«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Con Los Valores Eternos Siempre Presentes

Por Lois J. Stucky

    Hace poco escribió Dr. Stephen Olford sobre la necesidad de ser persistentes en oración. El Dr. Olford es un hombre de Dios que ha ministrado efectivamente por muchos años en muchos países alrededor del mundo como pastor, autor y maestro. Cree él, especialmente después de los eventos del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, que la Iglesia debe ocuparse, comprometerse, en la guerra espiritual como quizás jamás en la historia. La presente situación mundial "demanda una Iglesia universal que esté arrodillada," escribe él. "Oren sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17) es su lema para el año 2002.

    Dr. Olford cita a su maestro W. Graham Scroggie quien decía, "Ora cuando quiere hacerlo; ora cuando no lo quiere hacer; ora hasta que sí quiera hacerlo." Esta es la clase de oración que Dios espera de nosotros en esta hora. Dr. Olford nos recuerda que el mandamiento de orar sin cesar está precedido por "Alégrense siempre," y seguido con "Denle gracias a Dios en toda situación." La oración no debe ser ni rutina ni peinosa. Su oración debe estar acompañada con alegría y gracias. Esto nos ayuda a ser persistentes en oración.

    Sin embargo, la persistencia es una lucha para nosotros – "una batalla diaria que debemos de luchar cada día," dice Dr. Olford. También dice él que la oración tiene que ser nuestro estilo diario de vida. Un estilo de vida de oración demanda la disciplina. Para fortificarnos por la batalla, debemos leer y meditar sobre la Palabra de Dios. Nuestro Dios nos quiere hacer personas fornidas – fornidas y constantes que pueden gobernar sus propios espíritus, por la Gracia de Dios (Proverbios 16:32) y que pueden controlar sus intereses, y enfocarse en lo que más dure.

    Hermana Sarah Foulkes Moore usó mucho la frase, "Quita de tu vida todo lo que disminuya tu tiempo de oración."

    No hay manera de que podamos mantener una vida adecuada de oración en esta hora de crisis si no nos ciudamos bien de cómo usamos nuestro tiempo.

    En su artículo, "De Infructuoso a Fructuoso," Sra. Kim Butts habla de evitar todo lo que "no produce nada de significado eterno." ¡Qué consideración para cada uno de nosotros como hacemos muchas decisiones cada día acerca del uso de nuestro tiempo! ¡Que Dios nos dé la sabiduría para hacer decisiones sabias! ¡Que Dios nos ayude a enfocarnos en las cosas que deben tener prioridad!

    Debemos usar el tiempo para ser "productivo." ¡Qué buena la palabra esa! Es mucho mejor que simplemente estar ocupado o activo. La manera de ser más productivo es de estar guiado por el Espíritu, y la manera de estar guiado por el Espíritu es orar y depender de Dios. Esta es la edad del Espíritu Santo. Absolutamente tenemos que tener Su presencia y Su poder. El mundo, la carne y el diablo nos están persiguiendo con aumentada determinación. Es indispensable tener el poder divino del Espíritu Santo para llevar a cabo lo que Dios nos ha dado por hacer. Y no hay lugar en que más necesitamos del poder del Espíritu Santo que en el asunto de poder mantener nuestras vidas de oración en medio de todas las necesidades que nos rodean.

¡Velad!

    Si hemos estado flojos en el uso de nuestro tiempo, que ahora nos decidamos nuevamente a mantener en mente los valores eternos mientras diariamente caminamos en la vía hacia arriba. Como escribe Dr. R.A. Torrey, "¡El tiempo es corto!" ¡Esa no es la opinión suya, sino la de Dios! Hay demasiado que hacer por estar malgastando el elemento precioso que es el tiempo. Dios no espera que hagamos nosotros lo imposible, pero sí nos promete que Él es capaz de hacer lo imposible si nosotros ponemos nuestra fe y confianza en Él (Mateo 17:20). Es una cosa maravillosa que Dios haya hecho provisión para que Su poder divino pueda ser accesible a Su pueblo para que hagan ellos Su obra a Su manera. Entonces, vamos a llamar a Dios con fe, cogiendo y usando Su poder divino. Vamos a cesar de malgastar nuestros labores agotantes en la carne que producen poco o nada. El evangelio de Marcos tiene fama de ser breve y al punto. Fue escrito primero a los romanos que fueron hombres de acción. Marcos cita a Jesús diciendo, "Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos, ¡Velad!" (Marcos 13:37). ¡Velad! Una sola palabra, pero hay propósito y fuerza en esa palabra. Quiere decir mantenerse despiertos y listos. Sean vigilantes y en su puesto de servicio. Es verdad que "velar" pueda indicar una observación casual, así como velamos a unos niños jugando. Pero aquí Jesús quiere decir que velemos atentamente, con cuidado, activamente. Es una buena palabra para esta hora urgente — ¡Velad!