«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

¡Cristo Viene! ¿Estás Listo? ¿Estás Velando?

Por D. M. Panton

    A medida que la noche se hace más oscura, la necesidad de estar despierto y velando es más urgente. Cada discípulo es una lámpara encendida, y Cristo espera que seamos como una llama ardiente durante toda la negra época moral en que vivimos.

    "Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mateo 24:44).

    La segunda venida del Señor es la perpetua estrella que sirve de guía para la incesable preparación de la iglesia. Es una preparación que nunca cesa, que nunca se termina, hasta que el mismo evento se lleva a cabo. "Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro" (1 Juan 3:3).

¿Qué significa "estar listo"?

    R. A. Torrey dice: "El inminente retorno de nuestro Señor es el gran argumento bíblico para una pura, desinteresada, devota, no mundana, y activa vida de servicio. En muchas de nuestras predicaciones nosotros urgimos a las personas a que vivan santamente y que trabajen diligentemente porque la muerte viene rápidamente, pero eso no es lo que la Biblia dice.

    "El argumento bíblico siempre es: Cristo ya viene; está listo para cuando Él venga. Esto inevitablemente nos lleva a la pregunta: ñQué constituye estar listo para la venida de Cristo?

    "He aquí la respuesta: La separación de las indulgencias mundanas de la carne, y de la inmersión mundanal en los asuntos de esta vida. Además, una intensa seriedad en la oración diaria es la primera parte de la preparación para la venida del Señor".

    Por lo tanto, estar listo no consiste solamente en la conversión del alma. Así que nuestro Salvador dice: "Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenido por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Lucas 21:36).

    Dios no ha revelado la fecha de la segunda venida de Jesús, para que siempre estemos velando. Tampoco ha revelado la nivel de santidad requerido en nuestra preparación para este evento, para que podamos siempre proseguir con anhelo hacia la perfección. ¿Entonces qué es lo requerido?

Peregrinos listos para el vuelo

    1. El lomo ceñido. "Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas" (Lucas 12:35). Las vestiduras orientales, sin ceñirse alrededor de la cintura, detendrán el trabajo e impedirán la huida. "Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; en la Pascua de Jehová" (Éxodo 12:11).

    Un pueblo peregrino en la víspera del último juicio, deberá ser rápido en servicio, y sin impedimento para el vuelo. A no ser que el mundo sea tu enemigo, el mundo será tu ataúd (Hebreos 3:17-19).

    "Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la aparencia de este mundo se pasa" (1 Corintios 7:29-31). Aquellos que estén a punto de emprender el último vuelo de esta tierra, deberán estar vestidos con el apresto de la fe, los lomos bien ceñidos y los pies calzados (1 Pedro 1:13; Efesios 6:10/18).

Lámparas encendidas

    2. La lámpara ardiente. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas" (Lucas 12:35). Las lámparas se dejan encendidas en la noche solamente, y toda la noche, al menos que estemos durmiendo. "…Que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día" (Romanos 13:11-12). "Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre" (Proverbios 20:27). Cada discípulo es una lámpara encendida, y precisamente en medio de esta época de tinieblas morales, Cristo espera una llama encendida.

    Cristo dijo acerca de Juan: "Él era antorcha" (sosteniendo la Luz) "que ardía y alumbraba" (Juan 5:35). La lámpara deberá "arder continuamente…delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana" (Éxodo 27:20-21).

   Dios demanda que nosotros estemos ardiendo con lumbre para Dios, y que brillemos con luz para los hombres. Él no quiere que ardamos sin dar brillo, ni que tengamos celo sin conocimiento, brillo sin estar ardiendo o luz sin amor (Mateo 5:16).

Velad como hombres "sin mañana"

    3. La mirada fija. "Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su Señor regrese" (Lucas 12:36). Cristo dijo: "Os conviene que yo me vaya" (Juan 16:7). Él nunca dijo: "Os conviene que yo me vaya y no vuelva". Él demanda de nosotros una aceptación consciente de la verdad de su segunda venida.

