«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

Restaurando El Fuego De Avivamiento En La Familia

Por Kim Butts

    Si su familia es como la nuestra, hay días en que el corre-corre de la vida parece vencer al proceso de renovar nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo. ¿Cómo podemos combatir la carrera rápida de nuestra cultura y apuntar nuestros corazones a la búsqueda – no a las cosas mundiales – sino a las cosas de Dios? ¿Cómo podemos mantener un estilo de vida de avivamiento contínuo dentro de nuestras familias? Requiere un reconocimiento diario de nuestros pecados que nos lleva al arrepentimiento. Es solamente como una gente arrepentida que nuestras familias pueden tener la esperanza de verdadero avivamiento.

    ¿Cómo será posible eso? ¿Cómo es que una familiar entera puede vivir en una manera que demuestre el carácter de Cristo? Pues, sí es posible que nos acerquemos más a Dios día tras día, momento a momento…como nos demostró Jesús, con decir y hacer solamente las cosas que vemos y oímos que decía y hacía nuestro Señor. Para la mayoría de las familias, eso parecerá una tarea formidable. Sin embargo, si lo deseamos y nos rendimos a Él, nuestro Dios es capaz de demostrar Su amor hacia nosotros, derramando Su Espíritu de avivamiento en el mismo corazón de nuestras familias. Acuérdense que nuestro Dios es el Señor de lo posible y de lo imposible. "Para los hombres es imposible – aclaró Jesús, mirándolos fijamente – , mas para Dios todo es posible" (Mateo 19:26).

    ¿Existen rencor y disensión en su familia? ¿Adoran a unos ídolos en su hogar? ¿(la televisión, los juegos de video, la comida, etc.)? ¿Es la falta de respeto un estilo de vida para sus hijos? Quizás sea hora de buscarle al Señor en su hogar.

    Salmo 24 nos da una buena descripción de los que cuidadosamente cultivaron un estilo de vida de avivamiento: "¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos. Quien es así recibe bendiciones del SEÑOR; Dios su Salvador le hará justicia" (Salmo 24:3-5). ¿Cómo podemos obtener un estilo de vida de avivamiento (una vida vivida en la presencia de Cristo) dentro de nuestras familias? Solamente el Señor puede derramar Su espíritu de avivamiento; sin embargo, Salmo 51 nos ilustra unos pasos que podemos hacer para prepararnos por recibirlo. Entiendan que esa no es de ninguna manera una "fórmula mágica" para recibir la bendición del Señor. Es una manera de alinear a nuestros corazones con el corazón de Dios para ponernos en un lugar de completa obediencia y sumisión a la obra de Su Espíritu Santo en y a través de nuestras vidas. Ultimamente, el Señor va a juzgar el verdadero intento de nuestros corazones: "Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable" (Salmo 51:4). Si nosotros como individuos y como familias realmente deseamos renovación espiritual en forma de completa conciencia de Cristo en nosotros – a Dios le gustará usarnos en este estado rendido.

Pasos Hacia El Avivamiento Familiar:

    1. Reconozcan que nos hemos alejado del Señor – Un reconocimiento del pecado: "Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado. Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable" (Salmo 51:3-4). Cualquier acción – de palabras o de hazañas que produzca cualquier resultado menos el fruto del Espíritu dentro de su familia – tiene que ser cambiado. ¿Hay rencor? ¿Hay desobediencia? ¿Hay palabras que destruyen en vez de edificar y animar? Tenemos que reconocer esas cosas por lo que realmente son – ¡pecado! Ayúdense unos a otros a resolver asuntos que no le gustan al Señor. Tomen tiempo para orar que el Señor les ayude a ustedes a reconocer el pecado, como individuos y colectivamente como una familia. Quizás hayan ignorado a los pobres de la comunidad…o puede ser que hayan dicho algo pesado acerca de un vecino. Nos hemos permitido a llegar a ser insensitivos a cosas equivocadas que hacemos porque son cosas tan predominantes en nuestra sociedad, en nuestra cultura de hoy. Pero si no es algo que pensaría Cristo, o que Él haría o diría…o si descuidamos de hacer lo que Él pensaría, haría o diría…probablemente es pecado. Por eso, debemos aprender a reconocerlo rápidamente y hacer algo para cambiarlo. Tenemos que estar constantemente vigilantes, sabiendo que tenemos un enemigo que odia a las familias. Tenemos que estar preparados espiritualmente, vistiéndonos con la armadura de Dios. "…para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas" (2 Corintios 2:11).

    2. Paren para evaluar comportamiento pecaminoso – El segundo paso rumbo a hacerse una familia avivada es PARAR y EVALUAR. ¿Estamos complaciendo a Dios o estamos lastimando a Su Espíritu Santo? Eso es mucho más fácil decir que hacer, como nosotros que somos miembros de una familia sabemos bien. ¡Frecuentemente pecamos contra Dios y contra otros miembros de nuestra propia familia porque no paramos por suficiente tiempo para darnos cuenta de lo que estamos haciendo! "Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría" (Salmo 51:5-6). Porque nuestra tendencia natural es pecar, es mucho más difícil parar y mirar y evaluar lo que hemos estado haciendo. A veces, tratamos de justificar el pecado como "una equivocación" o "un error de discernimiento". Si nosotros, de otra mano, aprendemos a reconocer rápidamente al pecado y llamarlo por lo que es…estaremos ya en el camino de obtener el comportamiento de Cristo que deseamos obtener.

