«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Preparando Para El Retorno De Cristo (Parte 2)

Por Kim Butts

    En el estudio anterior, habíamos empezado estudiar las maneras de cómo prepararnos a nosotros y a nuestras familias para el retorno de Jesucristo. Las Escrituras dicen mucho acera de cómo debemos vivir en los últimos días, las primarias siendo los dos mandamientos dados por Jesús en Mateo 22:37-39: «"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" – le respondió Jesús – . Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo."» Al seguir el primero y más importante mandamiento nos ayuda a seguir el segundo. Es imposible seguir uno sin el otro. A continuación hay sendas específicas que familias pueden poner en práctica para vivir vidas transformadas mientras nos preparemos para el retorno de Cristo:

¡Sea fiel!

    «No obstante, cuando venga el hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» (Lucas 18:8b). ¿Cuando Jesús vuelve, encontrará a familias mostrando el modo de fe que persiste en oración y fidelidad? En Romanos 12:12, Pablo declara que debemos ser «fiel en la oración.» Es tan importante que nos mantengamos en comunión con Dios en todo tiempo, sea en tiempos buenos o adversos. ¡La oración es el resultado natural de tener fe!

    En Mateo 24, los discípulos de Jesús le preguntan cuáles serán los signos del fin del tiempo. Jesús declara que uno será la decepción. El avisa que vendrán muchos diciendo y tratando de convencer a todos que ellos son el Cristo. Engañarán a muchos incluyendo a algunos creyentes. Habrán guerras, hambre, y terremotos Jesús dice en Mateo 24:12-13: «Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.» Probablemente la palabra más significante en el pasaje es la palabra «muchos.» Es nuestra fe que nos llevará sobre nuestras rodillas, buscando la cara de nuestro Padre Celestial en oración pidiendo sabiduría y discernamiento de cómo vivir en estos días tan perversos. Guardando la fe en esperanza de la gloria venidera nos llevará a mantenernos fieles hasta el fin.

Confíe en las palabras de Jesús

    Nuestro Señor Jesús nos ha dejado muchas promesas maravillosas. En Juan 14:1-4, nos ha dicho: «No se angustien. Confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.»

    ¿Podemos, como familas, confiar suficientemente en el Señor para creer en esta promesa? ¿No es maravilloso imaginar acerca del lugar que Jesús está preparándonos? Será el lugar donde siempre nos gozaremos en la presencia de Dios todo poderoso, el Rey de Reyes para siempre. Es el lugar donde nos gozaremos en adoración continuamente y en la hermosura más allá de nuestra imaginación. Debemos hablar de la hermosura y la majestad del cielo como familia. Ayúdales a conocer sin duda que el cielo es nuestro hogar. Confirma que las promesas en las Escrituras son de la máxima confianza y que Dios guardará sus promesas: «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia...» (Proverbios 3:5). La única manera que podemos vivir nuestras vidas como un testimonio fiel a Dios, es dejar de hacerlo a nuestra manera. Dios sabe el principio hasta el fin y nosotros no lo sabemos. Enseñan a sus hijos que Dios siempre tiene lo mejor interés para ellos, y si confiamos en El con toda nuestras fe, El guardará nuestros pasos. «Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna» (Isaías 26:4).

No permita que nadie le quite su corona

    «Vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite la corona. Al que salga vencedor lo haré columna del templo de mi Dios, y ya no saldrá jamás de allí...» (Apoc. 3:11-12). Es tan importante de asegurar que su familia entienda lo vital que significa protegernos contra los engaños del enemigo. A veces parece muy sencillo caer en la tentación de una actividad dirigido por Satanás. Debemos recordar y enseñar a nuestros niños que un descuido puede costar muy caro a su carácter moral. Nuestra corona fue pagado por un precio muy alto, por la muerte de Jesús. Es importante que cumplamos con nuestra representación del Señor por toda la vida.

No dejen de congregarse

    Hebreos 10:25 dice: «No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.» Hechos 2:42 nos muestra el estilo de vida ejemplar de los primeros creyentes: «Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración». Esta práctica es tan importante a nuestra vida espiritual durante estos últimos días, que nos mantengamos en contacto uno con el otro. Sin este respaldo de los creyentes el ministerio puede debilitarse. «Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras» (Hebreos 10:24).

    Hablen entre familia cómo pueden confirmar el uno al otro en su propósito de cumplir con los planes de Dios en cada vida. Despúes pongan estas ideas en acción en sus vidas. Hablen de la importancia de reunirse con otros creyentes. ¿Cuáles son algunas maneras en que su familia puede ministar a otras familias dentro de su iglesia? Podría invitar a uno o dos familias para una comida o una reunión familiar en casa. Abriendo su círculo de amistades entre la iglesia puede servir a fortalecer a todos involcrados. ¿Por qué no invitan a otras familias para orar acerca de lo que está pasando en su alrededor local y en el mundo?

