«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

"Dios Lo Dejó, Para Probarlo"

2 Crónicas 32:31

Por W. C. Moore

    Observa que estas palabras fueron habladas acerca de Ezequías, un hombre excepcionalmente bueno, un hombre que oraba, un rey de Judá, un hombre a quien Dios contestó sus oraciones (2 Reyes 18:1-7; 19:15,20).

"Como el Señor guíe"

    Es bueno tener el deseo de siempre estar guiado por el Señor, pero Dios se desviará de sus modos de vez en cuando, y Él no quiere que seamos continuamente nenes espirituales, esperando que nos guíe en exactamente el mismo modo cada vez. El deseo en el corazón de Dios para sus hijos, es que ellos estén tan enamorados con Él, que ellos le darán el beneficio de cada duda, y siempre buscarán a adelantar sus deseos , no importa que estén bendecidos o azorados en el proceso. ¿Estás dispuesto a estar azorado para que la obra del Señor progrese? ¿O es necesario que tus "sentimientos" se tomen en cuenta, sean proclamado o no proclamado el mensaje del Calvario sangriento y el amor de Dios para con todo el mundo?

    Debiera estar en nosotros un amor ardiente y ferviente por Dios, que nos causara a hacer lo correcto, sean nuestros sentimientos lo que sean. "La integridad de los rectos los encaminará…La justicia del perfecto enderezará su camino" (Proverbios 11:3,5).

    "Si Dios quiere" — "Como guíe el Señor" — son expresiones preciosas en si mismas, pero si no ponemos diligencia en usarlas, estas mismas expresiones se pueden cambiar en excusas detrás de las cuales podemos escondernos, en lugar de seguir adelante en obras de fe y tareas de amor. ¿No sabías que Dios quiere que te despiertes? "Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti…" (Isaías 64:7).

Asume la responsabilidad de orar

    Alguien dice: "No puedo orar a menos que Dios me dé una carga de oración". Eres engañado por el diablo, y estás creyendo sus mentiras, si dices tal cosa. Jesucristo, el Hijo de Dios y la Cabeza de la iglesia, dice: "Velad, pues, en todo tiempo orando…" (Lucas 21:36). ¿Vas a tomar "Está escrito" y obedecerlo, o vas a escuchar las mentiras del diablo? Puesto que el Señor me ha dicho de orar en todo tiempo, por su gracia lo puedo hacer.

    Despiértate. No sigas siendo un pequeñín, esperando que Dios haga lo que Él te ha dicho que debes hacer. ¡Encárgate con la responsabilidad de orar! Cristo dice: "…Mirad los campos…blancos para la siega…y…rogad al Señor…" (Juan 4:35; Lucas 10:2). El Señor lo manda, y no hay duda de que ciertamente podemos obedecerle. Observa las condiciones en la iglesia, en el mundo, en tu propio corazón y vida — considera estas cosas y considera las promesas de Dios — ¡y ora! Está escrita una parábola sobre la necesidad de "orar siempre, y no desmayar" (Lucas 18:1).

    La oración es una batalla. En la oración, no sólo estás pidiendo al Padre Celestial, en el nombre de Cristo, de concederte lo que pides — sino también estás luchando (Efesios 6:12) contra los poderes de la maldad quienes buscan impedirte orar hasta alcanzar la victoria.

    La Palabra de Dios, que es la Espada del Espíritu, combinada con la oración que está llena de fe, determinada, y nunca desalentada, cumple milagros cuando empleada fielmente por los hijos queridos de Dios y cuyos corazones están en buena comunión con el Padre. Aquellos son los violentos quienes arrebatan cosas, según el plan de Dios (Mateo 11:12). Deja de ocultar tu pereza inaguantable con la expresión, "como el Señor guíe".

¿Si Dios te deja?

    No estés desalentado cuando no puedes sentir la unción ni la incitación de orar. La vida cristiana es un andar por la fe, no por los sentimientos. Pueda que Dios te ensaye, probándote aún como probó a Ezequías y a los hijos de Israel en el desierto (Deuteronomio 8:2-3). Necesitamos tener el espíritu de recibir las enseñanzas del Señor mientras seguimos adelante, "sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia" (Santiago 1:3).

    Aunque de vez en cuando el Espíritu de Dios sí me encarga de orar durante varias horas seguidas, no es siempre así. En otras ocasiones, cuando tengo el tiempo y la fuerza de usar en una manera que yo decido sea la mejor, Él no me insta a que yo busque su rostro. Él quiere que me despierte a mí mismo. He aprendido por experiencias severas de estar alerto y de aprovecharme de las oportunidades de buscar a Jehová y su poder, de buscar su rostro continuamente (1 Crónicas 16:11).

    Permítame ejemplificar el punto por lo siguiente: Yo escogí dejar el oficio de pastor de cierta iglesia, y tenía unos días de descanso antes de ocuparme en otro trabajo. Yo pude haber ayunado y orado al menos por una parte de ese tiempo, pero no "sentí la guía del Señor" de hacerlo, y no me desperté para aprovecharme correctamente de esos días libres. Al fin y al cabo yo sufrí las consecuencias de esa negligencia, porque durante ese tiempo no estaba buscando sériamente la voluntad del Señor para el próximo paso, ni la fuerza para seguir adelante en la obra del Señor en el mismo centro de su voluntad.

    Otra vez, a la conclusión de una serie de reuniones, me fui a otra iglesia donde prediqué una o dos veces. Luego tuve unos días libres mientras todavía esperábamos una decisión en cuanto a sí o no me quedaría allí por una campaña.

    Sí seguí con la campaña, pero no esperaba en el Señor por medio del ayunar y orar como debiera habido hecho en los pocos días de decisión; y recuerdo con gran pesar mío que dejé de aprovecharme de esos días "cuando Dios me dejó para probarme" (2 Crónicas 32:31), y para ver en qué manera yo usaría el tiempo que fue "el mío" .

    Cuando una persona tiene una oportunidad de esperar en Dios por medio del ayunar y el orar, la voluntad de Dios se revela tan claramente, y la fuerza de hacer esa voluntad se da tan liberalmente, que no hay nada que pueda tomar su lugar. Ruego a Dios que, por medio de mis equivocaciones y decisiones no sabias, otros tanto como yo mismo podamos beneficiarnos a la gloria del Cordero de Dios. Oh, que nos despertemos en estos días malos, buscando oportunidades de adelantar su obra y de aprovechar bien el tiempo, por su gracia, aunque signifique noches sin dormir, y días sin comida.

Lo que tú puedes hacer

    "A cada uno su obra" (Marcos 13:34). Eso es lo que dijo Cristo. Nunca permitas al diablo convencerte de que no puedes hacer nada en el campo blanco para la siega de nuestro precioso Señor. No hay "reserva de ministros" en el ejército del Señor. "La mies es mucha", dijo Cristo, "mas los obreros pocos" (Mateo 9:37).