«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Dios Le Llama A Orar

Por Wesley L. Duewel

    Dios tiene un plan maravilloso para que usted pueda ejercer influencia a nivel mundial. No se trata de un plan sólo para unos pocos escogidos, sino para usted. Permítame hablarle de él.

    Mediante la oración usted puede estar al lado de evangelista mientras él predica en sus campañas en cualquier parte del mundo; y así fortalecerle, bendecirle y estimularle en el momento mismo en que comunica las Buenas Nuevas a millares de personas. Orando, puede usted acompañar a cualquier misionero hasta las partes más remotas de la tierra; o caminar por mercados atestados de gente, ministrar en selvas calurosas, alimentar a millones de hombres, mujeres y niños hambrientos de pan para el cuerpo y del Pan de Vida para el alma.

    Por medio de la oración le es posible a usted contribuir al ministerio de cualquier pastor o evangelista en la iglesia o en el auditorio que sea a nivel mundial. Al orar muchas veces, me he sentido unido a un hombre o una mujer de Dios. Orando usted puede tomar en sus brazos a un bebé que sufre, tocar una frente con fiebre en cualquier hospital, ser un instrumento del amor sanador de Jesús… Dios le ha dado un modo de ejercer influencia, de ser un verdadero socio en la obra de Su reino si es que realmente quiere serlo.

    Es verdad que a lo largo de los siglos ha habido santos intercesores excepcionales; de ninguna manera queremos olvidarnos de ellos o pasar por alto el tremendo papel que jugaron en cambiar la historia mediante la oración. Gracias a Dios por Santiago, el medio hermano de Jesús, que pasó los últimos años de su vida orando por las iglesias que Dios estaba levantando. Una vez muerto, cuando fueron a enterrarlo, descubrieron que tenía las rodillas tan encallecidas por las horas y horas de oración que parecían casi las de un camello; de modo que llegó a conocérsele como «Rodillas de Camello». Gracias a Dios por Savonarola, quien trajo un avivamiento a la corrupta Italia del siglo XV por medio de la intercesión…; o por Brainerd, misionero entre los indios americanos, y por su vida de oración y de lágrimas…; o por John Hyde, misionero en la India y quizá uno de los guerreros intercesores más grandes de este siglo.

    Pero Dios no depende únicamente de unos pocos santos incondicionales, sino que ha proyectado que cristianos comunes y corrientes como usted y como yo lleguemos a ser poderosos intercesores para la bendición y salvación de la gente y la siega de Cristo entre las naciones hoy.

    No hay razón en absoluto por la cual no pueda usted llegar a ser lo suficientemente estable en su vida personal de oración como para que Cristo cuente con su colaboración en la edificación de Su iglesia y en el avance de Su reino en muchas partes del mundo. Por medio de la oración diaria normal, y comenzando por su propia familia, su iglesia y su comunidad, usted puede jugar un papel importante en cambiar las cosas incluso en tierras lejanas.

    Dios ha utilizado a personas como usted y como yo una y otra vez, para que le ayudaran a satisfacer necesidades urgentes y especiales en un determinado día u ocasión. Cuando Él llama a alguien para desempeñar ese papel extraordinario y temporal, por lo general selecciona a uno de Sus hijos que haya estado orando de modo fiel y constante.

    Para formar parte del ejército de intercesores de Dios usted no necesita pasar todos los días horas enteras en oración. Gracias al Señor por aquellos que pueden orar de esa manera, y lo hacen; pero Él sabe las limitaciones de su situación personal, su horario, sus responsabilidades en el hogar y en el trabajo, etcétera. El plan de Dios quiere añadir una dimensión completamente nueva a la vida de oración del creyente. Ya sea usted un director de empresa o una ama de casa, trabaje en una fábrica o estudie, sea laico o ministro del Evangelio…Dios desea que comience una nueva, emocionante, y más eficaz, vida de oración.

    No pretendo poseer ninguna fórmula mágica capaz de transformarlo en un gigante espiritual de la noche a la mañana; pero sí quiero señalarle las posibilidades de este simple plan como se esboza en la Biblia. Usted puede tener poder y eficacia nuevos en la oración; desempeñar un papel importante en el plan de Cristo; ser el intercesor que Dios quiere que sea…Si tal es su deseo, puede. ¿Quiere intentarlo?

