«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

¡Ay De Los Reposados En Sión!

Por Sarah Foulkes Moore

    La delineación verbal de Hageo mostrando la desolación de la casa del Señor, la vista de Joel con respecto a la cosecha arruinada y desechada del Señor, y la delineación trágica de Amós acerca de la tibieza de Laodicea, constituyen el testigo de Dios de las condiciones espirituales en los últimos días de este presente siglo malo.

La cosecha y herencia de Sión

    Joel, previsor de todo lo que ha de acontecer de los siglos hasta el fin del mundo, ve por medio de un telescopio profético el día del Señor muy cerca (Joel 2:1). En su visión, el profeta mira los campos desolados de la cosecha espiritual gastándose, languideciendo los árboles espirituales, y secándose las vides. La semilla del evangelio está reposando abajo de los terrones incultos, pudriéndose, mientras que vienen a menos los graneros del evangelio.

    Tan conmovido fue Joel con la vista de desolación y ruina espiritual de la generación a la cual profetizaba, que él pide que se dé un toque de alerta en el monte santo de Dios. Anunciado por trompeta a los ministros del Señor y a las congregaciones del Señor, está de venir a una asamblea seria, de lamentos y de lágrimas — por la cosecha y la herencia de Sion (Joel 2:12-17).

"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?"  —Hebreos 2:3

    Con el alma atribulada ante la vista de la cosecha arruinada, el profeta exhorta que los labradores y los viñadores del evangelio tengan vergüenza a causa de esta negligencia costosa de la herencia de Dios. En verdad, ¡tan influido está Joel por las faltas espirituales de esta hora del regreso del Labrador, que solicita que giman los sacerdotes del Señor, que lloren y se lamenten las gentes, y que convoquen los ancianos y las congregaciones para clamar a Dios!

    Mientras se apresura el día del Señor hacia el mundo como destrucción de Dios (Joel 1:15), ¿descubrimos que los ministros y los miembros del Cuerpo de Cristo prestan atención al llamamiento del Espíritu a movilización espiritual y desesperación según el mandamiento de Dios? Creyente cristiano, ¿qué encontramos hoy día en el trabajo por Dios? Encontramos pereza, sueño, encontramos el amor peligroso de ocio, y un espíritu arriesgado de la indiferencia negligente a los mandamientos de Dios: buscarle a Él hasta que venga y nos enseñe justicia (Oseas 10:12).

    Detrás de estas condiciones en el púlpito y la congregación está el amor al descanso, el amor de egoísmo y el amor de las cosas de esta vida, las cuales en lugar de ayudar a la gente de Dios en su buena batalla de fe, les hace disculparse por su indolencia y pereza en tal hora. "¡Ay de los reposados en Sión!" (Amós 6:1).

    Tanto los predicadores como la gente están mucho más ocupados con la comodidad de sus camas, la abundancia de la comida en sus propias mesas, y el adorno de sus propios cuerpos, que están ocupados con las condiciones desdichadas de las familias, la iglesia y el mundo hoy día.

    Sobre este amor vergonzoso del ocio, Dios pronuncia su calamidad. El ocio espiritual se revela en varias maneras. Hay el ocio que busca dormir "en camas de marfil", y extenderse "sobre sus lechos" (Amós 6:4). La oración fervorosa muy de mañana con la familia, y asimismo las luchas en oración con Dios de toda la noche, están sacrificadas al amor del ocio y el sueño.

    Los sacerdotes y las gentes están igualmente aprisionados por la influencia de la pereza de Laodicea, y no pueden oir sonar la trompeta de Dios a la iglesia militante (Efesios 6:10-20).

    La gran indiferencia de los ministros y los miembros de tomar en serio las palabras del Señor, y llorar y lamentarse por causa de las aflicciones de otros cristianos, y por causa de las abominaciones del pecado en medio de la gente (como hicieron Nehemías y Daniel) es la razón del desplome espiritual en el mundo de hoy.

    Dios ordena que padezca Sión los dolores de parto para dar a luz sus hijos (Isaías 66:8).

    "Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti" (Isaías 64:7).

