«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

LECCIONES PROCEDENTES DE

La Vida De Oración De La Iglesia Coreana

de Herald of His Coming Junio 1984

    Un pastor de California que tuvo el privilegio de visitar iglesias en Corea, comparte con nosotros lecciones que aprendió, particularmente con respecto a la oración y a la renovación que preparará el terreno al regreso de nuestro Señor.

    Una de las cosas de las cuales Dios me habló cuando llegué a la Iglesia Presbiteriana de Glendale, fue de poner un fundamento de oración intercesora; y al menos que esa fundación estuviera bien segura, entonces no podría prometer que hubiera una renovación espiritual en la congregación. Comencé a poner en los corazones de los líderes así como en los de la congregación, un deseo de aprender por experiencia lo que es movilizar una congregación para la oración intercesoria. Cada iglesia tiene sus responsabilidades de poner tales fundamentos para que el ministerio pueda ser desarrollado.

    Se convocó a un grupo de nuestra iglesia —líderes en nuestra congregación, ancianos, diáconos, estudiantes universitarios y aquellos que estaban interesados en el ministerio de intercesión— al ir a uno de nuestros campos presbiterianos, y buscar el rostro de Dios por un día completo. Allí nos reunimos para que nos dieran las instrucciones, para compartir, para separarnos, y entonces juntarnos de nuevo para ver qué era lo que Dios nos había dicho. Fue durante ese tiempo que el Espíritu Santo nos habló a nuestros corazones: "Vayan a Corea y vean cómo ellos lo hacen y aprendan de ellos". Así que tres ancianos y yo fuimos a Corea.

    En Seoul, Corea existen algunas de las congregaciones más grandes del país. La Iglesia Evangélica, que pastorea el Dr. Paul Yonggi Cho en Seoul, tiene como congregación 300.000 miembros. Esa iglesia empezó con cultos bajo carpa en uno de los barrios bajos de Seoul. La congregación de la iglesia a la cual nosotros asistimos en un domingo llegó a las 10.000 personas. Hubo tres servicios en la mañana, cada uno con asistencia de 10.000 almas. No era diferente de un servicio presbiteriano en los Estados Unidos. Fue algo muy solemne. La presencia del Espíritu Santo estaba allí.

    Un ministerio fenomenal está llevándose a cabo. Un domingo hubo un culto de bautismos para 1.000 personas. La mayoría de los miembros vienen en autobús. Hay cientos de autobuses afuera de la iglesia. El patio de la iglesia tiene lugar para más de un millón de personas. Aquí es donde Billy Graham habló en la "Conferencia en la oración" en junio de 1.984. Esperaban que más de un millón de personas asistieran a esa conferencia.

    Ellos dividen la iglesia en parroquias y tienen más de 345 pastores de tiempo completo, con 7.000 ministros legos.

    En los servicios del miércoles por la tarde ellos dan principio a las 7:30, y por tres horas tienen sesiones de enseñanza. El personal se turna para dar clases. Entonces a las 10:30 de la noche comienza el tiempo de los testimonios, y dan testimonios hasta las 4:30 en la mañana. Después de las 4:30 tienen sus cultos de oración, después del cual se van a la casa. Como 10.000 personas regularmente asisten a estos cultos de oración en los miércoles.

    La iglesia del Dr. Cho tiene un centro de retiro de oración. Ellos lo llaman el Monte Coreano de Ayuno y Oración de la Iglesia Central del Evangelio Completo. Está ubicado a una milla de la iglesia, y tienen autobuses que corren cada hora, comenzando desde muy temprano en la mañana hasta la hora de cenar en la noche. Uno puede ir a este centro de retiros y pasar un día o semanas o el tiempo que uno escoja.

    En el centro está un hermoso auditorio moderno que tiene la forma del arca de Noé. Al momento de entrar al auditorio se puede sentir claramente la presencia de Dios. El auditorio tiene capacidad para 30.000 personas. Aun entre semana se dan cita para orar como 20.000 personas. Estas personas vienen sólo para pasar un tiempo orando. Debido a que hay mucha gente que constantemente viene a este auditorio, cuentan con un personal que trabaja tiempo completo y ministran y ayudan a la gente cada día. Tienen sesiones de enseñanza muy temprano en la mañana, poco antes del mediodía, por la tarde y por la noche.

