«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

¿Sequía O Lluvia?

Por Dave Butts

    En cada sociedad, en cada nación y en cada edad, la lluvia es muy importante. Dependemos de ella como una fuerte clave de la vida. Sin la lluvia nuestras cosechas se mueren, los jardines se marchitan, las hierbas se ponen castañas y nuestras fuentes de agua se secan. Tenemos que tener la lluvia para tener vida.

    Hay sequías espirituales también. Llegan a los individuos, a las iglesias y a las naciones. Vienen como estaciones de sequía espiritual cuando apatía, inactividad y pecado caracterizan nuestras vidas. La Palabra de Dios nos habla claramente acerca de estos tiempos de sequía espiritual:

    "Dios da un hogar a los desamparados y libertad a los cautivos; los rebeldes habitarán en el desierto" (Salmo 68:6).

    "Serán como una encina con hojas marchitas, como un jardín sin agua" (Isaías 1:30).

    "Los pobres y los necesitados buscan agua, pero no la encuentran; la sed les ha resecado la lengua" (Isaías 41:17).

    "Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta" (Salmo 63:1).

    Yo creo que estos versos describen mucho del mundo de hoy…una tierra seca y extenuada donde no hay agua. Puede ser que le escriba a usted como un individuo también. ¿Hay sequía espiritual en su vida? ¿Hay una falta de entusiasmo y exitación acerca de los asuntos espirituales? ¿Está tediosa o virtualmente sin existir su vida de oración? ¡Aguante…que la lluvia viene!

    Las Escrituras no hablan solamente de estos tiempos de sequía espiritual…también hablan de tiempos de refresco…de lluvia del cielo:

    "Que caiga mi enseñanza como lluvia y desciendan mis palabras como rocío, como aguacero sobre el pasto nuevo, como lluvia abundante sobre plantas tiernas" (Deuteronomio 32:2).

    "Que sea como la lluvia sobre un campo sembrado, como las lluvias que empapan la tierra" (Salmo 72:6).

    "Haré que ellas y los alrededores de mi colina sean una fuente de bendición. Haré caer lluvias de bendición en el tiempo oportuno" (Ezequiel 34:26).

    "Conozcamos al SEÑOR; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra" (Oseas 6:3).

    "¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor, y pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al SEÑOR!, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia" (Oseas 10:12).

    ¿Cuál es esta lluvia que tanto añoramos y necesitamos? Ultimamente es la presencia del Señor. Jesús Mismo habló del agua viva que necesitamos en nuestras vidas. La Escritura habla de "tiempos de refresco." Un tiempo como éste no es tanto una experiencia como es una Persona – un despertamiento a la presencia de Cristo en nuestras vidas.

    Si estamos pidiendo por nosotros mismos, nuestra iglesia o nuestra nación, Oseas capítulo 10 nos da lo que necesitamos para terminar la sequía y prepararnos para la lluvia:

    "Siembren para ustedes justicia." Ambos testamentos, Viejo y Nuevo nos enseñan los principios espirituales que cosechan lo que siembran. Si siembran trigo, no cosechan maíz. Si siembran inmoralidad, cosecharán inmoralidad. Mucho del mundo ha estado sembrando avaricia, placer, inmoralidad y egoismo…y estamos cosechando los resultados de eso. Desafortunadamente, es demasiado fácil que la Iglesia se une con la sociedad en la cosecha de la semilla dañina. La Palabra de Dios dice que sembremos la rectitud…que sembremos cosas correctas. Tenemos que decir cosas correctas, mirar a cosas correctas, leer cosas correctas y hacer cosas correctas. Por medio de la Biblia podemos ver lo que son las cosas correctas y sanas. La Palabra de Dios es el patrón por la rectitud. La rectitud no es lo que al hombre le parezca correcto, sino lo que sea correcto a Dios.

    "Cosechen el fruto del amor." Cuando haya sido sembrada la rectitud, empezaremos a cosechar el fruto del amor que no falla nunca. Dios ama a todo el mundo, pero el fruto, los beneficios de ese amor, vienen a los que están actuando para establecer la rectitud de Dios como el patrón de sus vidas. Hay muchas bendiciones que no están reclamadas. Unas de las más descuidadas es el fruto del amor que nunca falla. Solamente viene a los que han sembrado rectitud en sus vidas.

    "Pónganse a labrar el barbecho." El barbecho no recibe bien a la lluvia. Tierra quemada del sol forma una corteza y cuando viene la lluvia, se desaparece en vez de absorberse en la tierra y hacer una diferencia. El barbecho es un cuadro de una vida sin arrepentimiento. La lluvia de la rectitud de Dios no puede estar absorbida y así no puede cambiar una vida que está dura y sin arrepentimiento.

    Entonces, el mandamiento aquí es: "¡Arrepiéntense! ¡Cambien! ¡Vayan en una dirección diferente!" Esa siempre es la llamada de Dios a los que buscan arrepentimiento. Hoy día tantos que están buscando avivamiento, la lluvia del cielo, parecen desear solamente emociones y sentimientos buenos o mítines agradables. Sin embargo, las cosas buenas de avivamiento vienen después de tiempos de lágrimas y arrepentimiento. El mandamiento de Dios es que labremos el barbecho de nuestras vidas antes de que veamos la lluvia de arrepentimiento.

    "Ya es tiempo de buscar al Señor." Los que se encuentran en períodos de sequía espiritual muchas veces buscan a sus respuestas en muchos lugares. Pero la Palabra de Dios nos dirige al único lugar donde podemos experimentar avivamiento…la lluvia del cielo…y es de buscar al Señor. Puede ser que ustedes discutan, "Pero, ya soy cristiano. ¿Por qué debo buscarle al Señor? La triste verdad de la vida cristiana es que tenemos la tendencia de alejarnos de Su Presencia. Nos encontramos espiritualmente secos y nos preguntamos por qué una cosa pudiera pasar a un creyente. La Presencia del Señor tiene que estar continuamente rebuscada. La complacencia y una tendencia de estar distraídos por los asuntos de este mundo, nos requieren repetidas veces a echar a un lado otros asuntos para que podamos buscarle al Señor. En cualquier momento que haya sequía espiritual en la tierra y se desea la lluvia, la respuesta automática debe ser, "Ya es hora de buscar al Señor!" Una búsqueda requiere esfuerzo. No es un deseo vago y pálido, sino una pasión consumidora. Requiere oración prevalecente. Aunque los tiempos de avivamiento regional o nacional están completamente en las manos de Dios, el avivamiento y la renovación personal vienen cuando nos dedicamos al Señor.

    Oseas 10:12 nos da una gran esperanza en este día de hoy. Cuando hemos labrado el barbecho en arrepentimiento y empezamos a buscarle al Señor con todo nuestro corazón, en aquel entonces viene la promesa. Es el Señor Mismo que responde a un corazón arrepentido y buscante – listo para derramar Su rectitud sobre nosotros. Es Jesús Mismo en medio de Su pueblo, recibiendo nuestra adoración, y derramando sobre nosotros las bendiciones de Su Presencia.