Dios enviara un avivamiento a su obra y la del otro. En un espacio de un año ambas iglesias tuvieron un poderoso avivamiento.

    Dios no puede ser burlado. No es posible prevalecer en oración mientras que reina la falta de unidad. Hasta donde esté a nuestro alcance, debemos procurar humillarnos, asumir la culpa, y restaurar la unidad (Mateo 5:23-24; Romanos 12:18).

    3. La fe se fortalece. Mientras más escuchemos a los demás unirse en oración en favor de las mismas necesidades, más se va fortaleciendo la fe. Usted se anima por la forma en que Dios le concede fe a los demás. Usted se vuelve más perseverante y más constante en la oración, en favor de una necesidad, cuando ve a otros que perseveran por el mismo asunto. El corazón calienta al corazón. La oración revive a la oración. La fe fortalece a la fe. El valor y la expectación aumentan, y usted es capaz de plantar sus pies sobre las promesas de Dios, con nueva firmeza y determinación. Otros pronunciarán el "amén" a sus oraciones, y usted le dará el suyo a las oraciones de ellos; y paso a paso usted y los demás crecen en seguridad, se aferran del trono de Dios y pueden ponerse de acuerdo en la oración (Mateo 18:19).

    4. El poder espiritual se multiplica. A medida que usted ora, la oración de cada uno coopera para que aumente el hambre por la respuesta de Dios, y tiene parte en el avivamiento de la llama del espíritu de oración. El amor y la unidad se intensifican, se purifican y se hacen de mayor bendición. La fe en la respuesta de Dios se hace más fuerte. Todos los que se unen en oración comienzan a sentir el poder de Dios que viene sobre ellos y que unge sus oraciones en forma nueva.

    Mientras que los demás se extienden hacia Dios, usted recibe más ayuda para extenderse de manera más efectiva. A medida que usted se da cuenta de lo afligidos que están los demás por esa necesidad, su compasión se despierta, y aumenta su deseo de ver a Dios proveer esa necesidad. A medida que usted se da cuenta de la forma en que prevalecen los demás, recibe tana bendición que también prevalece de manera más efectiva. Con frecuencia, el poder y la bendición refrescante de Dios, nos llegan de una forma nueva, colectiva, como la experiencia que tuvieron los creyentes en Pentecostés, en Hechos 4.

    En la Biblia se insinúa la dinámica espiritual de que cuando más de dos personas prevalecen en la fe, orando en el Espíritu, el poder de sus oraciones no sólo se une, sino que se multiplica. Moisés nos dice que un israelita, con la ayuda de Dios, perseguía a mil soldados enemigos, y que dos perseguían a dos mil (Deuteronomio 32:30). También promete que cinco perseguirían a cien, y que cien perseguirían a diez mil (Levítico 26:8).

    Los gritos en fe unida de los trescientos hombres de Gedeón, a pesar de que sólo estaban armados con antorchas encendidas, arrasaron completamente con el enorme ejército de Madián. Por este mismo principio, la fe unida, el canto y la alabanza confundieron de tal manera a Satanás y los ejércitos unidos de Amón, Moab y Monte Seir, que fueron totalmente aniquilados sin que se librara ninguna batalla física por parte de Israel (2 Crónicas 20).

    El apoyo unido en oración era lo que tanto deseaba Pablo. En sus cartas ruega que los creyentes se unan con él en oración en favor de su vida y de su ministerio. A los romanos dijo: "Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios" (Romanos 15:30). A los corintios les manifestó su confianza, al decir: "…En quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos" (2 Corintios 1:10-11).

    A los filipenses Pablo les escribió lo siguiente: "Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación" (Filipenses 1:19). A los colosenses les dice: "Perseverad en la oración…orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra" (Colosenses 4:2-3). Y a los tesalonicenses dice: "Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada" (2 Tesalonicenses 3:1).

EJEMPLOS PROCEDENTES DE LA HISTORIA DEL CRISTIANISMO

    Guillermo Carey y un pequeño grupo de oración en Kettering, Inglaterra, oraron mensualmente durante cerca de ocho años, antes de que llegara un poderoso avivamiento. Dios utilizó a Guillermo Wilberforce para un avivamiento moral y espiritual en Inglaterra. El tenía el apoyo de un grupo en su iglesia que pactaron juntos para orar diariamente durante tres horas.

    Juan Livingstone y un grupo de su iglesia en Shotts, Escocia, pasaron todo el sábado en la noche en oración, y al día siguiente quinientas personas recibieron a Cristo como Salvador, como resultado del sermón que predicó.