    Fue una experiencia conmovedora e inolvidable visitar el centro. Nunca antes había escuchado una oración de intercesión tan ferviente como ésta. Ellos alaban al Señor con salmos, himnos y cantos espirituales. Después exponen la Palabra, y al final interceden en oración por todo el tiempo que ellos desean.

    Tienen dormitorios para hospedar al personal así como tiendas de campaña donde la gente se puede hospedar. La gente viene para orar y ayunar y no para comer. De manera que allí uno no puede obtener comida, solamente agua para beber. Las únicas personas que comen son aquéllos que traen su propia comida para ellos o sus hijos pequeños, y también para el personal que allí vive. Todos los demás ayunan.

    Ellos construyen lugares especialmente para la oración, individuales hecho en bloques de concreto. Se alquilan, o uno puede construir para sí mismo. Hay grandes arboledas, también, que están diseñadas especialmente para que las personas pasen tiempo orando. Ellos tienen cojines para cuando pasan tiempo indefinidos orando. Estos lugares son muy frescos en el verano aun cuando es muy caliente y húmedo durante el mes de agosto en Corea. Al caminar por las veredas de las grandes arboledas, pudimos ver mucha gente leyendo sus Biblias y orando allí.

    La Iglesia Presbiteriana Yung Nak de Seoul, Corea, cuenta con 60.000 personas. La mayoría de éstos son refugiados de Corea del Norte. Hay una renovación de espíritu en los miembros de esta iglesia, también. El Espíritu de Dios se mueve favorablemente entre esta gente. De nuevo repetimos que el entrenamiento de laicos en evangelismo y en ministerios de aptitud, es la clave para la multiplicación de la iglesia.

    Es muy difícil describir todo lo que se está llevando a cabo. La iglesia coreana aprendió temprano la necesidad de una disciplina en la oración. Ellos comenzaron a levantarse a las 4:30 de la mañana para orar, y durante el día hicieron su cuota completa de trabajo. Los coreanos cuentan con una capacidad notable para saber cómo marcar el ritmo para levantarse temprano en la mañana y a orar, y después cumplir con sus trabajos antes de regresar a casa.

    ¿Cuál es la preocupación de mi corazón? Es la misma preocupación que muchos otros tienen que por los últimos cinco años han estado enterados de que Dios va a hacer una cosa nueva. Muchos han dicho que una nueva ola de avivamiento va a venir, la cual sobrepasará el avivamiento que se ha visto en todo el mundo durante los últimos 25 años. Decenas de miles de personas fueron tocadas por ese avivamiento. Habrá otro avivamiento, y esta vez será con doble porción de ungimiento. Dios hará descender su Espíritu de tal manera que los milagros serán algo común entre aquellos que le permitan hacer su obra en sus vidas.

    Mi preocupación principal es que algunos de nosotros perderemos esta gran bendición porque no estamos preparados, y porque no somos sensitivos a lo que Dios quiere hacer. Una de las cosas en las cuales debemos ser muy sensitivos es que el enemigo siempre tratará de encerrarnos. Estaremos cegados a lo que Dios quiere hacer. Escuche al deseo ardiente del corazón de Dios por medio de su Hijo, Jesucristo:

    "Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos" (Lucas 19:41-42).

    Yo creo que la única forma en que vamos a poder ver, entender y participar en el avivamiento que está por llegar — es estar preparados para entrar como nunca antes en nuestras vidas en el ministerio de la oración.

    La iglesia de Corea es una iglesia mártir. Ellos aprendieron con el precio de sus vidas, que si no iban a buscar a Dios, sus tierras iban a ser destruídas. Esta es una de las razones por las cuales tienen aproximadamente 300 centros de retiro de oración rodeando el paralelo 38 y en el sur por las montañas coreanas. Ellos están convencidos de que la única razón por la cual no han sido invadidos otra vez es porque el ministerio de oración de la iglesia coreana ha llegado delante del Trono de Gracia. El Dr. Cho dice que es la barrera que prohibe entrar del norte el ejército ateista para destruir todo lo que ha tomado lugar en los últimos 25 años.

    Pero también creen que el ministerio de oración ferviente es lo que ha hecho que los coreanos se lanzen al mundo con una pasión para alcanzar a los perdidos los cuales nosotros cristianos del Oeste no hemos podido alcanzar. Ellos son una iglesia de mensajeros. Han empezado a ser el ejemplo de lo que Dios quiere que su pueblo haga, antes del avivamiento en los días cercanos.

