«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Fue Necesario Pentecostés Para Sacudir A Jerusalén

Por W. C. Moore

    Como fue necesario Pentecostés para sacudir a Jerusalén, ¡va a ser necesario un gran movimiento del Espíritu Santo para sacudirnos para despertarnos hoy día!

    Pedro no anduvo con rodeos en el día de Pentecostés. Punzantes, penetrantes, personales, definidas y directas eran Sus ardientes palabras: «Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno,… prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó...» (Hechos 2:22-24).

¡Convicción de pecado!

    «Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?» (Hechos 2:37).

Arrepentimiento

    «Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados...» (Hechos 2:38).

Salvación

    «Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas; y el mismo día se agregó allí hacia ellos aproximadamente tres mil almas» (Hechos 2:41).

¡La tibieza hoy!

    Uno de los pecados predominantes y engañosos – justamente en medio de las personas más espirituales en el mundo hoy día, es esto: las personas serias y sinceras de Dios confiesan una falta de verdadera santidad del corazón – una falta de un espíritu profundo y permanente de oración, una falta de ese divino amor morando en sus corazones, como se describe en 1ª. Corintios, capítulo 13, y están realmente perturbados sobre la condición espiritual de sus vidas.

    Ellos hablan sobre esta necesidad, y lamentan su condición delante de otros, pero al mismo tiempo ellos dejan de buscar Dios de todo corazón y de orar definitivamente para superar esta situación para que ellos no sientan ninguna condenación en su corazón sino que tengan en su experiencia real, un andar día tras día «en el Espíritu.»

Se necesita una santa violencia

    Se nos exhorta a andar «en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16). No sólo se requiere el ceder ante Dios, sino también un sincero, incluso una violenta búsqueda, para conseguir que toda la vida esté en un lugar donde el Espíritu de Dios realmente está en control (Mateo 11:12). Sólo es cuando nosotros buscamos a Dios con todo nuestro corazón que encontramos en Él una abundante suficiencia para vivir una vida de victoria in-interrumpida (Mateo 7:7; Jer. 29:13). ¡Oh, que yo pueda sacudirlos para que despierten hoy!

    ¡Enfrentemos los hechos! Muchos del pueblo de Dios tienen buenos deseos, pero ellos nunca se dedican a buscar a Dios con todo su corazón hasta que su gran necesidad espiritual sea satisfecha por el superabundante suministro de Dios. Todos estamos apresurándonos hacia el Tribunal de Cristo (Rom. 14:10-12). ¡Oh, que nos movamos para asirnos de Dios (Isa. 64:7) antes de que sea para siempre demasiado tarde!

    El diablo lucha contra aquellos que se han propuesto tener una vida y testimonio victoriosos. Hermano, hermana, opóngase fuertemente a los impedimentos y batalle en oración hasta que realmente tenga la experiencia de andar en el espíritu hasta que experimente un andar continuamente en el Espíritu con un corazón que es recto, y una conducta que es recta, y palabras que son rectas con Dios y con el hombre. ¡Hay una verdadera vida victoriosa vivida por el poder del Espíritu Santo de Dios dentro de nosotros!

El peligro de no alcanzarlo

    «Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado» (Heb. 4:1). El peligro no es que vayamos demasiado lejos con Dios, sino que no lo alcancemos. «Prosigo a la meta,» dijo Pablo (Fil. 3:13-14). Jesús dice, «Esforzaos» (griego, agonice), «Esforzaos a entrar por la puerta angosta» (Lucas 13:24).

    Por la amonestación, por el ejemplo, y precepto – la Biblia muestra la indecible necesidad, por un lado que nos esforcemos hacia delante con el Señor y por el otro lado, el terrible peligro de un fracaso vergonzoso si, y cuando no ponemos corazón y alma y mente y fuerza en nuestro sincero servicio y en nuestro sincero servicio de todo corazón para nuestro bendito Señor. Si nos negamos de verdad nunca consideremos siquiera lo que preferiríamos sino sólo buscaríamos, tal como lo hizo Jesús nuestro Señor, lo que es la voluntad de Dios (Juan 5:30).

    No solo debemos olvidar nuestros propios deseos y preferencias en nuestra intensa búsqueda de hacer la santa voluntad de Dios todo el tiempo, sino también – y esto es tremendamente importante – los deseos y nociones de nuestros más amados seres queridos – cuando sus deseos e ideas son contrarias a la voluntad conocida de Dios. Mical, la hija de Saúl y la esposa de David – despreció a David cuando él bailó ante el Señor, pero eso no detuvo a David de adorar a Dios «con toda su fuerza» (2 Sam. 6:12-23).

    Es un día triste cuando el evangelista, o pastor o predicador retiene parte de la verdad que Dios por la simple razón de que él sabe que sus diáconos, o sus miembros ricos de la iglesia, o algunos de los líderes del coro – o incluso su propia esposa – se ofenderían si él predicase la verdad de Dios cuando él sabe que Dios está pidiéndole que la predique.

