«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

La Dinámica De Unirse En La Oración

Por Wesley L. Duewel

    Hay poder inusual en la oración undia. Dios ha querido que su pueblo se una en la oración, no sólo con el fin de que exista comunión cristiana, alimentación espiritual y crecimiento, sino además para llevar a cabo sus propósitos divinos y alcanzar las metas que él ha seleccionado.

    Hay fortaleza en la unidad, un principio que tiene vigencia en todos los ámbitos de la vida: en la familia, en las naciones y entre el pueblo de Dios. El principio de Eclesiastés 4:12 se aplica a la vida espiritual y a la oración de guerra: "Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto".

    Jesús siguió enseñando acerca de esta verdad. El acompaña de manera especial donde dos o tres estén congregados en su nombre. Cristo dio a conocer este hecho cuando terminaba de hacer Su promesa del poder en la oración, particularmente para la oración unida, cuando nos ponemos de acuerdo para la misma (Mateo 18:18-20).

    El Nuevo Testamento enseña la importancia que tiene la iglesia y la comunidad cristianas. Cuando nacemos del Espíritu nacemos en una familia. Dios determinó esta relación para nuestro bien espiritual. Nos necesitamos unos a otros, pero enparticular en la oración que prevalece y en la oración de guerra. Con frecuencia es necesario que libremos batallas espirituales solos. Dios tiene el poder y la gracia necesarios para llevarnos a la victoria, aun cuando nos sentimos muy solos.

    Pero, con frecuencia, necesitamos las oraciones de nuestros hermanos y hermanas en Cristo. La exhortación de orar "unos por otros" (Santiago 5:16) es de importancia no sólo para la sanidad sino para todo aspecto de la vida. Observe que la garantía de que "la oración eficaz del justo puede mucho", se declara en relación con el orar los unos por los otros.

    Las demostraciones más formidables del poder de la oración se presentan casi siempre en las oraciones hechas por los demás y por el reino de Cristo. Dios, en efecto, contesta las oraciones hechas por nuestras necesidades, mas la función principal de la oración, exceptuando la comunión, es la de interceder. Jesús no sólo tiene como prioridad la comunión con su Padre, sino también la intercesión por nosotros y por el mundo.

    Desde un punto de vista, toda oración de intercesión hecha según la voluntad de Dios, es oración unida. La oración unida es tan importante, que toda intercesión hecha en el Espíritu es intercesión del Hijo, del Espíritu Santo y suya – una clase de trinidad intercesora que busca la gloria del Padre – . Pero más allá y por encima de esta oración unida fundamental, Dios se complace en premiar de manera especial la intercesión unida de dos o más de sus hijos. Lo que más poder tiene es el ponerse de acuerdo en oración.

    Crisóstomo, alrededor del año 400 A.D., escribió: "Aquello que no podemos obtener mediante la oración solitaria, lo podemos obtener por vía de la social…pues en el punto en que nuestra fortaleza individual flaquea, se hacen efectivas la unión y la concordia". Tomás Payne escribió: "Es cierto que un hombre que sabe orar e interceder en el Espíritu posee muchísimo más poder ante Dios que una legión sin interés, es un hecho glorioso que las oraciones de una multitud santificada, cuando son de un mismo sentir y están unánimes, se tornan irresistibles".

DIOS BENDICE CUANDO USTED SE UNE A OTROS EN ORACION

    Quizá sea conveniente hacer una distinción entre estar unidaos en oración y en oración unida. Cuando se hace un llamado a la oración, los creyentes pueden unirse en oración por la misma necesidad o petición, dondequiera que se encuentren. Todos aquellos cuyos corazones claman a Dios se encuentran, por tanto, unidos en oración.

