«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Llevando Una Carga De Oración

Por Wesley L. Duewel

Descripción de la carga de oración

    Una carga de oración es una preocupación espiritual en el corazón de Dios, que es impartida por el Espíritu Santo a alguien cuya intercesión él desea utilizar. Jesús ha estado intercediendo por esta necesidad, y ahora el Espíritu necesita que usted se una a la intercesión de Jesús. Se trata de un nivel especial de intensidad y de responsabilidad en la oración. Consiste siempre en una encomienda especial para usted, de parte del Señor, de un llamado especial del Espíritu a la fiel intercesión. Es una señal de las prioridades que el Espíritu tiene para usted.

    1. La carga de oración es una preocupación espiritual. Se trata de una preocupación no egoísta tocante a la voluntad de Dios, sobre una persona o situación. Es un deseo de que se manifieste la misericordia y la ayuda de Dios, y por lo más elevado y lo mejor. La preocupación pesa sobre la persona que está orando, provocándola a orar todo lo posible por esa necesidad. Comparte con la persona que ora la misma compasión y el mismo deseo que tiene Dios.

    2. La carga de oración la da Dios. Su fuente no es la simpatía natural, la emoción, o la predilección. No es algo que se ha intensificado por medio de la oración prolongada o escandalosa. No es el producto de la manipulación psicológica o de la psicología en masa. Aunque esto puede transmitirse de una persona a otra, ocurre primordialmente entre aquellos que son espirituales, que están profundamente comprometidos, y hondamente involucrados en la intercesión. Una carga que es primordialmente emocional ha de ser superficial y no producirá resultados espirituales duraderos. Se trata de una carga que se origina en el corazón de Dios, lo cual indica que es una parte válida de la intercesión de Cristo, y que se le comunica a usted por medio de la dirección y del contacto del Espíritu.

    3. La carga de oración es algo muy personal. Puede ser que otras personas no compartan su visión, ni su carga, ni tampoco su preocupación. Mas si se trata de algo que Dios pone en su interior especialmente, usted es el que tiene la responsabilidad de interceder. Es un compromiso entre usted y el Señor. Por tanto, debe llevar la carga por esta necesidad en el nombre del Señor o, para ser más precisos, en sociedad intercesora con el Señor.

    Esto comienza de manera oculta y privada en su propio corazón. La carga de oración ha de ser llevada primordialmente delante del Señor en el lugar secreto. Nadie puede saber completamente la profundidad que tiene la preocupación que el Señor coloca sobre su corazón. La carga tal vez descanse con tanto peso sobre usted, que los demás se darán cuenta de que hay algo que pesa mucho sobre su persona. Nehemías llevó una carga semejante (Nehemías 2:2-3). Puede ser que los demás se den cuenta, como resultado de la profundidad de sus oraciones, si usted hace mención de esta necesidad en particular, mientras hace una oración en público. No hay nada malo en que los demás comiencen a darse cuenta, pero usted no debe andar compartiendo su preocupación ampliamente, a no ser que el Espíritu le guíe a hacerlo de esa forma (Mateo 6:16-18). Se trata de un secreto sagrado que usted ha recibido del Señor.

    4. La carga de oración puede llegar a conmoverle profundamente. Cuando el Señor coloca pesadamente sobre usted la carga, literalmente ejerce un peso sobre su corazón. Mientras más completamente se identifique con la necesidad, más hondamente la sentirá. Puede ser que incluya un amor "ágape" dado por Dios, más profundo hacia aquellos que tienen la necesidad. Debe incluir una percepción de peligro real o de preocupación santa, por el peligro de que se pase por alto la voluntad de Dios o que no se cumpla.

    Usted se dará cuenta de que mientras más hondamente le conmueva la carga, más poderosamente estará envuelto todo su ser. Cuando usted se encuentra casi totalmente inmerso y poseído por la carga, que sigue presente durante horas o días, puede ser que pierda el apetito y el sueño. Puede ser que llegue a derramar lágrimas sinceras (Salmo 42:3), lo cual puede ser una súplica poderosa delante de Dios (56:8). Dios se conmueve por la profundidad del deseo que se pone de manifiesto en el llanto sincero (2 Reyes 20:5; Salmo 126:5).

