«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Avivamiento

"Conforme a vuestra fe os sea hecho" (Mateo 9:29). Existe un espantoso alejamiento de Dios, aparente en todo lugar, "mas para Dios todo es posible" (Mateo 19:26). "Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Marcos 9:23).

Por W. C. Moore

    Algunos estarán preparados para cuando el Señor venga. La Palabra de Dios dice: "…vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con Él a las bodas; y se cerró la puerta" (Mateo 25:10).

    Amigo cristiano, ¿estará usted en la compañía preparada? Mejor es perder cualquier cosa, en lugar de no estar preparado para la venida del Señor. El Señor dice: "Estad preparados…" (Mateo 24:44). ¿Tiembla usted a su palabra? (Isaías 66:2). ¿Realmente es el Hijo de Dios su Señor? Dígame, ¿hace usted lo que Él dice? La cosa más pequeña que el Señor me dice, o le dice que haga, es más importante que cualquier otra cosa en todo el mundo. Y Él dice: "Estad preparados".

    No se aceptarán excusas o disculpas. ¿Por qué engañarnos a nosotros mismos? (Santiago 1:22). Enfrentémonos a la realidad ahora, mientras que hay oportunidad de remediar la situación. Aquel que es bueno para hacerse excusas, no es bueno para hacer otra cosa más que eso. El tal ni aun honestamente encara el problema, mucho menos "volver su rostro" (Daniel 9:3), para satisfacer las condiciones de Dios para ser un vencedor, estar preparado, y mantenerse activo en la voluntad de Dios, y en su servicio, hasta que el Señor venga.

"A la hora que no pensáis"
 (Mateo 24:44)

    Viene el avivamiento. Algunos serán reavivados, y éstos estarán preparados, viviendo en una condición de prontitud para la venida del Hijo de Dios, caminando de todo corazón en toda la luz que tienen, y al mismo tiempo buscando con ahinco a Dios por un conocimiento más profundo de su voluntad —en realidad, estando listos mientras que continúan preparándose de acuerdo como el Señor guíe más y más adelante.

    Puesto que el Señor vendrá en un momento inesperado, lo único más sensato y lo más prudente que hay que hacer es estar siempre listos. Sí, podemos estar preparados, porque Cristo nos dice que tenemos que hacerlo así —y Él no se burla de su gente—. Por su gracia podemos hacer lo que Él nos dice que hagamos, y así vivir en una continua condición de prontitud a su venida.

    Bien, amados, pronto nos encontraremos en la luz pura de la eternidad. Si usted, por su propia confesión, no está preparado en este momento para la venida del Señor del cielo (I Tesalonicenses 4:16-17; Hechos 1:11), le ruego por el amor de Cristo buscar al Señor con todo su corazón (Jeremías 29:13; Mateo 11:12), hasta que usted conozca —(el Espíritu de Dios dando testimonio a su espíritu)— que usted está, sin duda alguna, preparado para encontrarle, y que usted está de hecho caminando en toda la luz que tiene.

    Enoc, "…antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios" (Hebreos 11:5). Dios no hace acepción de personas. ¡Oh, no deje que nada le distraiga, hasta que se haya preparado realmente para la venida del Señor!

La escritura no puede ser quebrantada

    Cuando Jesús vino por vez primera a la tierra, prevalecían terribles condiciones, pero Él vino de acuerdo con las promesas de Dios (Juan 15:25).

    "Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado" (Apocalipsis 19:7). Jesús, el Novio Celestial, tendrá una novia —una compañía de creyentes lavadas por su sangre "en el lavamiento del agua por la Palabra" (Efesios 5:26). Dios da la palabra, y nos preparamos por medio de obedecer su palabra —en ninguna manera por medio de evadir su palabra, o por medio de disculparnos o justificarnos a nosotros mismos en una condición de falta de preparación, o por dar una explicación falsa a su palabra, o por ignorar lo que Él nos ha dicho que hagamos.