    Gracias a Dios, nos podemos unir en oración con los demás, cualesquiera que sean nuestras circunstancias. He aquí algunos ejemplos de cómo se ha logrado esto:

    1. Convierta el Día del Señor en tiempo de oración. Aunque las circunstancias nos impidan conregarnos para adorar, podemos y debemos unirnos con el pueblo de Dios mediante nuestra oración en el Día del Señor. En su día debemos procurar, hasta donde nos sea posible, apartar mayor tiempo para la oración. Aquellos que se encuentran en la cárcel por la causa de Cristo, aunque han estado muy solos, han dicho que han recibido bendiciones especiales cuando han orado en el Día del Señor, porque sabían que había millones de hijos de Dios orando en todo el mundo.

    Juan recibió las visiones que aparecen en el libro de Apocalipsis durante un período semejante de oración. Juan, pastor de la iglesia en Efeso, sufrió el exilio en la pequeña isla de Patmos, y probablemente se vio obligado a trabajar en las minas con los esclavos. El estaba separado de su amada congregación, mas él sabía que en el Día del Señor ellos se congregarían en Efeso para orar. Y él, aunque separado de ellos, se les unió en oración, cuando de repente el Señor mismo se les manifestó en forma maravillosa y dramática (Apocalipsis 1:9-10).

    2. Ponga una lista de oración o de peticiones en manos del mayor número posible de cristianos. Luego, todos pueden unirse en oración diaria o en momentos apartados para la oración, por las necesidades enumeradas. Durante la Segunda Guerra Mundial los cristianos a todo lo large de Sud Africa interrumpieron sus actividades en todas partes, en las calles o en los comercios, y oraron en silencio por un minuto al mediodía.

    3. Utilice las cadenas de oración. Una congregación puede organizar una o varias cadenas de oración entre sus mienbros. Cada persona que forma parte de la cadena le puede informar a la siguiente sobre el contenido de la lista. Des esa forma toda la iglesia, en un breve espacio de tiempo, puede estar unida en oración por las mismas apremiantes necesidades. La mayoría de las cadenas de oración se realizan por teléfono.

    4. Ore a toda hora. Los creyentes pueden comprometerse a orar durante media hora o por una hora, y se les puede asignar determinados períodos de oración, de tal manera que se ore durante toda la noche por una necesidad perentoria, o aun durante las veinticuatro horas. Se dice que el Pentecostés que Dios le dio a los moravos en Herrnhut, en 1731, en una reunión de oración, trajo como resultado una cadena de oración ininterrumpida durante cien años, y fue parte de la clave para la enorme bendición que Dios derramó sobre los moravos, mientras que esparcían el mensaje de Cristo alrededor del mundo.

    5. Conviértanse en compañeros de oración. Es de enorme bendición hacerse compañero de oración de uno o de varios hermanos. Cada compañero puede comprometerse a sostener en oración al otro de manera especial. Durante muchos años R. Stanley Tam y su compañero de oración han estacionado su automóvil en un parque público y han pasado una hora en oración juntos, a la misma hora cada semana. Algunos oran juntos, regularmente, por teléfono. Numerosas organizaciones misioneras reclutan a personas que estén dispuestas a emplear algún tiempo orando por su ministerio, y les proveen peticiones de oración periódicamente a estos intercesores.

    Algunas parejas de esposos han formado un equipo de oración muy eficaz. Parejas de jubilados han podido apartar una hora o más diariamente para unirse como compañeros de oración, empleando una lista de peticiones.

    Debemos recordar que Cristo es siempre nuestro compañero de oración. Nunca estamos solos. Esta verdad se hizo realidad para mí mientras ministraba en una aldea de la India. Estaba yo supervisando a nuestros estudiantes en el evangelismo en las aldeas, mientras que todos nos alojábamos en una casa de lodo alquilada por espacio de varias semanas.

    Me enfermé de malaria y no había traído medicina, ni había tienda alguna en la aldea donde habíamos parado. Yo tenía la esperanza de mejorar cada día, sin embargo, lo que hacía era empeorarme. Un día los estudiantes se habían ido a evangelizar y me hallaba solo en la casa. Cerca del mediodía la fiebre me subió tanto que comencé a preocuparme.

