«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Oración Y Las Escrituras

Por Wesley L. Duewel

    La Biblia y la oración están interrelacionadas y son indispensables la una para la otra. Toda intercesión se basa en nuestro conocimiento del Dios revelado en las Escrituras, y se fortalece por medio de los ejemplos de oración y de respuesta la misma que aparecen en ellas. Dado este fundamento de la plegaria, he aquí algunas formas de usar la Biblia con vistas a hacer más efectiva su intercesión:

    1. Comience sus ratos de oración regulares leyendo la Palabra de Dios. Su tiempo devocional será más eficaz si escucha al Señor a través de Su Palabra antes de orar; ese fue el gran secreto que Dios enseñó a George Müller, el «apóstol de la fe.» El leer primero las Escrituras ayuda al individuo a comprender la presencia inmediata de Dios, a concentrar sus pensamientos, y, a menudo, le sugiere cosas que incluir en su oración. Pase el mismo tiempo en la lectura devocional de la Biblia, y escuchando al Señor por medio de Su Palabra, que en la oración. De modo que si usted dedica una hora a la comunión con Dios, la mitad de ese tiempo lea la Escritura; naturalmente, una excepción es cuando usted tiene una carga especial de oración.

    2. Aplique lo que lee a su vida. ¿Qué ve usted que lo anima personalmente? ¿Cómo debería eso ayudarlo? ¿Qué nueva instrucción espiritual le da este pasaje? ¿De qué manera lo guía o corrige el mismo? ¿Cómo le bendice en el día de hoy? Aplique constantemente a su vida lo que descubre en la Palabra de Dios.

    3. Haga suyos ciertos pasajes de la Escritura durante su tiempo devocional. Usted puede adaptar determinados fragmentos de alabanza o de petición para que formen parte de sus oraciones, y orar por aquellas cosas que Dios le dice por medio de la Palabra. Por ejemplo (Salmo 100:4-5): «Señor, entro por Tus puertas con acciones de gracias; esta mañana mi corazón está lleno de alabanza. Te doy gracias y bendigo Tu nombre por lo bueno que has sido conmigo. Tu amor me ha rodeado en gran manera; ¡qué fiel has sido conmigo! ¡Cuán agradecido estoy! ¡Te alabo!» Una paráfrasis así de la Palabra de Dios preparará el corazón para alabar y adorar al Señor.

    4. Empape su alma en la Escritura para aumentar la fe que tiene. «La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17). Esto no sólo resulta verdad para los inconversos, sino que también se aplica a lo referente a la alimentación y el crecimiento de su propia fe, la cual jamás aumentará si usted no se sumerge en la Palabra de Dios. Cuanto más fuerte llegará a ser su fe.

    5. Aprenda de memoria versículos de la Escritura que puedan serle útiles en la oración. Resulta de gran importancia memorizar porciones de la Biblia a fin de utilizarlas en el testimonio y la intercesión. Naturalmente, debe aprender de memoria el Padrenuestro, oración que podrá repetir vez tras vez en sus devocionales privados. En los siguientes puntos quizá encuentre usted algunos versículos para memorizar – si no lo ha hecha ya – , los cuales serán una bendición para su alma cuando el Espíritu Santo se los recuerde.

    6. Utilice la Escritura para alabar y adorar al Señor. He aquí una buena muestra de pasajes que usted puede usar en la oración: 1 Crónicas 29:10-13; Nehemías 9:5, 6; Salmo 8; 27:4; 36:5-9; 40:5; 71:14-19; 73:23-25; 103:1-5, 20-22; 108:1-5; 115:1; 118:28, 29; 139:17, 18; 145:1-21; Isaías 25:1; Jeremías 32:17-21; Romanos 11:34-36; Apocalipsis 1:5, 6; 4:8, 11; 5:12, 13; 7:12; 15:3, 4.

    7. Emplee la Escritura para confesar su indignidad. Resulta de mucha bendición decirle al Señor lo indigno que uno es de que se le conteste su petición. En los siguientes versículos tal vez usted encuentre frases y pasajes de gran valor para la oración; especialmente si los adapta a sus circunstancias: Génesis 32:10; 2 Samuel 7:18; 1 Reyes 3:7; 1 Crónicas 29:14-16; Jeremías 1:6; Lucas 7:6, 7; Hechos 20:19; Efesios 3:8.

    8. Utilice las oraciones y expresiones de oración de la Escritura. Con frecuencia, usted querrá emplear frases o versículos enteros de la Biblia al pedir por ciertas necesidades; ya que éstos expresarán exactamente lo que usted desea decir. No obstante, cada vez que ore, no tendrá tiempo para buscar dichos versículos, por lo que si guarda algunos de ellos en su corazón Dios los hará de mucha bendición para usted. En su lectura, adapte esta muestra de pasajes para que se ajusten a sus oraciones personales:

    • Petición de limpieza: Salmo 19:12, 13: 51:1-10
    • Petición de bendición sobre su lectura bíblica: Salmo 119:15, 16, 18, 97, 103-105
    • Petición de bendición sobre su trabajo: Salmo 90:16, 17
    • Petición de cumplimiento de la promesa de Dios: 2 Samuel 7:25, 26, 28; Salmo 119:81, 82, 162
    • Petición de dirección: Salmo 5:8; 25:4, 5; 31:3; 43:3; 86:11
    • Oración de examen de conciencia: Salmo 26:2, 3; 139:1-10, 23, 24
    • Oración de hambre del Señor: Salmo 42:1, 2; 61:1-5; 63:1-8; 84:1, 2; 123:1, 2; 130:5, 6; 143:5-8
    • Oración pidiendo que Dios escuche y ayude: Nehemías 1:5, 6; Salmo 5:1, 2; 17:1; 19:14; 27:8, 9; 69:16, 17; 70:1, 5; 121:1, 2; 130:1, 2; 142:5, 6
    • Oración de amor a Dios: Salmo 18:1; 139:17, 18
    • Petición de crecimiento personal: Romanos 12:1, 2; Efesios 3:16-21; 4:12-16; Filipenses 1:10, 11; 3:12-15; 4:4-8; Colosenses 1:9-12; 3:12-17; 1 Tesalonicenses 5:16-24; 2 Pedro 1:5-8
    • Oración por avivamiento: Salmo 85:6, 7; Isaías 43:18, 19; 44:2, 3; 51:9; 54:2-4; 55:6-13; 57:14, 15; 59:12, 13; 62:1, 10; 64:1-5

    9. Reclame las promesas de la Biblia cuando ora.

    10. Use la Escritura para reprender a Satanás. La Palabra de Dios es la espada del Espíritu (Efesios 6:17). Al enfrentarse a Satanás, Jesús citó las Escrituras para derrotarlo y ponerlo en fuga (Mateo 4:1-11); usted tiene toda la autoridad para hacer lo mismo. Cuando confronte al diablo no sea petulante, pero tampoco le tema; utilice los hechos y las promesas de la Biblia para resistirlo: los ángeles de Dios harán valer su uso de la Escritura y obligarán a Satanás a salir huyendo (Santiago 4:7).

    – Tomado del libro CAMBIE EL MUNDO A TRAVES DE LA ORACION por Wesley L. Duewel. ©1988. Usado con permiso del Duewel Literature Trust, Inc.