El maravilloso plan de Dios para su vida

    Dios espera mucho de usted y de mí, y tiene pleno derecho de hacerlo. En la actualidad el individuo común está más capacitado para influir en otros que nunca antes; y eso es especialmente cierto de los cristianos. Billy Graham ha expresado que preferiría vivir en esta época que cuando Jesús estaba sobre la tierra. Estoy totalmente de acuerdo con él: el creyente común de nuestro tiempo puede ejercer una mayor influencia a favor de Dios que el de cualquier otra generación anterior.

    Vivimos en un momento emocionante de nuestra historia. En la actualidad hay más creyentes vivos que en ningún otro tiempo pasado. La iglesia de Cristo se ha extendido por muchas más zonas del mundo, alaba a Dios cada semana en más idiomas, y testifica o tiene contacto con más personas que nunca antes. Existen más obreros del Evangelio, más iglesias locales, más instituciones de preparación bíblica, más organizaciones cristianas y más sociedades misioneras hoy día que en otros momentos de la historia.

    A través de esos imponentes medios de comunicación que son la radio, la televisión y la literatura, tenemos las oportunidades precisas para acelerar la obra de Dios más de lo que hayamos conocido hasta ahora. Podemos llegar con mayor rapidez a las naciones más distantes, presentar el Evangelio en más idiomas, y alistar y dirigir la oración por el mundo entero más eficazmente que en el pasado. Si queremos, somos capaces de alcanzar a nuestro planeta. La mayor necesidad que tenemos no es de hombres e de dinero, sino de oración. Sin un aumento del número de obreros cristianos o del apoyo financiero de éstos, podríamos ver multiplicados los resultados con sólo multiplicar la oración.

    El mayor deber con que cuenta la iglesia es la oración. Orar es el medio más efectivo que los cristianos de hoy tenemos a nuestro alcance para preparar el camino del Señor. Usted mismo puede influir en más gente a favor de Dios y desempeñar un papel más importante en el avance de la causa de Cristo por medio de la oración que de ninguna otra manera. Naturalmente, no es lo único que debe hacer, pero sí lo más importante que tiene en su mano. Con frecuencia se ha dicho que el diablo tiembla cuando ve arrodillado al más débil de los hijos de Dios; si esto es cierto, piense en lo que podría suceder si todos los cristianos se tomaran en serio su papel de intercesores y comenzaran a orar con regularidad, y de un modo específico, en todo el mundo, por las mismas necesidades prioritarias. ¿Está usted dispuesto a formar parte de un ejército de intercesores así?

Su oración se necesita urgentemente…¡ahora!

    Es muy posible que en el programa de Dios se inicie muy pronto la cuenta regresiva para el regreso de Cristo a la tierra. El gran plan divino, por cuyo motivo Él creó el mundo y al hombre, se ha visto retrasado y frustrado a causa del dominio del pecado y de Satanás que ha tenido lugar desde que Adán cayó; pero, según la Biblia, el aplazamiento de la segunda venida de Jesús no se debe tanto a que Dios está esperando pacientemente a que el mundo se arrepienta, sino más bien a que Él espera que nosotros guiemos a dicho mundo al arrepentimiento (2 Pe. 3:9). Esto lo subraya aún más el hecho de que, de todas las condiciones y señales que deben preceder el regreso del Señor, quizá sólo falta una por cumplirse: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin» (Mt. 24:14).

    Sin embargo, no basta con entregar el mensaje del evangelio a cada persona; el factor decisivo es que dicho mensaje sea comprendido y aceptado. Para ello, la respuesta está en la oración: el Espíritu Santo se concede a petición del pueblo de Dios (Lc. 11:13). Indudablemente esto no es sólo cierto cuando oramos por nosotros mismos, sino también cuando intercedemos por otros; de manera que la eficacia de los esfuerzos misioneros actuales depende de nuestra oración, la cual permite que el Espíritu Santo obre con poder.

    En otras palabras, que la clave para la evangelización mundial la cual despejará el camino para que Cristo regrese, muy bien pudiera ser su oración y la mía; pero, si el principal factor de retraso es la falta de oración, no le sorprenda que Dios haga más efectiva esa oración ahora que en otra época pasada.

    – Tomado del libro CAMBIE EL MUNDO A TRAVES DE LA ORACION por Wesley L. Duewel. Copyright © 1988. Usado con permiso del Wesley L. Duewel y el Duewel Literatura Trust, Inc., Greenwood, Indiana.