    Yo anhelaba que alguien orara por mí y que me ungiera para sanidad, como nos dice Santiago 5:14-15. No tenía aceite de oliva, pero vi que en una ventana había una botella de aceite de coco, que uno de los estudiantes se untaba en el pelo. Agarré la botella y oré así: "Señor Jesús, tú y yo somos los únicos que estamos aquí. Sólo tú puedes acompañarme en oración. Yo me unjo en tu nombre. Acompáñame en oración para que sea sano". Y al instante recibí sanidad y quedé libre de malaria. Durante todos los años que pasé en la India nunca más me enfermé de lo mismo. Jesús, mi compañero de oración, había perseverado en mi favor.

    Jorge Whitefield, quien fue usado poderosamente en el evangelismo a través de las Islas Británicas, siempre llevó con él a un paralítico, quien era un guerrero un la oración. Frank Laubach dice: "Sus oraciones, aun más que la predicación de Whitefield, fueron la causa de los maravillosos resultados". Carlos G. Finney, en su evangelismo tan enormemente bendecido, mediante el cual cientos de miles vinieron a Cristo, frecuentemente tenía a su lado a dos ministros: Clary y Nash. Ellos solían alquilar una habitación en la que se daban, día tran día, a la oración prevaleciente. A veces estos compañeros de oración comenzaban a orar en una comunidad antes de que se iniciaran las reuniones de Finney.

    Se informó que después que Finney había ido a Bolten, Inglaterra, a ministrar, mas antes que comenzara a ministrar, estos dos hombre habían llegado a la puerta de cierta mujer, para preguntarle si ella les podía dar algún lugar para rentar. Ella tenía un sótano bastante oscuro y húmedo, el cual alquiló a estos hombres por veinticinco centavos a la semana. En este lugar Nash y Clary intercedieron en oración perseverante, batallando contra los poderes de las tinieblas con sus luchas en la oración, con sus lágrimas y con su fe invencible. Y Dios obró poderosamente.

    La señora Goforth, en China, se hacía acompañar frecuentemente de una creyente china. Ambas trabajaban, oraban y lloraban juntas, y así fueron poderosamente utilizadas por Dios. Los Goforth también atribuían las bendiciones de Dios acerca de su ministerio en China, a sus compañeros de oración, quienes con tanta fidelidad intercedían por ellos en su país de origen.

    6. Haga un llamado para un día o una semana especial de oración. A veces se ha hecho un llamado a nivel nacional, para dedicar un día en concreto o una semana en oración en favor de una necesidad apremiante.

    7. Prepárese para la obra de avivamiento de Dios mediante el llamado a la oración. A veces ciertos grupos en una iglesia local, en una ciudad, o en un país hacen un llamado a la oración con el fin de que Dios prepare los corazones y que visite al grupo o nación con arrepentimiento, avivamiento espiritual y con las bendiciones resultantes de un avivamiento. En ocasiones estos llamados se han hecho previos a reuniones especiales diseñadas para la profundización de la vida espiritual. En otros casos han sido llamados en general a la oración, para que se produzca una visita poderosa del Espíritu de Dios, en el momento que Dios determine. Todos los que han respondido se han dedicado diariamente, entonces, a esta clase de oración. Han orado tan frecuentemente como les ha sido posible y, además, se han congregado para orar intensamente.

    Todo lo antes dicho nos ilustra las diversas formas en que los hijos de Dios se pueden unir en oración, aun cuando no pueden asistir a un culto unido para la oración.

    – Tomado del libro LA ORACION PODEROSA QUE PREVALECE por Wesley Duewel. © 1990. Usado con permiso del Duewel Literature Trust, Inc. Los libros de Dr. Duewel se pueden comprar de Duewel Literature Trust, Inc., 740A Kilbourne Drive, Greenwood, IN 46142-1843.