«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

31 Días De Alabanza

Por Kim Butts

    ¿Alguna vez te has encontrado corto de palabras para describir a nuestro Señor poderoso y maravilloso cuando oras?  La Biblia tiene un pozo que nunca se seca.  Podemos sacar de esta fuente maravillosa de alabanza mientras levantamos nuestras voces al Señor, sea como individuos o como familia.  El siguiente 31 Días De Alabanza con Escrituras adjuntas, ofrece alabanza al Señor dentro de una variedad de maneras.  Al usarlas para alabarle a Él en la oración sobre Su carácter y Sus atributos, comenzarás a ver como la Escritura se vuelve una parte vital del tu vocabulario de oración.  Lee cada Escritura en voz alta. Luego, ora desde tu corazón lo que acabas de proclamar.  ¡Que sea alabado Él mientras enfoquemos nuestra atención en Aquél que es digno!

    DÍA 1 – ¡Alábale porque Él es nuestra salvación!  «El Señor es mi fuerza y mi cántico; Él es mi salvación.  Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo enalteceré» (Éx. 15:2).

    DÍA 2 – ¡Alábale porque Él es uno!  «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.  Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt. 6:4-5).

    DÍA 3 – ¡Alábale porque Él es fiel para cumplir todas Sus promesas!  «Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es Él que hizo la promesa» (Heb. 10:23).  «Y ni una sola de las buenas promesas del Señor...dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra» (Jos. 21:45).

    DÍA 4 – ¡Alábale porque no hay ningún otro!  «A ti se te ha mostrado todo esto para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro fuera de Él.  …Reconoce y considera seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y que no hay otro» (Dt. 4:35, 39).

    DÍA 5 – ¡Alábale porque somos hechos temeroso y maravillosamente!  «¡Te alabo porque soy una creación admirable!  ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!» (Sal. 139:14).  «Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.  Porque Él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo de Su prado; ¡somos un rebaño bajo Su cuidado!» (Sal. 95:6-7).

    DÍA 6 – ¡Alábale porque Él tiene compasión sobre todo que Él ha hecho!  «El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor» (Sal. 145:8).

    DÍA 7 – ¡Alábale porque Él es paz!  «Entonces Gedeón construyó allí un altar al Señor, y lo llamó ‘El Señor es la paz’…» (Jc. 6:24).  «La paz les dejo; Mi paz les doy.  Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo.  No se angustien ni se acobarden» (Juan 14:27).

    DÍA 8 – ¡Alábale porque Él es nuestra roca y nuestra fortaleza!  «El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio.  Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!  Él es mi protector y mi Salvador…» (2 Sm. 22:2-3).  «¡El Señor vive!  ¡Alabada sea mi roca!  ¡Exaltado sea Dios me Salvador!» (2 Sm. 22:47).

    DÍA 9 – ¡Alábale porque Él es bueno!  «Alaben al Señor, porque el Señor es bueno; canten salmos a Su nombre, porque eso es agradable» (Sal. 135:3).  «Porque el Señor es bueno y Su gran amor es eterno; Su fidelidad permanece para siempre» (Sal. 100:5).

    DÍA 10 – ¡Alábale porque Él es nuestra fuerza!  «A Ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues Tú, oh Dios, eres mi protector.  ¡Tú eres el Dios que me ama!» (Sal. 59:17).  «El Señor es mi fuerza y mi canto; ¡Él es mi salvación!» (Sal. 118:14).  «…No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza» (Ne. 8:10).

    DÍA 11 – ¡Alábale porque Él es fiel!  «La palabra del Señor es justa; fieles son todas Sus obras» (Sal. 33:4).

    DÍA 12 – ¡Alábale porque Él  nos protege del malvado!  «Así que podemos decir con toda confianza: ‘El Señor es quien me ayuda; no temeré.  ¿Qué me puede hacer un simple mortal?’» (Heb. 13:6).  «Pero el Señor es fiel, y Él los fortalecerá y los protegerá del maligno» (2 Tes. 3:3).

    DÍA 13 – ¡Alábale porque Él  es poderoso!  «Enaltécete, Señor, con Tu poder, y con salmos celebraremos Tus proezas» (Sal. 21:13).  «Gritos de ­júbilo y victoria resuenan en las casas de los justos: ‘¡La diestra del Señor realiza proezas!’» (Sal. 118:15).  «¡Aleluya!  ¡Alabado sea el Señor!  Alaben a Dios en Su santuario, alábenlo en Su poderoso firmamento.  Alábenlo por Sus proezas, alábenlo por Su inmensa grandeza» (Sal. 150:1-2).