    3. Confiesen y arrepientan – Una vez, que reconocemos que somos seres pecaminosos y hemos parado para examinar el comportamiento pecaminioso en nuestras vidas, nos hemos puesto en una posición humilde, listos para confesar nuestras transgresiones y para arrepentirnos de ellas. "Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve" (Salmo 51: 1-2, 7). En nuestra naturaleza inventamos muchas excusas para explicar nuestro comportamiento pecaminoso, o creamos y hablamos de todas las razones por las cuales nuestras acciones, "no fueron tan malas." Sin embargo, con Dios, tenemos el poder a nuestro acceso que nos deja llegar hasta las profundidades de nuestras entrañas; lugares conocidos únicamente por Él y sentirnos dolor y remordimiento por nuestras acciones…o por la falta de ellas. Para tener manos limpias y un corazón puro, tenemos que confesar y arrepentirnos de nuestra maleficencia. "El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido" (Salmo 51:17).

    4. Intencionalmente hagan el propósito de cambiar – Confesión y arrepentimiento son extremadamente importantes; sin embargo, si vamos a invitarles al Señor que derrame avivamiento sobre nuestras familias, tenemos que darle espalda completamente al comportamiento malo y a las tentaciones del mundo que han causado daño a Su reino. Después de recibir Su perdón como resultado de nuestro arrepentimiento, por Su gracia que nos redime, tenemos ya que hacer un cambio. Ahora cuando re-enfocamos el comportamiento que más honra a Dios, tenemos que darnos cuenta continuamente de la presencia de Cristo en nosotros y debemos hacernos estas preguntas: ¿Es así que el Señor quiere que nos comportemos? ¿Estamos dando honor a Dios con nuestras acciones y con nuestra manera de hablar? ¡El cambio requiere mucha oración! Oren que Dios cambie sus corazones. Oren por las manos limpias y corazones puros – diariamente…momento a momento. ¡No es una cosa mala ser más lento en hablar y actuar! Nuestra cultura demanda una respuesta instantánea – y sabemos que a veces el apuro causa comportamiento equivocado por mal pensado. Si tratamos de caminar al paso de Cristo, quien no se apuraba, haríamos grandes cambios en la manera en que hablamos y actuamos.

    Si pudiéramos aprender a morir a sí mismo – diariamente …momento a momento, pudiéramos ser cambiados a Su imagen mucho más rápido.

    Oren: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu" (Salmo 51:10).

    5. Sometan sus vidas renovadas al poder de Su Espíritu – Dios entonces puede continuar Su obra en nosotros. "Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús" (Filipenses 1:6). Una persona sometida…o una familia sometida es un instrumento que el Señor puede usar para llevar a cabo Sus propósitos y Sus planes. ¡Entonces, sí podemos ser realmente usados! "Así enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se volverán a ti. Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza" (Salmo 51: 13, 15). Cuando hemos completamente sometido nuestras voluntades, por morir a sí mismo, el Señor puede usarnos para llevar a cabo Su voluntad en este mundo. ¡Qué perspectivo más exitante! – ser usado por el Dios del Universo en cualquier manera que Él desea, para llevar a cabo Sus planes y sus propósitos! Sí es difícil dejar unas cosas que nos resultan muy atractivas en nuestra cultura mundana. ¡Pero la recompensa es grande!

    6. Manténganse conectados a la vid – ¡Tenemos que recibir nuestros corazones avivados con alegría y darnos cuenta de que la única manera de vivir en un estado constante de avivamiento es de mantenernos conectados con voluntad y propósito a Jesús! "Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga" (Salmo 51:12). ¡Solamente así podemos mantenernos con manos limpias y corazones puros! "Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos" (Juan 15:5-8).

    ¡Qué promesa tan pasmosa! Si nosotros, como individuos, y como una familia nos mantendremos conectados a la vid continuamente, produciremos mucha fruta. Mientras nos mantenemos en Jesús y en Su Palabra, podemos pedir lo que queremos y se nos dará. Cuando nuestros corazones están avivados nuestras oraciones se alinean con la voluntad perfecta de Dios. Empezaremos a orar en serio por las cosas que nos sentimos en nuestros corazones, porque nuestros corazones estarán conectados al corazón de Él.

    Ahora, nuestras manos limpias se pueden caractizar por acciones inocentes y nuestros corazones puros demostrarán actitudes y motivos rectos. Estaremos moviéndonos en el Espíritu de Dios en cada acción, cada pensamiento y en cada palabra porque serán acciones, pensamiento y palabras de Jesús.

    Vamos a repasar lo que hemos aprendido. Para ser avivida, nuestra familia debe:

    1. Reconocer su comportamiento pecaminoso.

    2. Parar y evaluar ese comportamiento que hemos reconocido como pecaminoso.

    3. Confesar y arrepentirnos de nuestro comportamiento pecaminoso.

    4. Hacer el propósito de cambiar nuestro comportamiento para que no volvamos a pecar otra vez.

    5. Someter nuestras vidas renovadas al poder de Su Espíritu.

    6. Mantenernos conectados a la vid para que nuestras vidas den gloria y honor a Jesús.

    ¿Pueden imaginarse el impacto que una familia avivada tendrá en un vecindario, en una iglesia, en una comunidad…y más allá? ¿Qué pasaría si cada familia cristiana buscaría el corazón de Dios en avivamiento? ¿Qué podría llevar a cabo Dios a través de familias imperfectas como nuestras que han experimentado avivamiento? ¡Nuestras iglesias se llenarían de personas actuando como Jesús y demostrando Su amor perfecto a un mundo oscuro e imperfecto! Como una familia, ¿empezarían ustedes a orar por avivamiento? Oren: "…reavívanos, e invocaremos tu nombre. Restáuranos, SEÑOR, Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos" (Salmo 80:18b-19).