«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Base De Nuestra Victoria

Por Derek Prince

    A continuación hablaré acerca de la realidad que más necesitamos entender a fin de asegurarnos la victoria al participar en la batalla espiritual. En Colosenses 2:13-15, Pablo habla de lo que Dios ha hecho por nosotros como creyentes, por medio de la muerte de Cristo en la cruz a nuestro favor. Dice lo siguiente: Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

    Antes que nada, permítame advertirle que Satanás está decidido a que usted no entienda esta realidad. Él quiere mantener a todos los creyentes sin entenderla, porque es la clave de su derrota. Esta gran verdad trascendente es la siguiente: Cristo ya ha vencido totalmente y para siempre a Satanás y a todos sus potestades y principados malignos.

    Si no recuerda nada más, recuerde lo siguiente: Cristo ya ha vencido totalmente y para siempre a Satanás y a todos sus potestades y principados malignos. Lo hizo mediante su muerte en la cruz, su sangre derramada y su resurrección victoriosa.

    A fin de comprender cómo se logró esto, tenemos que reconocer que el arma principal que usa Satanás contra nosotros es la culpabilidad. Apocalipsis 12:10 dice lo siguiente: Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

    ¿Quién es el acusador de nuestros hermanos? Sabemos que es Satanás. Ya he señalado que Satanás tiene acceso a la presencia de Dios y que su tarea principal es acusarnos a nosotros, los que creemos en Jesús.

    ¿Por qué nos acusa Satanás? ¿Cuál es su objetivo? En pocas palabras: hacernos sentir culpables. Mientras Satanás logre que tengamos un sentimiento de culpa, no podremos vencerlo. La culpa nos llevará a la derrota, mientras que la clave de nuestra victoria es la justicia.

    Dios solucionó este problema de culpabilidad, tanto en nuestro pasado como en nuestro futuro, por medio de la cruz. Él ha hecho una provisión total, tanto para los pecados pasados, como para los futuros. ¿Qué hizo Dios con respecto a los pecados que cometimos en el pasado? Nos los perdonó. En Colosenses 2:13 se halla la expresión "perdonándoos todos los pecados."

    Debido a que Jesucristo murió por nosotros, como nuestro representante, cargando con nuestra culpa y llevando nuestro castigo, Dios puede ahora perdonarnos todas nuestras maldades. Ya que se cumplió la justicia mediante la muerte de Cristo, Dios puede perdonar todo pecado que jamás hayamos cometido sin comprometer su propia rectitud. Lo primero que debemos entender es que todas nuestras iniquidades pasadas son perdonadas cuando ponemos nuestra fe en Jesús, sin importar cuántas ni cuán graves hayan sido.

    Asimismo, Dios proveyó para el futuro, como vemos en Colosenses 2:14: Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

    El "acta de los decretos" se refiere a la ley de Moisés. En la cruz, Jesús puso fin al requisito de tener que cumplir la ley de Moisés a fin de ser justos delante de Dios. Mientras éste era el requisito para alcanzar la justicia, cada vez que quebrantábamos aun la ley más mínima, éramos culpables delante de Dios. Pero al quitar la ley como requisito para ser justos, Dios nos proveyó la manera de ser libres de culpabilidad, ya que ahora es nuestra fe la que nos es contada por justicia.

    Hay dos pasajes que hablan de esto. Unos es Romanos 10:14, el cual dice: Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

    Esta es una afirmación importante. No importa que seamos judíos o gentiles, católicos o protestantes. Cristo no es el fin de la ley como parte de la Palabra de Dios, ni como parte de la historia de Israel, pero sí lo es en el sentido de que ya no se llega a ser justo delante de Dios por medio de ella. Ya no tenemos que cumplir la ley a fin de ser justificados.

    El segundo pasaje que tiene que ver con esto es 2 Corintios 5:21, el cual dice: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

    Se trata de un intercambio divino. Jesú fue hecho pecado con nuestro pecado para que nosotros pudiéramos ser hechos justos con su justicia. Una vez que entendamos plenamente que hemos sido hechos justos con la justicia de Cristo, el diablo ya no podrá hacernos sentir culpalbes. De esta manera, el arma principal de Satanás le será quitada. Jesús despojó a los principados y potestades mediante su muerte en la cruz. Les quitó el arma principal que tenían contra nosotros.

    Ahora quiero enseñarle cómo se manifiesta la victoria de Cristo por medio de nosotros. Ya hemos visto lo que dice Colosenses 2:15 acerca del triunfo de Cristo: Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

    En realidad, triunfar no significa ganar una victoria, sino más bien celebrar y dar a conocer una victoria que ya se ha ganado. Mediante su muerte en la cruz, Jesús le demostró a todo el universo su victoria sobre todo el reino satánico. Sin embargo, Jesús no ganó esa victora para sí mismo; él no la necesitaba. Ganó la victoria para nosotros. El propósito de Dios es que esta victoria se manifieste por medio de nosotros. En 2 Corintios 2;14, el cual es uno de mis versículos preferidos, Pablo dice: Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

    No es de extrañar que Pablo diga: "Mas A Dios gracias." Dar gracias a Dios sería la reaccción más natural si realmente entendiéramos este versículo. Dios hace que en todo momento seamos partícipes del triunfo de Cristo sobre el reino de Satanás. En este versículo hay dos frases adverbiales: "siempre" y "en todo lugar." Eso quiere decir que no hay momento ni lugar en el cual no podamos participar visiblemente del triunfo de Cristo sobre el reino de Satanás.

    En Mateo 28:18-20, Jesús hace la siguiente declaración: Y Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

    Aquí Jesús dice que, mediante su muerte en la cruz, le ha arrebatado a Satanás la autoridad, y la ha tomado para sí, y que Dios he ha conferido toda autoridad en el cielo y en la tierra. Luego dice: "Por tanto, id y haced discípulos…" ¿Qué implica ese "por tanto?" Jesús dice: "Yo he obtenido la autoridad; ve y ejércela tú. Ve tú y da a conocer al mundo entero mi victoria, cumpliendo la comisión que te he dado."

    A continuación quisiera hacer tres afirmaciones sencillas acerca de la victoria de Jesús. En primer lugar, cuando fue tentado en el desierto, Jesús venció a Satanás para sí mismo. Se enfrentó a Satanás, resistió su tentación y lo venció. En segundo lugar, en la cruz. Jesús venció a Satanás para nostros; no para sí mismo, sino para nosotros. Él no necesitaba la victoria para sí mismo, porque ya la tenía, pero ganó la victoria para nosotros y venció a nuestro enemigo. Despojó a nuestro enemigo, le quitó todo su poder y lo exhibió públicamente para nosotros. En tercer lugar, ahora es nuestra responsabilidad manifestar y admimistrar la victora de Jesús. Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

    Recuerde que Cristo nos ha permitido tener victoria "siempre" y "en todo lugar."

    – Tomado de EXPLICANDO LA GUERRA ESPIRITUAL por Derek Prince. Usado con permiso de Derek Prince Ministries – International.