    "Cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él… y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro" (1 Juan 3:2-3).

    ¿Somos semejantes a Jesús ahora? ¡Oh, examinemos honestamente la condición de nuestros corazones, y busquemos al Señor mientras pueda ser hallado!

    ¿Realmente nos conducimos como Jesús? ¿Está el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo de tal manera que realmente y por costumbre nos amamos unos a otros entrañablemente, de corazón puro? (I Pedro 1:22).

    Sí, el amor genuino y real de Dios nos está faltando. No estamos preparados para encontrar aquél que amó a los pecadores y murió por ellos —aquél que en agonía oró en el Calvario, no en contra de, sino por cada uno de aquéllos que le habían crucificado: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).

Corazones hambrientos

    En todas partes, los hijos de Dios claman a Él por un avivamiento. "¿No volverás a darnos vida" (reavivarnos) "para que tu pueblo se regocije en ti?" (Salmos 85:6). Y en ninguna manera ignora Dios su clamor, "porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones" (I Pedro 3:12). "Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que ponto les hará justicia" (Lucas 18:7-8).

    Mientras más dure la tardanza, más grande será la "presión de oración", y por consiguiente más grande el derramamiento del Espíritu Santo, cuando Dios sí responde.

"Hierba cortada"

    "Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra" ( Salmos 72:6).

    Mucha de la gente de Dios está siendo purificada, siendo probada —cortada, por decirlo así— en preparación, sí, y aún más, en anticipación a la plenitud de la lluvia —la lluvia tardía— la poderosa profética predicción del derramamiento del Espíritu Santo para los últimos días, que vendrá en el tiempo de cosecha del Señor para segar su grano —para que Él pueda juntar el trigo en su granero— sus redimidos a su cielo.

    ¡¡Los días ya están encima de nosotros!! ¿Está usted preparado para su lluvia? ¿Está usted "cortado" y preparado para recibir el poderoso derramamiento que es para el "sediento?"

    "Porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio… derramaré mi Espíritu sobre toda carne" (Joel 2:23-28).

    ¡Continuad orando y apresurándose, soldados de Jesucristo! El mero hecho de que la batalla es difícil, debería animarle, porque si el enemigo, el diablo, no conociera que se dislumbran grandes victorias, ¡no se opondría tan furiosamente!

    Así que empujémonos hacia adelante —siempre orando. Nunca desmaye (Lucas 18:1; 21:34-36), y a cualquier costo, cueste lo que cueste ¡prepárese!

    Agradezca a Dios por una sed real de Dios. "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba", es lo que dice Jesús (Juan 7:37).

    Dios es fiel. "Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13). "…Por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite" (Lucas 11:8).

    "Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros" (Santiago 4:8).

    Ni el mismo infierno puede detener que Dios se acerque a usted, mi dolorosamente probado amigo mío. Muchos de nosotros hoy estamos siendo probados como por fuego. Gracias a Dios por ello. "Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete" (Apocalipsis 3:19).

    "…Reten… (Apocalipsis 3:11). Dios quiere un pueblo probado y verdadero, ¡y lo tendrá! Seamos duros como una piedra y sigamos con Dios— confiando en Él, alabándole y dándole gracias, aun cuando no podamos entender, y cuando a veces apenas podemos pensar, así somos probados.

    Él sabe y Él entiende. "Mas Él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro" (Job 23:10).

    "Y vendrá súbitamente… el Señor a quien vosotros buscáis, ha dicho Jehová de los ejércitos… ¿y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata: porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia" (Malaquías 3:1-3).

    ¿Está usted dispuesto a sufrir, a ser malentendido por sus mejores amigos, a renunciar a su propio egoísmo, dispuesto que sea crucificada la vieja mente carnal (la cual es enemistad contra Dios, como se dice en Romanos 8:7), para que Cristo pueda ser el todo, y en todos? (Colosenses 5:11).

    ¡Aleluya!