    ¡Dicho predicador prefiere ofender a Dios antes que ofender a las personas! ¡Qué clase cobarde de asalariado es ese hombre! Un juicio espantoso vino sobre el viejo Elí cuando honró a sus hijos antes que a Dios. (Vea a 1 Sam. 2:12 a 1 Sam. 4:22).

«Los líderes de este pueblo los hacen errar» (Isaías 9:16)

    Con el liderazgo viene la responsabilidad. Ay de nosotros si deliberadamente guiamos a las personas por mal camino y por el temor a las reacciones, retenemos parte de la verdad de Dios. «¿Busco ahora el favor de los hombres? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» (Gálatas 1:10). «¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas» (Lucas 6:26).

    Dios prohíbe que codiciemos la buena voluntad de las personas a expensas de contristar el Espíritu de Dios. Dios prohíbe que nos "vendamos" al diablo y ayudemos a condenar a las almas que nos escuchan, sólo para estar en buenos relaciones con las personas y a propósito, para ser «bueno para nada.» ¡La sal que ha perdido su sabor (Mateo 5:13) también ha perdido su fuerza y nosotros necesitamos incitar a las personas para que actúen! ¡Que tengamos la sal en nosotros! (Marcos 9:50). Por la gracia de Dios, ¡saquemos nuestras luces de debajo del almud para que brillen en este día de oscuridad! (Mateo 5:14-16).

    ¿Dios va a excusarnos si no decimos la verdad, cuándo Él la pone definitiva y fuertemente en nuestros corazones para que la demos, sólo porque algunos se ofenderán? Claro que no, Dios no nos excusará en absoluto. Él hace que todos nosotros seamos estrictamente de responsables de la Palabra que Él nos ha dado para compartir. Lo que los demás hagan con el mensaje es entre ellos y Dios.

«Dad gracias en todo» (1 Tesalonicenses 5:18)

    Debemos agradecer al Señor sinceramente cuando algún sermón nos somete a una fuerte convicción de pecado, aun cuando nuestros sentimientos son heridos terriblemente y nuestros corazones quebrantados. El Señor Jesús sana al corazón quebrantado (Lucas 4:14-21). La vida es una batalla – una guerra contra el pecado y contra uno mismo. «Pelea la buena batalla de la fe» (1 Tim. 6:12). «Mirad también por vosotros mismos» (Lucas 21:34-36). «¡Ay de los reposados en Sión!» (Amós 6:1). Que Dios nos ayude para soportar las penalidades como buenos soldados de Jesucristo (2 Tim. 2:3).

    ¡Demos gracias fervorosamente a Dios por cada medio que Él ve apropiado para usar para conseguir que seamos avivados a vivir vidas santas y mantenernos avivados para que no quedemos reposados sobre nuestro sedimento (Jer. 48:11), ni seamos tibios! (Apoc. 3:14-22). Para ayudarse se ser avivado, no vaya a la iglesia ni escuche la radio o mire TV del reloj o lea un folleto o libro cristiano simplemente para entretenerse. ¡Más bien, seriamente busque recibir la ayuda de Dios que usted pueda proseguir a la meta (Fil. 3:13-14) más eficazmente, para que usted pueda servir bien a Dios (Lucas 19:13), y que usted pueda, por la gracia de Dios, estar LISTO cuando el Señor Jesús venga (Mateo 24:36-44), y que usted pueda ayudar a otros para estar listos para ese gran evento!

    «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Tim. 3:12). Esta idea o ambición para querer ser un predicador «popular», o intentar ser el predicador «suplente» con los miembros hipócritas de la iglesia – es todo el mal. «No se maraville, mi hermano, si el mundo [el sistema mundial] le odio a usted» (1 Juan 3:13).

    El Señor Jesucristo, la Cabeza de la Iglesia (Efesios 5:23-24), dice: «Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece… El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra» (Juan 15:19-20).

«No os conforméis a este mundo» (Romanos 12:2)

    «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Juan 2:15-16). «¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios» (Santiago 4:4).

    Muchos predicadores populares que han predicado para agradar a las personas estarán delante de Dios para ser juzgados con la sangre de miles de almas en sus culpables manos. «A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano» (Ezequiel 33:7-8).

    «El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua» (Prov. 28:23).

    Si las personas se están conformando a los caminos del mundo, dígaselo, «hablando la verdad en amor» (Efesios 4:15), y crea que Dios enviará convicción de pecado. «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Tim. 4:2).

    ¡Si aun las personas supuestamente más espirituales en su iglesia son culpables del pecado de no orar, dígaselo y espere que Dios bendiga Su Palabra de tal modo que algunos por lo menos lo tomarán en serio y empezarán realmente a orar y orar hasta conseguir la victoria para sí mismos y para otros!

    – W. C. Moore (1890-1980) fue el editor fundador del Heraldo de Su Venida.