Orar en el Espíritu

    En dos pasajes de las Escrituras en particular somos exhortados a aprender cómo orar en el Espíritu, porque no sabemos orar de otra forma. El orar en la carne es inútil. Agotará nuestras energías y no nos permitirá las percepciones espirituales ni tampoco el poder espiritual para ministrar. Usted no puede caminar en lo milagroso si no está lleno del Espíritu y vestido de la armadura de Dios de tal manera que nada pueda despojarle de lo que haga posible el ministerio.

    Jesús dice que debemos orar en el Espíritu: "Pero vosotros, amados, edificandoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna" (Judas 20-21). Solamente el Espíritu nos puede guiar al tipo de ministerio que va a ser eterno.

    Muchos no han reconocido el avivamiento que ha tomado lugar porque tiene ciertas características que ellos hallan ya sean ofensivas o difíciles de entender. Si usted lee la historia de avivamiento, verá que éste ha sido siempre el problema. Charles Finney tuvo un tiempo difícil tratando de motivar a la iglesia institucional a que le respondiera, por causa del altar que puso al frente en sus servicios, donde la gente había de orar con fervor y recibir ayuda. Fue el principio del ministerio de aconsejar en las crusadas evangelísticas. Finney entrenaba consejeros, pero los que buscaban al Señor tenían que venir a pedir oración y ser ministrados. La iglesia institucional y otros decían que eso era ofensivo. Era muy personal.

    También cuando Finney ministraba, mucha gente venía bajo el poder del Espíritu. Alguna gente se cayó de las sillas al pasillo; y como algunos encontraron esto ofensivo, se les hizo difícil responder. Cada avivamiento tenía características que todo el cuerpo de Cristo no podía recibir, y por lo tanto, algunos no se fijaron en ello.

    Creo que va a haber dimensiones de este nuevo avivamiento que nos van a asombrar si no estamos preparados. De manera que mi palabra para usted es: ¿Está usted preparado? Cuando Jonathan Edwards estaba ministrando a la gente de la iglesia en su día, dijo que Dios siempre empieza por preparar los corazones de su gente para la nueva obra que Él tiene para ellos:

    "Cuando Dios tiene algo muy grande de hacer para su iglesia, su deseo es que su pueblo le preceda en oración extraordinaria. Eso que fue manifestado en los capítulos 36 y 37 de Ezequiel, Dios está por llevar a cabo" (esto es lo que dijo Jonatán Edwards acerca de su día)… "y Él empezará por hacer descender su Espíritu de gracia y súplica. Si no creemos que el diablo puede salir del cuerpo de una persona salvo por medio de oración excepcional y de ayuno (Marcos 9:29), mucho menos hemos de esperar que él será arrojado del país y aun del mundo".

    Creo que vamos a ser invitados a participar en la derrota de Satanás ¡antes de la venida final de nuestro Señor Jesucristo! Todavía está lisiado y ha recibido la sentencia de muerte. Pero sabemos que aún ejerce inmenso poder si le permitamos hacerlo. Creo que el tiempo viene ya cuando Dios dice que hemos de hacer entrar ese período de victoria sobre Satanás antes de que Cristo venga. Permítame hacerle una pregunta. ¿Está usted listo para lo que Dios tiene preparado?

    En 1973 yo estaba en Lausanne, Suiza en el Congreso Mundial de Evangelismo; y al estar en el taller con misioneros médicos quienes compartieron sus historias, aprendí de cómo Dios tocó a muchos mahometanos por sus manos — no con sus habilidades médicas sino por medio de oración y de imposición de manos. Ellos impresionaron bastante a los oficiales mahometanos, y fue así cómo ellos pudieron introducirse a Bangladesh y otros países. Por medio de la oración y de la imposición de manos, los oficiales y la gente en posiciones altas, fueron sanadas, las cuales en agradecimiento abrieron las puertas para que pudiera establecerse una misión cristiana de cuidado médico para la gente de ese lugar.

    Es a esta clase de oración y de gracia a las cuales Dios está llamando a su iglesia, y no vamos a poder entrarla hasta que hayamos aprendido a orar.

    ¿Se acuerda que hablamos de ese centro de oración en el monte coreano de oración donde 20.000 coreanos se reunieron para orar entre semana? Una de las cosas que me impresionaron fue la forma en que ellos clamaron al Señor. Tenían un ademán que usaban. Ellos alzaron las palmas de las manos, empujándolas hacia fuera, y entonces ellos se mecían. Recuerdo que le pregunté a alguien:

    "¿Qué estás haciendo?"