    5. La carga de oración lo hace ser responsable. Una carga dada por el Espíritu constituye un mandato especial del Señor. Puede ser que usted sea la única persona a quien el Espíritu le asigna esta carga de oración. O quizá su oración intensa es necesaria para añadirla a la intercesión que hacen otros, a quienes Dios ha dado la misma carga de oración. Las biografías cristianas y la historia registran miles de ejemplos de la forma en que Dios ha obrado, salvado, bendecido, protegido, sanado, enviado avivamiento, y proporcionado otras magníficas contestaciones a la oración, cuando alguien fue fiel a tales cargas de oración, a tal llamado y mandato del Señor. A menudo, las evidencias demuestran que esa oración era necesaria en el preciso momento en que el Espíritu hizo el llamado para que intercediera, otorgando la carga de oración.

    Si Dios obra tan poderosamente a la hora exacta en que alguien responde fielmente a una carga de oración dada por Dios, ¿qué ocurre si esa persona no llega a orar? ¿Nos sorprenderemos en la eternidad por las victorias que no se ganaron, por las personas que no se rindieron a Dios, o por las grandes o posibles respuestas a la oración que nunca se recibieron, debido a que nosotros, u otra persona, no fuimos fieles en responder a la carga de oración que Dios procuró darnos?

Cómo llevar una carga de oración

    1. Concédale tan inmediata atención a la carga como le sea posible. Las cargas repentinas de oración son las señales de peligro mediante las cuales Dios solicita su ayuda. Si es posible, interrumpa su actividad presente y ore de inmediato por la necesidad que Dios coloca en su corazón.

    2. Concéntrese principalmente en esta carga. Si es posible, procure estar a solas donde nadie pueda interrumpirlo, mientras que se dedica a la intercesión. Si la carga de oración persiste hasta la hora de comer, ayune además de orar. Si está orando durante varias horas, tenga a la mano papel y lápiz para que pueda tomar notas sobre los pasos a seguir que Dios le muestra, a fin de contribuir a la respuesta de la oración o para reclutar a otros intercesores.

    Además, anote cualquier idea que viene a su mente o deberes relacionados con su vida contidiana, para que no se les olviden. Los largos períodos de oración, a menudo liberan nuestra mente de tal forma que podemos pensar de manera en extremo creativa; mas no nos conviene desviarnos de la carga de oración que Dios nos ha dado. Debido a que usted libera su mente de otras cosas, puede ser que se acuerde de asuntos importantes. Anótelos para que pueda de inmediato regresar su intercesión primordial.

    3. Resista en oración hasta que Dios le quite la carga. Si usted no le puede dedicar el tiempo necesario a la oración en ese momento, ore lo más que le sea posible y luego regrese a la oración tan pronto pueda para concentrarse en la intercesión. Si se trata de una carga de oración que Dios le ha ido poniendo poco a poco por un tiempo, aproveche cada oportunidad para orar por esta carga, ya sea durante algunos minutos o por espacio de varias horas.

    Si la carga continúa por espacio de días o más, habrá momentos intermedios en que Dios le permitirá descansar de su carga y realizar sus otras tareas. Mas en la hora de la oración, en momentos libres, o cuando usted aparte una hora específica para este fin, El le devolverá la carga y le permitirá dar pasos de avance en la oración, o acumular más tiempo de la misma en su presencia, hasta que Dios abra una abrecha y la oración sea contestada.

    4. En el caso de cargas de oración que se prolonguen, Dios puede conducirle a obtener las oraciones de otras personas. No todas las cargas de oración se pueden compartir. Confíe en que Dios le guiará en este asunto. En el caso de cargas de oración más generales, tales como el avivamiento en la iglesia, la sanidad de una enfermedad que no es secreta, la liberación de alguien del poder demoníaco, las drogas, o necesidades arraigadas por el estilo, puede ser que a Dios le agrade que usted movilice las oraciones de intercesores perceptivos que usted sabe que se le van a unir en corazón y alma en esta intercesión. Puede ser que muchos cristianos no estén en condiciones espirituales para la interseción y las batallas en la oración. Quizá se caractericen más por la falta de fe que por la fe. Permita que Dios le guíe en relación a cuántos hacerle saber la necesidad.

    – Tomado del libro LA ORACION PODEROSA QUE PREVALECE por Wesley Duewel. ©1990. Usado con permiso del Duewel Literature Trust, Inc. Los libros de Dr. Duewel se pueden comprar de Duewel Literature Trust, Inc. 740A Kilbourne Drive, Greenwood IN 46142-1843.