«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Ninguno Menos El Corazón Humilde

Por Ron Marr

    «El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; Tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido» (Salmo 51:17).

    «Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante Mi palabra» (Isa. 66:2).

    ¿Cuál es una esencial por seguro al cristianismo que realmente resulta? ¿Cómo nos podemos acercar al corazón de Dios? ¿Qué es la única cosa sin la cual no hay avivamiento personal real?

    Permítale a Dios Mismo contestar en estas palabras: «Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: "Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados"» (Isa. 57:15).

    «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido» (Salmo 34:18).

¿Qué es avivamiento?

    El avivamiento espiritual no es confesión de pecado aunque sea evidente. El avivamiento espiritual no es tampoco una convicción interior del pecado ni una evidencia de pesar por el pecado, cuan potente realidad que estos puedan ser. El avivamiento espiritual no es tampoco las vidas transformadas ni las comunidades transformadas.

    Aquél sin lo cual no existe el avivamiento es el quiebre del corazón humano y el espíritu delante del Dios todopoderoso. Si no permite usted que Dios lo humille, ¡ninguna relación vital dinámica con Dios estará a su disposición! Usted puede pasar tantas horas en la oración como sea o correr de un lado para otro sirviéndoles a otros, pero sin un corazón arrrepentido, ningún cristianismo le resultará de verdad para usted.

¿Qué es la humildad del avivamiento?

    Primero, asegúrese que la humildad del avivamiento no es algo reservado exclusívamente para los tiempos del avivamiento extenso. Lejos de serlo, mi querido amigo cristiano. Como todos los dones de gracia de Dios, usted tiene un derecho de empezar a gozarlo ahora mismo y en todo momento de su vida cristiana.

    La humildad no es el fin de todo lo gozoso, ni una cara larga y un corazón triste, y definitivamente no es pensar en intenciones de menospreciarse. Más bien, la humildad es simplemente acordarse con Dios tocante a nosotros.

    ¿Cómo mira Dios a Sus criaturas humanas? Sabe que nosotros Lo necesitamos como nuestro creador y como nuestro sostén. «Todo ha sido creado por medio de Él y para Él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente.» Colosenses 1:16-17 nos informa. No podemos respirar una sola vez para sostener el siguiente instante de vida sin Su permiso divino y capacitación. Dios se considera a si mismo no solo como nuestra fuente y sostén, sino como nuestra razón de ser. Colosenses 1:16 declara no solamente que todos las cosas fueron creadas por Él, sino que fueron creados para Él: para Su uso, para Su alabanza, y en nuestro caso, para Su compañía.

    Hagamos aquella pregunta de nuevo: ¿Cómo mira Dios a Su creación humana? Con esmero. Precisamente tal como somos realmente. Ciertamente no es con la vista orgullosa de engañarnos que tenemos nosotros. Nos ve creados en Su propia imagen para llevarle la adoración, el honor y la gloria. Nos ve con esta gloriosa imagen desfigurada terriblemente por el pecado. Él ve este pecado como la sustancia de lo que están hechas la destrucción y la muerte, como la plaga terrible y la abominación que es. Además, Él ve el pecado de hecho llevado a la muerte y destruido en la cruz posicionalmente. A medida que caminamos en Él, negándonos y rechazando nuestra auto-dependencia, se lleva a la muerte en la práctica también.

    Él ve la potencial para la restauración de Su propia imagen en la humanidad por Su presencia moradora. Él ve la potencial para el bien eternal producido por Él y Su vida poderosa en nosotros para Su adoración eterna, honor y gloria. Él ve las posibilidades de una comunión creciente entre Él y esta creación humana una vez corrupta. Él lo ve todo lograrse por Su propia iniciativa y Su propia dinámica – Su vida vivida en las nuestras – y nada de ello como el resultado del esfuerzo humano independiente, lo cual es orgulloso y contra-productivo, sabe Él.

Para ver tal como Él

    ¿Qué es lo que nos previene de vernos a nosotros mismos y a Dios tal como Él? ¡El orgullo! El orgullo se transforma en el pecado imperdonable si se le permite continuar. Nada bueno está en aquella independencia orgullosa de Dios que nos mantiene aislados, separados, y desolados aparte de Él.

    El orgullo consistentemente elige su propio camino perverso y destructivo en preferencia contra el camino bueno y perfecto de Dios. No hay palabras que describen del todo su ignorancia, su condenación, su ceguedad, su estupidez y necedad; ni aun la muerte eterna, la condenación, y la destrucción que son ambos la sustancia de lo que está hecho y su resultado final natural.

    De qué manera nos hace falta agradecerle a Dios con humildad por toda Su misericordia y gracia inmerecidas. Nuestro orgullo nos alzaría, al contrario, a robarle a aquel Dios glorioso y lleno de gracia sin fin algo de Su honor y apropriarlo a nosotros mismos en toda nuestra impureza, imperfección, y degradación. ¡Adorémosle a Él para siempre por la disponibilidad maravillosa de Su perdón aun de tal insolencia incomprensible!

Vivir en la ilusión

    Todas nuestras vidas hemos estado viviendo en una ilusión horrorosa. Como resultado, nos han fraudado terriblemente. Con orgullo mirándonos y dependiendo en nosotros mismos siendo incapaces en vez de nuestro Dios enteramente capaz, hemos sido constantemente defraudados. Nuestra rebeldía nos ha aislado de la virtud, la paz, el gozo y nuestro único verdadero Amor. Nos ha quitado la mansedumbre y la bondad que solas pueden traernos placer en la vida. Pero no tenemos la capacidad de hacer algo para cambiarlo. La humildad verdadera del avivamiento es el simple reconocimiento de su incapacidad y de la capacidad de Dios.

    Si piensa usted que puede desarrollar Su humildad por intentarlo, siga adelante. Cuando se cansa usted de creer la misma mentira de siempre otra vez, vuelva al Padre, pídale Su perdón, y confíe en que Él le dará Su humildad. De todos modos, se le ha cedido a usted el acceso a Dios y a todo lo que Él es y tiene por la sangre de Cristo. Venga a Él con ningún mérito menos lo Suyo. Descanse en su lugar de unión establecido con Él, sabiendo que Él está obrando la humildad en usted para Su gloria.

    Déjeme asegurarle a usted que, de mala calidad que sea su esfuerzo, Dios se complacerá hasta con su respuesta más endeble a Su amor. Él le comenzará a hacer realidad para usted algunas de estas realidades antes brumosas. Él comenzará a ser más precioso y todo en oposición a Él será despreciable. Esto será el quiebre de su corazón y de su espíritu en la humildad del avivamiento.

    – Sacado de A Christianity That Really Works por Ron Marr. Usado por permiso del autor.