    "Estamos asaltando las puertas del cielo", dijo, "avanzando y avanzando".

    También había gran angustia. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Entonces de repente venía el alivio, seguido por un gran gozo. Ellos adoraban a Dios por un tiempo, cuando súbitamente regresaban a lo que yo llamaría una "angustia".

    En Hebreos 5:7 dice: "Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente".

    ¿Cuándo fue la última vez que usted lloró por alguien que no fue completamente libertado? ¿Cuándo fue la última vez que alguno de nosotros lloró a Dios para que nos bañara con su Espíritu? ¿Cuándo hemos sido quebrantados ante el Trono de Dios, llorando como Jesús lloró sobre la ciudad de Jerusalén?

    Cuando no había completado ni un mes de estar en este pueblo donde vivo, un misionero que yo conocía por años me llamó y dijo:

    "Te quiero llevar a un paseo en coche".

    Él me llevó a una colina donde yo podía ver todo en la cuenca de Los Ángeles, y comenzó a orar. Oramos juntos con fervor, y su corazón estaba quebrantado. Y pensé:

    "¡Oh, Dios, yo no puedo orar así como él!"

    Pero Él me estaba enseñando. Yo he estado en esa montaña después de esa ocasión, y tengo que admitir que debo disciplinarme para tener esa clase de oración angustiosa que yo creo que Dios espera de su gente.

    Romanos 8:26 dice que no podemos orar como conviene. El Espíritu nos ayuda con gemidos y lamentos. Es esa clase de oración ferviente que los coreanos saben orar.

    Ellos oraron cuatro veces durante el servicio del Dr. Cho. Todos oraron a una sola vez. Todos estaban teniendo servicio de oración. Había 10.000 oraciones que se elevaban simultáneamente. Y ellos oraban fervientemente hasta comenzar a mecerse. Llegaron al Trono de Gracia con fervor, y uno podía ver que algo estaba pasando.

"Arad para vosotros barbecho" (Oseas 10:12)

    Una de las cosas que creo que debemos tomar en serio es el arar del terreno de nuestros corazones duros para recibir la semilla implantada de avivamiento.

    "Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia" (Oseas 10:12).

    Vamos a tener que surcar hondamente en nuestras vidas para que la semilla nueva del avivamiento se arraigue. Es como los odres viejos. Leí una vez un comentario acerca de los odres viejos, pensando que los descartaban y hacían nuevos. Pero lo que realmente hacían era poner los odres viejos en una solución especial que los hizo útiles una vez más, haciéndolos flexibles para el vino nuevo.

    Oseas dice que vamos a tener que arar el terreno viejo y prepararlo. Eso significa que algunas nociones acerca de lo que es el avivamiento y la renovación, van a tener que ponerse a un lado. Yo creo que Dios quiere penetrar profundamente en esta ocasión y tener terreno fresco para hacer algo nuevo. Tenemos que tener cuidado en no limitar a Dios en lo que Él quiere hacer.

    Un ejemplo clásico es 2 de Reyes capítulo 5, cuando Naamán vino a Eliseo para ser sanado de lepra. Eliseo mandó a un siervo y le dijo a Naamán:

    "Ve y lávate siete veces en el Jordán".

    Y usted ya conoce lo que Naamán respondió. Él tenía una idea de cómo iba a suceder todo, y no fue hasta que algunos de sus criados le convencieron para que hiciera lo que Eliseo le había dicho, que lo hizo; y dio resultado.

    Yo creo que lo que Dios quiere que nosotros hagamos es hacer a un lado imaginaciones anticipadas para el futuro. Él quiere que estemos revivificados. Hay una forma en que Dios lo va a hacer, y ésa es por medio del ayuno y la oración. Yo creo que ésta es una clave muy significativa para abrir nuestro corazón a la nueva ola de avivamiento que está por llegar.

    "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados" (Isaías 57:15).

    ¿Qué hace Dios para traernos al lugar donde Él nos puede revivificar? Él reanima al humilde y quebrantado de corazón. ¿Cómo es que uno es humillado? El salmista nos da una clave: "Afligí con ayuno mi alma" (Salmos 35:13).

    En la iglesia de Corea no había esa clase de oración sentimental: "¡Oh, Dios, bendíceme!" Había lamento. Había una angustia. Y había humildad deseada, la cual se llevó a cabo por medio del ayuno.

    En Isaías 58:6 leemos: "¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompaís todo yugo?"