"Malo y negligente siervo"  —Mateo 25:26

    Durante los últimos días, en todas partes de las Escrituras, hay un llamamiento de buscar a Dios. Mas Laodicea, rica y próspera con géneros mundanos, y pensando que no falta nada, no percibe la necesidad de humillarse de su tibieza y su carácter mundano para buscar al Señor (Apocalipsis 3:14-22).

    Por eso, el llamamiento del Espíritu a orar sigue desatendido. Reuniones de oración están desertadas. En todas partes, la gente de Dios se encuentran en casa, en reposo, con sus radios y televisores, u otras distracciones, ocupadas en satisfacer sus propios deseos, distraídos, ¡de la misma manera que fueron la gente en los días de Noé a los avisos del juicio, de huir de la ira que viene!

    La declaración enfática de Dios es que ¡hay aflicción por todo ocio en Sión! Los que no prestan atención, no escuchan con diligencia, ni se apartan de los cuidados y las indulgencias de esta vida, buscando a Él con todas sus almas, ¡seguramente sabrán lo que significa el desastre de Dios cuando el juicio comience en la casa de Dios! (Lucas 21:34-36; 1 Pedro 4:17).

    Otra evidencia del estupor espiritual en esta hora trágica, es la manera en que las más de las familias cristianas emplean su tiempo en cocinar la comida, los quehaceres en general de la casa, y en vestirse en conformidad estricta con la moda del mundo.

    Olvidadizo de la reprensión del Señor a Marta, las hijas de Sión emplean la mayor parte de su tiempo, su fuerza y su dinero para servir las necesidades superficiales y materiales del hogar, mientras que las necesidades espirituales de sus propias familias y de la humanidad en general se están olvidando completamente (Lucas 110:38-42).

    No es sorprendente que la obra y el testigo al Señor están en apostasía y declinación espantosa —a causa de la falta de hijas celosas e hijos valientes de Dios que en los negocios de su Padre les conviene estar.

"Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé, pues, celoso, y arrepiéntete"  —Apocalipsis 3:19

    A causa del ocio en Sion hay desolación espiritual en el mundo. Cuando la gente de Dios cesa de ser militante, activa y agresiva en su obra y testigo por Dios, la iglesia se mueve hacia el formalismo, y el mundo se mueve hacia la infidelidad. ¡Una iglesia ociosa y formal siempre ha producido un mundo incrédulo!

    Qué enfático están los mandamientos de Dios de instar a tiempo y fuera de tiempo… vestir de toda la armadura de Dios… confortar en el Señor… tener lucha… ceñir nuestros lomos… apagar los dardos de fuego del maligno… "orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos" (Efesios 6:18. Lea también 2 Timoteo 4:2; Joel 2:17; Zacarías 10:1; Efesios 6:10-18).

    "A cada uno su obra" (Marcos 13:34). "Predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15). Si usted y yo somos culpables de desobedecer estos mandamientos de nuestro Señor para estar diligente, intensos y fructíferos en el trabajo del evangelio, ¿no podemos humillarnos, yendo a Él con contrición del corazón y confesando nuestra tibieza espiritual, orando por la gracia de renunciar a la tibieza de nuestra conducta?

    Si cubrimos, o disculpamos, o justificamos nuestros pecados de tibieza, o cualquier pecado, no podemos prosperar (Proverbios 28:13; 1 Juan 1:9). Pues si nos humillamos bajo la poderosa mano de Dios, y confesamos que no hemos buscado primeramente el reino de Dios y su justicia, mas hemos sido indiferentes y tibios hacia cada demanda de Dios sobre nuestro tiempo y nuestra fuerza en la urgencia del conflicto espiritual de esta hora, hallaremos gracia y misericordia para el oportuno socorro (Mateo 6:33; Jeremías 29:13; Hebreos 4:14-16).

"Todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús"  —Filipenses 2:21

    Hombres y mujeres cristianos, redimidos con la sangre preciosa del Hijo unigénito de Dios, se dan desvergonzosamente a satisfacer su propio interés, usando su tiempo, su fuerza y sus recursos para las indulgencias personales, dejando detenido en el crecimiento, limitado, abreviado y empequeñecido el trabajo del Señor —por falta de los trabajadores y el caudal para recoger la cosecha del Señor.

