«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Edificando A La Iglesia

Por Rich Carmicheal

    Jesús vuelve, no para recibir a una Iglesia tibia sino para una novia que se ha preparado (Ap. 19:7). Él "se entregó por ella para hacerla santa…para presentarla a Sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha, ni arruga, ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable" (Ef. 5:25-27). Él desea una novia santa y pura y está llamando a la Iglesia hoy que se prepare para Su Venida.

    Desgraciadamente, la condición espiritual de la Iglesia en muchos casos no llega a ser todo lo que el Señor desea. Como la iglesia de Efeso, muchas personas del pueblo de Dios "han abandonado a su primer amor" (Ap. 2:4). Como la iglesia de Galacia, unos miembros de la iglesia están promoviendo un evangelio tergiversado (Gá. 1:6-7). Como la iglesia de Corinto y Tiatira, unas personas en la Iglesia están aceptando a la inmoralidad (1 Co. 5; Ap. 2:20-22). Como la iglesia de Sardis, muchos que forman parte de la Iglesia hoy tienen poca profundidad espiritual (Ap. 3:1). Y como la iglesia de Laodicea, la Iglesia se cree que no le hace falta nada, que se ha hecho rica y que puede vivir de sus propios recursos sin tener que depender de los recursos divinos (Ap. 3:17). O sea, que mucha de la Iglesia está marcada con el pecado, la complacencia y la falta del poder.

    Por otro lado, por supuesto que hay mucha gente en la Iglesia que aman al Señor y están caminando fielmente con Él. Ellos entienden y aprecian el gran precio que pagó Jesús por su salvación. Ellos luchan para servirle a Él y para complacerle con todo lo que hagan, en todos los aspectos de sus vidas. Ellos viven anticipando y añorando Su Venida y deseando que Él los encuentre santificados, intachables y fieles cuando llegue.

    Ojalá usted se encuentre en el segundo grupo. Y si es así, entonces el Señor tiene un ministerio especial para usted. Él desea que usted Le ayude a edificar a Su Iglesia, asistiéndole a Él en la preparación de otros para Su Venida. Aunque últimamente Él es el Único que puede llevar a cabo el crecimiento espiritual (1 Cor. 3:607), Su Palabra lo presenta muy claramente que usted hace un papel muy importante en la edificación del cuerpo de Cristo. Como escribe el Apóstolo Pablo "…todo el cuerpo crece y se edifica en amor sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro (Ef. 4:16). La salud de la Iglesia, entonces, depende directamente del trabajo que el Señor quiere hacer a través de usted.

    Por todo el Nuevo Testamento leemos y volvemos a leer de como nuestro Señor desea usar nuestras vidas para edificar a otras vidas de la Iglesia. Por ejemplo, Él quiere que oremos unos por otros (Stg. 5:16), que estemos capacitados para instruirnos unos a otros (Ro. 15:14), que nos aceptemos unos a otros (Ro. 15:7), que nos respetemos y nos honremos mutuamente (Ro. 12:10), que nos perdonemos unos a otros (Co. 3:13); Ef. 4:32), que nos toleremos unos a otros (Gá. 6:1), que nos amemos unos a otros profundamente (1 Pedro 1:22; 1 Juan 3:11), que seamos bondadosos y compasivos unos con otros (Ef. 4:32), que nos animemos unos a otros con salmos himnos y canciones espirituales (Ef. 5:19), que nos instruyamos y nos aconsejemos con toda sabiduría (Col. 3;16), que nos animemos unos a otros diariamente (Heb. 3:13), que nos preocupemos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras (Heb. 10:24), y que usemos nuestros dones espirituales para edificar a la Iglesia (1 Cor. 12:7; 14:12). También Él quiere que usemos nuestras palabras cuidadosamente, diciendo la verdad con amor (Ef. 4:15), que "contribuyan a la necesidad de edificación y sean de bendición para quienes escuchan (Ef. 4:29).

    Pero el Señor no quiere que dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y envidiarnos unos a otros (Gá. 5:26), que nos digamos mentiras (Col. 3:9), que nos quejemos unos de otros (Stg. 5:9), que nos devoremos (Gá. 5:15). El tampoco quiere que dejemos de congregarnos como acostumbran hacerlo algunos. Sino que, nos animemos unos a otros—y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca (Heb. 10:24-25).

    El Señor fervientemente desea bendecir a Su Iglesia a través de usted. Mientras otros individuos puedan apurarse a criticar y a condenar, El quiere que usted sea uno que bendice y apoya y alienta. Yo a usted le animo que sea uno de sus instrumentos claves para revivir a su congregación local y a su comunidad.

    Quiero tomar esta oportunidad para darles las gracias a los que se han asociado con el Heraldo de Su Venida en la dedicación a la edificación de la Iglesia...juntos con ustedes ponemos manos a la obra. Como ya saben, el Señor estableció Heraldo de Su Venida en 1973 para preparar a la Iglesia alrededor del mundo para la Venida de Cristo. Con el auxilio suyo, este ministerio ha sido y continua a ser de mucha edificación para la Iglesia en el mundo entero. Lo consideramos un privilegio glorioso tener la oportunidad de juntarnos con ustedes de corazón y alma para seguir llevando a cabo a esta llamada urgente del Señor. Que Él siga derramando bendiciones a la Iglesia por medio de todos nosotros Marchemos juntos y unidos.

    ¡Qué Alegría!