    La primera ola de renovación fue básicamente darnos una muestra de lo celestial. La segunda ola, yo creo, es para que nosotros podamos asir las fortalezas, romper las torres y libertar a la gente. El poder que va a venir con la próxima ola quebrará las instituciones demoníacas que tienen prisioneras a naciones así como a mucha gente. Los cristianos que están preparados pelearán la batalla. Será una batalla gloriosa, pero no será para los cobardes de corazón.

    Los coreanos saben que si dejan de ayunar y orar, estarán en cautividad otra vez. Ellos saben sin ninguna duda que si no mantienen la urgencia de la oración intercesora, son gente perdida.

    Yo creo que ha llegado el tiempo para la preparación. Será por medio del ayuno y la oración intercesora. Será cuando nos humillemos ante el Señor. ¿Está usted dispuesto a pagar el precio orando y ayunando para lo que va a suceder muy pronto? Ya ha empezado. ¡Y qué cosa tan maravillosa va a ser! ¿Está usted equipado para hacer el trabajo de ministrar? El primer paso es humillarse ante Dios ayunando y orando.

Una oración

    "En el nombre de Jesucristo, venimos como hijos de Dios con corazones y experiencias muy parecidas. Venimos habiendo sido tocados, llenos y bautizados con la preciosa promesa que tú dijiste que vendría cuando tu Hijo ascendiera a la diestra de su Padre. Estalló en la primera iglesia y los ungió para el ministerio. Estamos agradecidos que nosotros, también, hemos probado y hemos entrado en ese ministerio apostólico.

    "Padre, reconocemos que es sólo por medio del poderoso nombre de Jesús que podemos destruir las fortalezas malignas, suprimir las influencias demoníacas, y libertar a la gente con la verdad. Padre, también por medio de este poderoso nombre venimos ante ti, reconociendo que nosotros solos no podemos hacerlo. Pero podemos por medio del Espíritu aprender a orar y rendirnos a una experiencia humilde de ayuno, y que por medio de eso podamos venir, como Jonathan Edwards compartió con nosotros, no solamente el derrame extraordinario de la oración y súplica — pero el derrame extraordinario de poder entre la gente ordinaria.

    "Dios nuestro, dános ojos de fe para ver lo que ya está llevándose a cabo. Concédenos la habilidad para pagar el precio y así estar equipados para hacer el trabajo de ministrar. Llévanos más allá del insignificante y leve "¡Vítor!", a la agonía y los gemidos de la libertad del Espíritu, alcanzados en las batallas de Dios. Y después enséñanos, Padre, lo que es caminar en medio de la batalla con alegría indecible, así como han aprendido a hacer Pablo y otros a través de los siglos. Danos esa verdadera clase de paz que nos permitirá caminar sin temor y con ese valor que solamente el Espíritu nos puede dar. Danos esa clase de serenidad en todo lo que hacemos, para que la gente venga y diga: ‘Queremos estar con ustedes porque sabemos que Dios está con ustedes’.

    "Y Padre, enséñanos a caminar en caminos nuevos. Ayúdanos a descontinuar nuestros métodos ya gastados e inútiles. Aleja de nosotros esas formas favoritas de hacer las cosas. Ayúdanos a ver las cosas nuevas y admirables que tú vas a hacer. Ayúdanos a aprender el canto nuevo que quieres poner en nuestros corazones y mentes. Concédenos, oh Dios, la habilidad para ser enseñados, y entrenados. Háblanos acerca de lo futuro. Concédenos la habilidad de estar conscientes de la brevedad del tiempo.

    "Y aun cuando algunos de nosotros pasamos por eso que se llama ‘retiro’, ayúdanos a usar ese tiempo que tendremos, con sabiduría. Te damos gracias por el gozo puesto delante de nosotros…"

Otra oración

    "Señor, guíanos con respecto a los pasos específicos de compromiso en la oración que tú nos quieras tomar mañana por la mañana, sea lo que sea: levantarnos más temprano; tener un tiempo más largo consagrado a ti; o apartar un tiempo especial para ayuno y oración.

    Jesús, nos comprometemos a ser obedientes a ti en estos pasos de oración. Tú has estado hablándonos con insistencia acerca de este particular, y nosotros con mucho gusto nos comprometemos a ti. Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guarde nuestros corazones y mentes por medio de Cristo Jesús. ¡Ven, Espíritu Santo! ¡Amén!" Jack M. Chisholm

    – Usado con permiso del autor y traducido de Herald of His Coming Junio 1984.