«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Respondiendo A La Llamada De Dios

Por Rich Carmicheal

    En este artículo quiero hablarles de dos temas importantes. Uno es el tema de la necesidad tremenda de dedicarnos con fervor y ardor a un ministerio individual y corporal de la oración. El segundo es la decadencia espiritual que creo que está afectando mucho a la iglesia de hoy. ¡Espero poder estimularlos a todos ustedes a una devoción más profunda a la oración y a un deseo de servir como uno de los instrumentos del Señor para llevar a cabo un gran avivamiento dentro de la iglesia!

    En estos días de tantísima decadencia moral y espiritual, el Señor está buscando a los que tengan fe y valor…los que quieran interceder y proporcionar dirección espiritual para otras personas. Por ejemplo, en los tiempos en que vivía Ezequiel, en medio de tanto abandono a las enseñanzas de Dios, El Señor declaró, "Yo busqué entre ellos algún hombre que reconstruyera el muro y que se pusiera en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé" (Eze. 22:30). También, Isaías declaró que Jehová…"lo vió y desgradó a sus ojos que no se hiciese justicia…y vió que no había hombre y se maravilló de que no hubiera quien intercediese…" (Isa. 59:15-16). ¡Qué trágico! La decadencia fue tan grande y extendida que el Señor no podía encontrar a ningún hombre virtuoso para ponerse en la brecha e interceder por los demás. ¡Qué pena!

    En varios pasajes de la Biblia entendemos que aunque sean muy pocos la gente virtuosa, con corazones puros delante de nuestro Padre Dios puedan tener un impacto gigantesco. Por ejemplo, Dios le dijo a Jeremías que Él perdonaría a Jerusalen "si hay alguno que haga justicia, que busque la verdad" (Jer. 5:1). El Señor le dijo a Abraham que no destruiría a Sodoma si se encontraran a solamente diez hombres justos en la ciudad (Gen. 18:32). Jesús declaró "…que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos" (Mateo 18:19-20). Santiago escribe que…la oración eficaz del justo tiene mucha fuerza" (Stg. 5:16) David nos recuerda que "los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos" (Sal. 34:15).

    Aunque, sí, claro, que Dios es omnipotente, Él ha tomado la decisión de confiar en nosotros, su pueblo, para que tomemos gran parte en llevar a cabo Su Obra en este mundo. Él en su plan para su creación, ha decidido que mucho de los movientos divinos dependen de las oraciones y los ministerios de los justos, de su devoción y de su fieldad.

    Entonces, hoy día, Dios sigue buscando y llamando a los que tengan el gran deseo de ofrecerse a Él y a Su Obra. Él busca a los que se esfuerzan a complacerle a su Señor y no a los hombres; los que están dispuestos a devotarse a la oración ferviente; los que desean ponerse en la brecha e interceder por otros; a los que caminarán en el Espíritu; a los que echarán tan lejos que les sea posible todo tipo de pecado y perseguirán ardientemente a todo lo virtuoso y recto, a la santidad y a la paz; que dispuestos a negarse a sí mismo, que tomen su cruz y sigan a Él. Busca a los que sirvan a otros en el Nombre del Señor; a los que crean totalmente sin reservación en Su Palabra y cuenten con todas Sus Promesas. Llama a los que puedan mantenerse firmes en la fe, no les importa la circunstancia, por lo difícil o lo peligroso que les resulte. En resumen, Dios está buscando a los que le ofrezcan todo su ser para llevar a cabo Sus Propósitos, los que se abandonen en pos de lo supremo.

    "Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2 Cron. 7:14).

    "A quí estoy. ¡Envíame a mí!" (Isa. 6:8).