    Es la última media hora. Recoger los frutos preciosos de la tierra antes que venga la tempestad de la ira del castigo de Dios, requiere empeño heroico y grandes sacrificios de sí mismo.

    El castigo de Dios está dirigido contra su gente —natural y espiritual, judío y gentil— ellos quienes persisten en abastecer a sus propios deseos, buscando las bendiciones por sus propias almas, ¡en lugar de tomar en serio la necesidad espiritual y universal de esta hora catastrófica de retribución divina!

    "Confundíos, labradores, gemid, viñeros… porque se perdió la mies del campo" (Joel 1:11).

"Vende todo lo que tienes, y da"  —Marcos 10:21

    Trabajando de noche y de día para ganancias personales, descuidando el trabajo del evangelio, el estudio de la Biblia y la oración, y desobedeciendo las advertencias del Señor, los cristianos están haciendo tesoros en la tierra. Multitudes de cristianos serios están fracasando en la mayordomía cristiana (Mateo 6:19-24).

    "Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación" (Joel 1:9).

    No hay solamente la falta de unos Jacobes para luchar y persuadir a Dios por la respuesta a las necesidades espirituales de hoy, no hay solamente fuego falso en el púlpito y la congregación, pero en esta hora extraordinaria de urgencia hay tibieza de mayordomía que, como toda otra cosa tibia, será vomitada en el último cálculo (Apocalipsis 3:16).

    Dios está tratando severamente ahora con su gente. Es la hora en que el Labrador, con aventador en su mano, está preparando limpiar su era, recoger su trigo en el granero, y quemar la paja (que creció en el trigo) en fuego que nunca se apagará (Mateo 3:12).

    "Tocad trompeta en Sión, y pregonad en mi santo monte… porque viene el día de Jehová, porque está cercano" (Joel 2:1).

    Ve el movimiento y actividad en la granja cuando los trabajadores cosechan el trigo: se levantan muy de mañana, sudan y se fatigan en el calor del día. Según lo natural, así es lo espiritual. La urgencia evangélica la más profunda en esta cosecha de la edad de la iglesia —es ir y dar sin límite en el nombre del Señor.

    Creyente cristiano, presta atención a las advertencias de tu Señor, y da ahora hasta tu última pizca de tiempo, fuerza y dinero, sabiendo que la recomendación más sublime no se quedó en la pizca, ¡sino en la última pizca! (Lucas 21:1-4).

    Descubre completamente tu alma a la verdad de Dios. Pregúntate, como sin duda lo haremos nosotros, si tú haces todo lo que puedes en sacrificio y en padecimiento para Cristo y para su evangelio. Dios pide un "sacrificio vivo", no como tu culto irracional, sino tu "culto racional" (Romanos 12:1). Su Palabra es clara. Con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza, y con todo nuestro entendimiento, Él nos solicita alistar en su gran obra ahora al fin del siglo, disponiendo el evangelio a cada criatura (Mateo 22:36039).

    Oremos seriamente:

    "Señor, si me estoy disculpando en lugar de ofrecerme como sacrificio vivo, si te falto, Señor, en lo más mínimo; Señor, si falto de tu expectación, contienda conmigo, Señor. Dóblame, quebrántame, no detengas tu mano —¡hasta que yo haya dejado al egoísmo y el pecado, y sea lleno de toda la plenitud de Dios!

    El Señor nos ha mandado aprovechar bien el tiempo, "porque los días son malos" (Efesios 5:16). Él nos ha mandado estar ocupados hasta que Él venga (Lucas 19:13).

    Cuando nos hallemos en presencia de la luz del Tribunal de Cristo para dar cuenta de cómo hemos redimido nuestro tiempo, nuestra fuerza, nuestro dinero y nuestros talentos, buscando al principio el reino de Dios y su justicia, que se dijera de nosotros: "Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor" (Mateo 25:21).