«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Enfrenta Cada Situación Con La Fe

"Dios es fiel" (1 Corintios 10:13)

Por W. C. Moore

    Enfrenta todo problema contando completamente con la fidelidad de Dios. El asunto más mínimo todavía necesita de su dirección. Recuerda el pan mohoso y los zapatos viejos (Josué 9 y Jueces 2:1-3). Honra a Dios, y Él te honrará (1 Samuel 2:30).

    No hay situación, no condición, no combinación de circunstancias difíciles, desconocidas, no probadas, negras o peligrosas que sean demasiado duras para Dios ¡Él sabe todas las cosas! ¡Y Él tiene cuidado de nosotros! (1 Pedro 5:7; 1 Juan 3:20). ¡No hay nada que sea difícil para Dios! (Jeremías 32:17). Para Dios todo es posible (Mateo 19:26). Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

    En lugar de enfrentar situaciones difíciles, problemas no probados, obstáculos complejos, estorbos obstinados, pruebas tristes, demandas grandes, responsabi-lidades pesadas —con temor y pavor y agitación pasmosa— es mejor regocijarnos, porque Dios es más grande que todas esas cosas juntadas, y Él nos ama, y desea de que confiemos en Él, obedeciéndole siempre.

    Regocijémonos cuando deberes imposibles nos enfrentan, ¡porque tales cosas nos hacen conocer de pronto que sólo por la ayuda de Dios podemos cumplir estos deberes de la manera que agrade y glorifique a Dios, y resulte en que su voluntad sea hecha en la tierra como en los cielos!

    Nunca enfrentemos tareas difíciles y complicadas en una actitud de temor en la mente o en el corazón, como si Dios había salido, abandonándonos; como si Él había perdido su energía, su sabiduría y su fuerza todopoderosa; como si no fuera nuestro Creador fiel, quien, en su amor, todavía ha mostrado y manifestado su compasión para con nosotros, ¡por darnos su Hijo unigénito a morir una muerte cruel para con nosotros! (1 Pedro 4:12-19; Romanos 8:26-39).

    En lugar de alejarnos asustados de problemas difíciles como una bestia asustada, ¡más bien enfrentemos estas cosas duras porque ellas dan a Dios la oportunidad de manifestar más aún su fidelidad y poder sobrenaturales! ¡Aleluya!

    "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Filipenses 4:6).

Vivir correctamente

    A fin de que siempre tengamos la ayuda de Dios, estemos seguros de que nuestras vidas estén de acuerdo con su voluntad y su Palabra: que no estamos viviendo en pecado, causando dolor a Dios por no creer en su Palabra, por el criticismo a otros cristianos, por la indiferencia, por el egoísmo, por el engaño, por el odio de otros, por la negligencia en tareas conocidas, o por cualquier otro pecado de negligencia o de la desobediencia determinada a su Palabra.

    "Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado" (1 Juan 3:21-23).

    No miremos las ciudades fortificadas y los gigantes en la tierra, sino más bien miremos encima del todo, viendo que Dios nos está sonriendo, alentándonos de que Él nos ha dado la tierra, y hay que entrar y poseerla, ¡con su ayuda! (Números, capítulo 13; Deuteronomio 1:8-30).

"No temas"

    Nuestro Señor maravilloso nos dice enfáticamente de no temer (Lucas 8:50). ¡Entonces obedezcamos vigilantemente y con entusiasmo este mandamiento de nuestro Maestro! ¡Odiemos y aborrezcamos el temor y la falta de creencia, aun más de lo que aborrecemos la inmundicia! "Aborreced lo malo, seguid lo bueno" (Romanos 12:9).

    "Todo lo que no proviene de fe, es pecado" (Romanos 14:23).

    "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).

    Por lo tanto, ¡aliméntate de la Palabra de Dios! Medita en su Palabra (Salmo 1). Date cuenta de que nuestra alma tanto como nuestro cuerpo necesita la nutrición. Toma el tiempo, delega el tiempo, usa el tiempo en leer y también en meditar sobre la Palabra de Dios, ¡para que puedas conocer su voluntad, y puedas estar fuerte para hacer su voluntad!