    Jonatán Edwards tenía un grupo de los miembros de su iglesia, en Enfield, Massachusetts, quienes estaban hondamente cargados para que Dios no los pasara por alto mientras El enviaba avivamientos a otros lugares. Esta carga los agobiaba tanto que se reunieron un sábado en la noche y pasaron toda la noche orando. Esa misma noche Jonatán Edwards tenía tanta carga que se pasó toda la noche orando. Al día siguiente, el sermón que predicó, titulado "Pecadores en las manos de un Dios enojado", fue grandemente ungido por el Espíritu Santo. Dios se apoderó de algunos de tal manera, que se agarraron de las columnas de la iglesia, puesto que sentían que sus pies se deslizaban hacia el infierno. Después Edwards hizo un llamado a lo ancho de Nueva Inglaterra, para que se unieran en oración hasta que Dios los visitara con un avivamiento. Y Dios así lo hizo.

    Jorge Whitefield, quien fue poderosamente usado por Dios al principio del siglo XVIII, hizo un llamado para que la gente se congregara en reuniones unidas, con el fin de prevalecer en la oración. Spurgeon dirigía una reunión de oración todos los lunes por la noche. Asistían a estas reuniones entre 1.000 a 1.200 personas. Carlos Finney a cada rato pasaba un día y a veces más en ayuno y oración. Dios lo usó poderosamente en Boston en 1856, y en diversas ciudades de Nueva Inglaterra, entre 1857-58. En Boston se iniciaron reuniones unidas de oración al mediodía, por lo general sin predicación, y se esparcieron por todo el país hasta llegar a casi todas las ciudades principales y hasta muchas ciudades más pequeñas. Se ganó para Cristo, y se hicieron miembros de las iglesais, a más de un millón de personas en un espacio de dos años.

    Durante las campañas de D.L. Moody celebradas en Oxford y en Cambrige, los alumnos se le opusieron mediante tal descontrolado alboroto, que no fue posible escuchar a Sankey cantar y a Moody en la predicación. Moody reunió a trescientas mujeres piadosas de Cambridge, en el Alexander Hall, sólo para prevalecer en oración. Una tras otra suplicó con lágrimas por el hijo de otra. Esa noche el panorama cambió, puesto que Dios envió silencio sobre el culto. Muchos estudiantes se humillaron ante Dios, confesaron sus pecados y alcanzaron salvación. Moody consideró que esta había sido la victoria más grande de su vida.

    Hace varios años parecía que el comunismo se iba a apoderar de México. La educación estaba fundamentada en el ateísmo. Noche tras noche las estaciones radiales proferían blasfemias por todo el país. La tensión se apoderaba de los corazones. Entonces un grupo de líderes cristianos se reunió con el fin de buscar la solución de Dios. Acordaron reunirse cada mañana a las 6:30, con el fin de orar y para persistir hasta que llegara la liberación. Durante varios meses este grupo de guerreros de oración oraba cada mañana.

    "Se hallaron en un colosal conflicto con los poderes de las tinieblas. No batallaban contra carne y sangre, sino contra principados y potestades". Provenían de diversas denominaciones, mas todos estaban unidos buscando a Dios. Durante seis meses oraron con fuerte llanto y con lágrimas. Y una mañana, mientras oraban, un pastor entró en el salón con un periódico. Los tribunales anunciaban que el presidente del país había destituido del gabinete a los comunistas: Dios había alterado el rumbo de una nación por medio de la oración unida.

    El "Grupo de amigos misioneros de oración", en la India, se informa que tiene quinientos grupos de oración que se reúnen semanalmente. La mayoría de éstos ayunan y oran durante una noche semanalmente, con el fin de que Dios obre en la India. Hay más de veinte mil creyentes laicos participando en este movimiento de oración.

    Davis Bryant informa que el pastor coreano, Yonggi Cho, pasa hora y media en oración privada cada mañana, y que desde las 10:30 p.m. hasta las 6:00 p.m., los sábados, por lo menos quince mil de sus miembros se congregan para la oración unida. Los demás miembros se reúnen, a través de todo Seúl, en veinte mil células de oración.

    J. Edwin Orr, historiador del avivamiento a nivel mundial, afirmó: "No ha habido ningún gran avivamiento espiritual que se haya iniciado prescindiendo de la oración unida, es decir, por medio de los cristianos que oran con persistencia por el avivamiento".

    – Tomado del libro LA ORACION PODEROSA QUE PREVALECE por Wesley Duewel. © 1995. Usado con permiso del Duewel Literature Trust, Inc.