    DÍA 14 – ¡Alábale porque Su camino es perfecto y Su palabra es sin defecto!  «El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable.  Escudo es Dios a los que en Él se refugian» (2 Sm. 22:31).

    DÍA 15 – ¡Alábale porque Él nos lleva nuestras cargas diariamente!  «Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas» (Sal. 68:19).  «Carguen con Mi yugo y aprendan de Mí, pues Yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma» (Mt. 11:29).

    DÍA 16 – ¡Alábale porque Él es santo!  «Sea alabado Su nombre grandi­oso e imponente: ¡Él es santo!» (Sal. 99:3).  «Tributen al Señor la gloria que merece Su nombre; póstrense ante el Señor en Su santuario majestuoso» (Sal. 29:2).

    DÍA 17 – ¡Alábale porque Él está cerca de los quebrantados de corazón!  «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido» (Sal. 34:18).  «Restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas» (Sal. 147:3).

    DÍA 18 – ¡Alábale porque Él hace maravillas!  «Anuncien Su gloria entre las naciones, y Sus maravillas a todos los pueblos» (1 Cr. 16:24).  «Porque Tú eres grande y haces maravillas; ¡sólo Tu eres Dios!» (Sal. 86:10).

    DÍA 19 – ¡Alábale a Él porque Su gloria es excelente!  «Grande es el Señor, y digno de toda alabanza; Su grandeza es insondable» (Sal. 145:3).  «Celebrarán con cánticos Tus caminos, porque Tu gloria, Señor, es grande» (Sal. 138:5).  «Por eso, Dios nuestro, Te damos gracias, y a Tu glorioso nombre tributamos alabanzas» (1 Cr. 29:13).

    DÍA 20 – ¡Alábale a Él porque no nos trata tal como merecen nuestros pecados!  «No sostiene para siempre Su querella ni guarda rencor eternamente.  No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades» (Sal. 103:9-10).

    DÍA 21 – ¡Alábale a Él porque Él murió y se resucitó!  «Cantaban con todas sus fuerzas: ‘¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el ­poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!’» (Ap. 5:12).  «Y Él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para Sí, sino para Él que murió por ellos y fue resucitado» (2 Cor. 5:15).

    DÍA 22 – ¡Alábale a Él porque Su amor nunca acaba!  «Así tú, Israel, espera al Señor.  Porque en Él hay amor inagotable; en Él hay plena redención» (Sal. 130:7).  «¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó Su amor!» (Sal. 66:20).

    DÍA 23 – ¡Alábale a Él porque Él es Señor sobre todas las naciones!  «El Señor domina sobre todas las naciones; Su gloria está sobre los cielos» (Sal. 113:4).  «Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben» (Sal. 67:3).

    DÍA 24 – ¡Alábale a Él porque Él es eterno!  «…El Señor es el Dios eterno, Creador de los confines de la tierra.  No se cansa ni se fatiga, y Su inteligencia es insondable» (Is. 40:28).

    DÍA 25 – ¡Alábale a Él porque Su esplendor está por encima de la tierra y los cielos!  «Alaben el nombre del Señor, porque sólo Su nombre es excelso; Su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos» (Sal. 148:13).  «Se hablará del esplendor de Tu gloria y majestad, y yo meditaré en Tus obras maravillosas» (Sal. 145:5).

    DÍA 26 – ¡Alábale a Él porque Él sana todas nuestras enfermedades!  «Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias» (Sal. 103:3).  «Sáname, Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvado, porque Tú eres mi alabanza» (Jr. 17:14).

    DÍA 27 – ¡Alábale a Él porque Él es el Señor de los señores y Rey de reyes!  «…Pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de señores y Rey de reyes…» (Ap. 17:14).

    DÍA 28 – ¡Alábale a Él porque Él es el Dios de todo consuelo!  «Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren» (2 Cor. 1:3-4).

    DÍA 29 – ¡Alábale a Él porque Él es misericordioso!  «En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron.  Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor.  Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso» (Stg. 5:11).  «El Señor no tarda en cumplir Su promesa, según entienden algunos la tardanza.  Más bien, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan» (2 Pe. 3:9).

    DÍA 30 – ¡Alábale a Él porque Él transforma nuestra oscuridad en luz!  «Tú, Señor, mantienes mi lámpara encendida; Tú, Dios mío, iluminas mis tinieblas» (Sal. 18:28).  «…Vivo en tinieblas, pero el Señor es mi luz» (Mi. 7:8).

    DÍA 31 – ¡Alábale a Él por ser el Creador de todas las cosas!  «Porque por medio de Él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de Él y para Él» (Col. 1:16).

    –  Adaptado.