«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Mentes En Guardia Para Estos Días Peligrosos

    Es necesario que nuestras mentes estén revestidas de la armadura divina en estos días peligrosos en los cuales hoy vivimos. Prosigue una gran batalla en estos tiempos, sobre el uso y control de la mente, no sólo en el mundo, sino también entre los hijos de Dios.

    "Tenemos que reconocer que la mente es un campo estratégico de batalla, y que los ataques de los emisarios de Satanás se dirigen hacia la mente", escribe Jessie Penn-Lewis.

    Ella sigue: "El apóstol Pablo reconoció esto, y describe la mente del cristiano como el campo estratégico para el enemigo. ‘Temo’, él escribe a los corintios, ‘que… vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados…’ y entonces él explica la manera en la cual esto sucedería: ‘Si viene alguno predicando a otro Jesús…, o si recibís otro espíritu… u otro evangelio’ (2 Corintios 11:3,4).

    "Así que el peligro para el cristiano es el de recibir en su mente la enseñanza falsa, que le desviará del evangelio sencillo de Cristo. Es por esta razón que Satanás se transforma en un ángel de luz. Muy pocos comprenden que Satanás puede dar a la mente una luz falsa, hasta una luz acerca de un ‘Jesús’ que no es el Señor, y puede transmitir ‘otro espíritu’ que no es el Espíritu Santo; y por medio de sus ‘instrumentos’ él puede predicar un ‘evangelio’ que no es el evangelio de la gracia de Dios.

    "El peligro del cual el apóstol escribió a los corintios, se ha multiplicado mil veces hoy en día, por causa de las fuerzas ocultas que están obrando en el mundo. También, es por causa del tremendo énfasis sobre la vida mental, e incluso el desarrollo de la misma en estos días, en los cuales el enemigo está trabajando furiosamente para acabar con los poderes mentales de los hijos de Dios, a través de la tensión conflictiva de la vida. Estamos rodeados de peligros graves —la guía falsificada, visiones falsificadas y planes falsificados — todos resultando de las obras malvadas del enemigo sobre la mente.

    "En toda la historia, nunca ha habido un tiempo cuando los creyentes necesitaran más que ahora ‘el yelmo de salvación’ para sus mentes. El aire está lleno de las sugestiones del ‘príncipe de la potestad del aire’, lanzando dentro las mentes de los hombres sus pensamientos e ideas.

    "Imagínese a un hombre o mujer que no ha experimentado el nuevo nacimiento por medio de la cruz de Cristo, leyendo en su cuarto de estudio. Pensamientos extraordinarios entran en la mente, los cuales están anunciados como el resultado de su propio pensar, y el mundo maravilla a la ‘brillantez’ de este erudito. Pero es una lástima que esta ‘brillantez’ de la mente de la cual la Biblia dice ha sido cegada por el dios de este siglo (2 Corintios 4:4), y activada por ‘el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia’ (Efesios 2:23) — no es sino oscuridad delante de los ojos de Dios. Lo que la mente no renovada puede producir bajo el control de los espíritus de Satanás, se puede ver en sus libros de texto, donde las palabras están tan inútiles y vanas como los hilos de teleraña.

    "El volumen de producción que viene de estas mentes fomentadas por el príncipe de la potestad del aire, se acrecentará al precipitarse esta dispensación hacia su conclusión; y los hijos de Dios estarán enredados en estas fantasías, a menos que su propia mente sea renovada, protegida y guardada sobria por las verdades de Dios".

¿Está invadiendo la iglesia el humanismo?

    Una de las filosofías que pertenece al fin de la época, y que se ha diseminada por todas partes del mundo, se llama el humanismo. Aun ha tratado de introducirse a la fuerza en las iglesias, y en algunos casos ha logrado a hacerlo. Los cristianos necesitan darse cuenta de estas invasiones, y de preparar la mente en contra de ellas.

    Escribiendo en el Evangelio Pentecostal, Marvis G. Gilbert llama la atención a tres principios básicos del humanismo, los cuales han perjudicado la iglesia. El primero, él dice, es una exageración de la importancia del hombre. El humanismo secular quiere hacer al hombre el centro de su propio universo. La influencia humanística que ha penetrado en la iglesia, nos enseña que en nuestro mundo todo depende de nosotros, y que el hombre debe realizar por medio de la confesión, la existencia de aquellas cosas que él ordena. Es la verdad que Dios ha dado al hombre autoridad, pero es por el propósito de avanzar en la tierra el reino de Dios, y no por ganancia personal.

    Contestando con las Escrituras esta declaración del humanismo, Gilbert escribe: "El hombre fue creado por Dios, y no por sí mismo (Salmos 100:3). El propósito más elevado del hombre, es el de vivir con y por Dios, no por sí mismo. En verdad, el hombre fue hecho a imagen de Dios (Génesis 1:20), es la creación culminante de Dios (Génesis 1:31; Salmos 8:5-6), y se ve como una creación maravillosa (Salmos 139:14).

    "Sin embargo, el hombre no es el centro del universo, sino Dios. La voluntad y los propósitos de Dios son supremos".

    Una segunda influencia del humanismo que se ha introducido en la iglesia, es la de hacer primordial el papel del hombre. Gilbert dice: "La Biblia nos enseña que es Dios el que suple todo lo que nos falta (Filipenses 4:19) y que, por su divino poder, nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3). Por medio de su gran amor, gracia y provisión, podemos descansar en seguridad.

    "Sin embargo, la religión humanística propone que debemos mantener sin cesar una confesión positiva y nunca dudar ni una vez; pues si no, todos los propósitos mejores de Dios para nuestras vidas serán frustrados, y nuestras oraciones y fe resultarán en nada.

    "Como creyentes, somos responsables de ejercitar la fe. Pero nunca debemos olvidar que la verdadera fe bíblica es una seguridad y confianza activa en Dios mismo, no en nosotros ni en nuestra propia fe. Fe en la fe es la forma más absurda del humanismo. En Cristo estamos seguros, y en verdad podemos obedecer su consejo de: ‘No se turbe vuestro corazón’ (Juan 14:1)".

    Una tercera creencia del humanismo que está influyendo en la iglesia, es la de que el hombre evalúa lo que es mejor por sí mismo. Esto atiende a un cristianismo carnal. Escribiendo de esto, Gilbert dice: "Los deseos de la carne están racionalizados hasta hacerse la voluntad de Dios para nuestras vidas. Como resultado, los miembros del Cuerpo de Cristo se ocupan más en prosperar materialmente, en estar de buen salud, y en nunca experimentar la adversidad —en pocas palabras, en ninguna manera sufrir— que en servir a otros".

    Gilbert observa que: "Lo ‘mejor’ de Dios para nuestras vidas puede entenderse completamente, sólo a la luz de la eternidad. La espiritualidad humanística nos invita perseguir cosas que, en la eternidad, estarán consideradas (en el mejor de los casos) como ‘madera, heno, hojarasca’ (1 Corintios 3:12). Pero la Biblia nos incita a seguir valores eternos —‘oro, plata, piedras preciosas’— por medio de un ministerio abnegado a otros, y por un cometido total al avanzar el reino de Dios, cueste lo que cueste personalmente".

    En esta invasión de la iglesia con la filosofía humanística, vemos como Satanás se transforma en un ángel de luz. Tenemos que guardar nuestra mente contra las enseñanzas que nos desvían del sencillo evangelio de Cristo. Mientras que coronamos a Cristo como Señor, y nos dedicamos a Él solamente por amor a sí mismo, estamos guardados de doctrinas que provienen de "otro espíritu".