Alégrense en el sufrimiento

    «Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo» (1 Pedro 4:13). ¡ Este versículo es muy difícil! Nadie quiere sufrir, y no queremos que nuestras familias tengan que pasar por problemas en sus vidas. Pero Dios ha declarado que tenemos que sufrir a veces por la causa de Cristo. El está para confortarnos: «Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de él tenemos abundante consuelo» (2 Cor. 1:5). ¿Cuando vienen tiempos duros en la vida, estará preparado? ¿Hechará la culpa a Dios o tomará su consolación? Enseña a su familia que tenemos un enemigo quien nos quiere dañar. Satanás hará lo posible de quitar nuestra fe suspirando palabras de desánimo a nuestras mentes y nuestros corazones cuando la vida se pone difícil. Nuestros hijos tienen que conocer la fuerza de nuestra Roca y Redentor que siempre está con nosotros, aun cuando nos toca sufrir. Ellos deben conocer y aprender que podemos crecer en nuestra fe como resultado de pasar por el sufrimiento. En los últimos días estaremos puestos a la prueba. ¿Si no somos capaces de afrontar el sufrimiento, puede el Señor utilizarnos para sus propósitos, o El nos pondrá a un lado, sin ser efectivos para avanzar Su Reino?

Reconozca que no le hace falta ningún don espiritual

    «De modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo» (1 Cor. 1:7). ¡ Muchos jóvenes, y algunos adultos, están esperando que El Señor haga algo significante en sus vidas en vez de extenderse en algún ministerio útil en su servicio al Señor! Por no ejercer los dones que El les ha dado, se debilitan y son inútiles. Ayude a los miembros de su familia a moverse bajo el impulso del Espíritu Santo en cada oportunidad que se presenta. No les dejen caer en la trampa del enemigo quien le dice que son demasiado jóvenes, o que Díos no les ha dado un don todavía. La Escritura no dice, «De modo que, faltará los dones hasta que tengan más edad, o cuando lleva más años como creyente, o hasta que Dios le empuje fuertamente con su poder.» ¡NO! Dios ya nos ha proporcionado dones con los cuales ejecer un ministerio a Su cuerpo, La Iglesia. Son dones de gracia y no dependen de nuestras capacidades naturales. «En cuanto a los dones espirituales, hermanos, quiero que entiendan bien este asunto» (1 Cor. 12:1).

Acción, templanza, esperanza por dedio de Su gracia

    «Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo» (1 Pedro 1:13). ¿Está preparada su familia para servir al Señor? «Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta» (Santiago 2:17). ¿Les está preparando para ser hacedores de la Palabra de Dios? ¿Está preparando a su familia en la práctica de ser sobrios? «Ya se acerca el fin de todas las cosas. Así que, para orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada» (1 Pedro 4:7). «Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo tonda como león rugiente, buscando a quién devorar» (1 Pedro 5:8). «No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio» (1 Tes. 5:6). «Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación» (1 Tes. 5:8).

    ¿Está su esperanza fijo en la gracia de Dios para experimentar al perdon de su pecado por medio del sacrifico de Jesucristo? «¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva...» (1 Pedro 1:3).

Permanezcan en Él

    «En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica – no es falsa – y les enseña todas las cosas. Permanezcan en él, tal y como él les enseñó. Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida» (1 Juan 2:27-28). Enseña a su familia a quedarse bien relacionada al Señor por la lectura y el estudio de La Palabra, confiando en la ayuda del Espíritu Santo para mayor entendimiento y claridad de la Palabra. ¡La mejor manera de estar preparado para Su Venida es cumplir con lo que El nos dice! ¡Búscale! ¡Pídele sabiduría y claridad por medio del poder de Su Espíritu Santo!

Manténganse en el amor de Dios

    «Ustedes, en cambio, queridos hermanos, manténganse en el amor de Dios, edificándose sobre la base de su santísima fe y orando en el Espíritu Santo, mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna» (Judas 1:20-21). Ama a Dios y a los demás – los dos mandamientos más grandes. ¡Y así, hemos completado el círculo completamente – terminando con la misma exhortación con que empezamos! Dios todavía tiene planes no cumplidos y propósitos para Su Iglesia: «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14). Expertos en la obra misionera han dado como la única razón por la cual la Gran Comisión no ha sido obedecida es la falta de cumplir el mandamiento de amar a Dios. Si en verdad Le amamos, será mostrado en nuestra obediencia a El. Amaremos y cuidaremos a nuestros vecinos. Compartiremos las Buenas Nuevas de Jesús – aun hasta los fines de la tierra.

    «"¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin..." El que da testimonio de estas cosas, dice: "Sí, vengo pronto." Amén. ¡Ven, Señor Jesús! Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén» (Apoc. 22:12-13, 20-21).