    Aliméntate de la Palabra de Dios —mucho más que sobre la comida natural para el cuerpo. Medita en la Palabra de Dios —en lo que dice Dios sobre las cosas— mucho pero mucho más que en lo que dicen los periódicos, los radios, el televisor o cualquier otra cosa.

    Dios sabe que necesitamos la comida, el agua y la ropa (Mateo 6:25-34). El cuerpo se debilitará, y con el tiempo morirá, a menos que se nutra de comida apropiada.

    "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).

    El Señor de gloria no nos quiere inquietarnos acerca de estas cosas, sino de confiárselas a Él, buscando primeramente el adelantar de su causa aquí en la tierra, y luego se nos añadirá la comida, el agua y la ropa.

    Cuando compras la comida. el tendero te da sin costo el saco de papel en el cual él pone tus adquisiciones. Igualmente, cuando buscamos primeramente el progreso de la causa de Cristo, Hijo de Dios, en la tierra, Él nos da de más nuestra comida y ropa.

    Si el tendero puede darte gratuito el saco de papel para llevar tus compras, ¡cuánto más dará nuestro Todopoderoso Padre Celestial, por amor a Jesús, las cosas que necesitan sus hijos comprados de su Sangre, añadiéndoles la comida y la ropa mientras que ellos obedezcan sus palabras, buscando primeramente el reino de Dios y su justicia!

Confía en Dios durante los días negros

    Abraham esperaba por muchos años con fe el nacimiento de Isaac. De igual manera, pueda ser necesario de que nosotros aprendamos a persister en creer, aun cuando se demoren las contestaciones a nuestras oraciones. ¡Quizá será necesario aprender a confiar en Dios durante los días negros!

    "¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios" (Isaías 50:10).

    ¿No tiene un niño que aprender a confiar en sus padres cuando todo le parece estar oscuro? ¡Cuánto más debemos nosotros que somos salvos, nacidos de nuevo, arrepentidos de nuestros pecados y lavados en la Sangre de Cristo, creyendo en el Hijo de Dios por la salvación completa y libre, confiar en nuestro Todopoderoso Padre Celestial, aunque nos llame a caminar de vez en cuando en las sombras!

    ¿Vivía David siempre en la cima de la montaña? (Lee los Salmos.) ¿Estaba Pablo siempre fuera del lugar de problemas y peligros? (Lee 2 Corintios 11:23-33; 12:1-10; Filipenses 4:13.) ¿De qué otra manera podamos nosotros saber la real profundidad de nuestro propio amor por Dios, y de su amor por nosotros, a menos que Él nos permita ser tentados y probados? Reconozcamos las "todas las cosas" de Romanos 8:28: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados".

    ¡Oh, que tengamos en lo más íntimo de nuestro corazón, aquella confianza sencilla en Dios —la que deleita su corazón!

    Hace muchos años pensaba yo:

    —¡Es muy difícil tener fe! ¡Es muy difícil creer!

    Pero repentinamente el Señor me habló al corazón:

    —¡No es difícil creer! ¡Aun un niño puede confiar! ¡No es necesario pensar para confiar!

    Y esa verdad, a través de los años, me ha sido un estímulo y un consuelo.

    "Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia" (Proverbios 3:5). Al obedecer esta palabra, confiando en el Señor con todo el corazón, no nos sobra ninguna parte del corazón con la cual podamos inquietarnos, temer o apurarnos. Ni nos toca siquiera a "apoyarnos" en nuestro propia prudencia. ¡No demos lugar a la duda ni a la temor! ¡Resistamos al diablo! ¡No demos lugar al diablo! (Santiago 4:7-8; Efesios 4:27).

    ¡Que Dios nos ayude a aborrecer todo camino de mentira, de rehusar cualquier cosa que de alguna manera disminuyera nuestra confianza absoluta en Dios!

    "Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira" (Salmo 119:128).

    "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10).

    "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" (Filipenses 4:4).

    Cuando lo encuentras difícil de orar, ¡prueba el alabar al Señor! "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1 Tesalonicenses 5:18).

    "Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones" (Salmo 100:4-5).