    Un visionario es el que ve visiones que no corresponden con la realidad. El discípulo vigilante contempla la marcha del propósito de Dios de eternidad a eternidad, llegando a cristalizarse en hechos a medida que precipitan al tiempo. De manera que cada palabra profética es un hecho inevitable.

    "Velad…porque no sabéis a qué hora" (Mateo 24:42). "En todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos…" (Lucas 21:36). Un vigilar y un orar perpetuos — son la mente y el corazón que provienen de Dios. Así que, "Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando" (Lucas 12:37). Lea también Hebreos 9:28; Tito 2:13; 2 Timoteo 4:8; Apocalipsis 3:10). El discípulo carnal pierde la bendición (Mateo 24:48-51; Lucas 21:34; Apocalipsis 3:3).

    Entre más profunda sea la medianoche, más urgente es la necesidad de estar despiertos y vigilando. La primera vigilia tiene en sí el despertar del ayer; la cuarta vigilia tiene el despertar del mañana. Pero, "aunque" (Él) "venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos" (Lucas 12:38).

    Cristo regresa más tarde de lo que las primeras iglesias pensaron — no en la primera vigilia, pero más pronto de lo que las últimas iglesias soñaran o esperaran. Su venida no será tan pronto como la impaciencia la desea, pero no tan tarde como el descuido la asume. La hora desconocida de cuándo el ladrón vendrá, obliga a que el dueño de la casa esté alerta toda la noche, "vigilando", como alguien ha dicho, "como hombres que no tienen mañana".

Recompensas

    El fruto de vigilar y de estar despiertos, hará que miles de mundos perdidos sean como polvo en la balanza. "Cuando venga" (con inquisición, aprobación, promoción)… "hará que se sienten" (a descansar, en gloria y en el trono)… "y vendrá a servirles" (el Rey de reyes se ceñirá una vez más con una toalla, al lado de su hijo vigilante). Este es un verso que sobrepasa todo comentario humano (Lucas 12:37 y Juan 13:4).

   ¿Habla Cristo la verdad? Sí, sí la habla. ¿Siempre habla Cristo la verdad? Sí. ¿Entonces este es un hecho absoluto? Sí. Por lo tanto, edifica toda tu vida sobre este hecho, porque el edificar en algo más es infidelidad hacia Él y locura para la eternidad. El valor de cada hombre se juzga según las cosas en las cuales él se ocupa.

   (¿De qué te ocupas a ti? ¿De la televisión y la radio? ¿Periódicos y revistas? ¿El golf, navegar, asistir a fiestas, la ropa? ¿En "arreglar" tu casa con muebles y pintura? ñO te ocupas en los asuntos del Rey — con la oración, estudiando la Palabra, testificando, y evangelizando a los perdidos, reuniéndote con los otros creyentes?)

   El "lomo ceñido" se refiere a un servicio incesante. La "lámpara encendida" a la santidad incesante. La "mirada vigilante" nos recuerda de una vigilia o un desvelo constante.

Esté preparado ¡no habrá aviso anticipado!

    4. La vida preparada. Ésta requiere una preparación continua. "Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mateo 24:44). La muerte puede ser repentina, pero casi siempre hay síntomas anticipados. En la segunda venida de Cristo no habrá síntomas anticipados (1 Tesalonicenses 5:2). Repentina como una avalanche, irrevocable y cierta como la misma muerte — una ráfaga de luz y los vigilantes desaparecerán, y el último juicio estará aquí (Mateo 24:40-42; 1 Corintios 15:52).

Las últimas sombras están cayendo

    Las últimas sombras se están proyectando sobre todo el mundo, y por lo tanto sobre tu vida también. ñEstás listo? Recuerda que tu Juez venidero, el Señor Jesucristo, es tu Salvador presente.