«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Paciencia De Nuestro Señor Significa La Salvación

    En el tercer capítulo de su segunda carta, el Apóstolo Pedro enfoca a la segunda venida del Señor. El reconoce que en los últimos días vendrá gente burlona que se mofará de la idea de una segunda venida (3:3-4) y que habrá aquellos quienes considerarán al Señor muy lento en cumplir Su promesa de su regreso (3:8-9). Sin embargo, Pedro acentúa la certeza y la rapidez de la venida del Señor. El escribe, "Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego y la tierra con todo lo que haya en ella será quemada" (3:10). El advierte que el Día será un día de juicio y destrucción para los impíos. No obstante, los devotos pueden estar "esperando ansiosamente la venida del día del Señor…esperando un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia" (3:12-13).

    En vista de estas verdades, Pedro enfatiza la necesidad de estar preparados. El nos exhorta a "vivir como Dios manda, siguiendo una conducta intachable" (3:11). "Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto y en paz con El" (3:14). "Mas bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (3:18).

    El también le da énfasis al deseo del Señor que todos estemos preparados para Su venida. Pedro escribe que "El Señor no tarda en cumplir Su promesa, según entienden algunos la tardanza. Mas bien, El tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan" (3:9). El agrega, "Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio" (3:15).

    Querido amigo, usted y yo tenemos la oportunidad de aprovechar los beneficios de la presencia del Señor. El Señor nos ha dado tiempo para volvernos hacia El, buscando la santidad y para "esforzarnos para que Dios nos halle sin mancha y sin defecto y en paz con El." Nos ha ofrecido tiempo para "crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." El nos ha brindado tiempo para poder ayudar a otros que hagan lo mismo.

    Yo espero sinceramente que el Heraldo de Su Venida esté supliéndole mucho ánimo y apoyo espiritual a usted mientras juntos anticipamos la Venida de Nuestro Señor. Si es así, quiero invitarle que ayude a este ministerio a suplirles ánimo espiritual a muchos otros también. Como ya saben, los materiales del Heraldo están enviados alrededor del mundo gratuitamente, sin costo ninguno a los recipientes para que nadie quede fuera de la oportunidad de tener acceso al Evangelio. Esto se hace posible solamente por las oraciones, el apoyo y las contribuciones financieras de los amigos del Heraldo (¡Muchísimas gracias, amigos hermanos!). Si usted no se encuentra en este momento ayudando a este ministerio en alguna forma, yo fervientemente quisiera invitarle a participar con nosotros. Juntos con usted, este ministerio puede animar e inspirar a más almas a prepararse para la Segunda Venida de Nuestro Señor. ¡Juntos Podemos!