«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

¡Estamos Corriendo Por Delante De Un Huracán!

Por W. C. Moore

    "Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente" (1 Crónicas 16:11).

    Es nuestra obligación, para aquellos que somos ministros del evangelio, buscar un mensaje del Señor, y entonces darlo fielmente a la gente, sin hacer caso de la forma en que lo reciba, ya sea aceptando o rechazándolo.

    "Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo" (Gálatas 1:10).

    Si no tenemos ningún mensaje del Señor para dar a la gente, es nuestro deber esperar en oración, ayuno y fe, confiando en que Él nos dará el mensaje para todos aquellos a quienes ministramos (Salmos 27:14; Isaías 40:29-31).

    Los que somos ministros del evangelio, ¿nos damos cuenta que pesa sobre nosotros una grave responsabilidad? Cada uno de nosotros es responsable de sí mismo ante Dios, tocante al uso de los talentos que Él nos entregó (lea Mateo 25:1-46).

    "…Porque todos comparecemos ante el tribunal de Cristo…De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí" (Romanos 14:10,12). Y los ministros del evangelio son más responsables, "…porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará…" (Lucas 12:48).

    "Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos" (Malaquías 2:7).

    "…Es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia" (Oseas 10:12).

    ¡Es el tiempo de buscar al Señor hasta que renueve el fuego ardiente! ¡Hasta que las almas estén convencidas de su pecado! ¡Hasta que los creyentes sean llenos del Espíritu Santo!

    "Tocad trompeta en Sion…" (Joel 2:15).

    Y para conseguir que el pueblo despierte y busque a Dios, en tanto que llega la renovación, primeramente debe ser despertado. ¡El agudo sonido de la trompeta de Dios debe sacudirlo, despertándolo! Sus sueños pecaminosos, intempestivamente tienen que ser deshechos para su propio bienestar y el de la iglesia en general.

    Por tanto, predicadores del glorioso evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo: "Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo…lloren los…ministros de Jehová:" (Joel 2:15-17).

    "Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones" (Joel 2:18-19).

    "Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas…Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite…Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne…Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo" (Joel 2:21,23-24,28,32).

"Reunid al pueblo…" (Joel 2:16)

    La reunión es para pedir al Señor un avivamiento en toda la iglesia, sin tener en mente el levantamiento de nuestra denominación particular. ¡Toda la iglesia necesita un avivamiento! ¡Todo el mundo necesita a Cristo! Solamente Él es la respuesta para las necesidades individuales y para todos los problemas que angustian a las naciones del mundo.

    "Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio" (Salmos 50:5).

    Jesucristo, el Hijo de Dios y nuestro Señor y Salvador, es "el León de la tribu de Judá" (Apocalipsis 5:5), y "a Él se congregarán los pueblos" (Génesis 49:8-10).

    Contemple una congregación de personas. El pastor permanece atrás del púlpito, y la gente, sentada en las bancas, está indiferente, esperando que empiece el servicio. Repentinamente, el pastor ¡pone una trompeta en sus labios y emite un sonido agudo y penetrante!

    ¡Inmediatamente se electriza todo el local! ¡La gente da un salto en sus lugares! ¡Se quedan pasmados! Todos los ojos están abiertos, los oídos atentos y alertas para ver qué significa este repentino sonido de trompa.

    ¡Ahora nadie está recostado en las bancas! ¡Nadie tiene los ojos o la mente en otro lugar! Gracias al sonido de las notas de la trompeta, están con los oídos atentos y listos para oír qué es lo que sigue.

    El Espíritu de Dios inspiró al profeta Joel a escribir como lo hizo, y el mismo Espíritu Santo, hoy está llamando a pastores, evangelistas, guías del pueblo de Dios, para tocar la trompeta en Sion y hacer sonar la alarma en la misma santa iglesia de Dios.

    ¿Estamos haciendo ésto? ¿O sólo estamos esperando hasta nos alcance el desastre, mientras jugamos y hablamos de cosas pasajeras y triviales? ¡Dios ayúdanos! El mismo Espíritu Santo, que le dio a Joel el don de predecir los sucesos que ocurrirían, ¡hoy está dando a conocer a sus mensajeros de la oscuridad y de los días terribles que ya están sobre nosotros, y que ahora es el tiempo de despertar a todos los cristianos del mundo, de su perezoso sueño mortal!

¡Oh, pastores, oh, evangelistas, tocad la trompeta!

    Tocad el sonido agudo y penetrante "del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hechos 20:21).

    ¡Despertad, sacudid, conmoved a los santos soñolientos antes de que sea demasiado tarde! En esta hora de espantosa crisis, ministros del Señor, su responsabilidad es grande.

    ¡Despierte a la gente, que aunque al hacerlo, debe sacudirla fuertemente! Es mucho mejor una iglesia despierta y avivada, encendida por Dios, buscando su rostro, recogiendo la cosecha del evangelio antes de que termine la siega; es mejor una iglesia en pie, peleando la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12), aunque esté un poco magullada en su avivamiento, que una iglesia soñolienta; desprevenida de la aproximación de enemigos mortales; inconsciente del acercamiento de la esclavitud, tortura e irremediable perdición.

    Hermanos que predican el evangelio, ¡doblen sus rodillas en oración hasta que alcancen la victoria; entonces levántense con la trompeta de Dios en la mano! Porque "…si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya" (Ezequiel 33:6).

    "A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte" (Ezequiel 33:7).

    Dios no llama a sus predicadores para que sean como avestruces y escondan sus cabezas en las arenas en vana indiferencia y criminal despreocupación de esta época de turbulenta crisis.

    La Palabra de Dios nos dice: "Despiértate, tú que duermes, y levántate… Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor" (Efesios 5:14-17).

    Primero, despiértese por completo al día de hoy, porque peligra usted mismo; luego, con todo lo que pueda, y con toda la unción del Espíritu Santo que Dios le dé, advierta a la gente, ¡antes de que sea demasiado tarde!