«Dedicado a fortificar y animar al Cuerpo de Cristo.»

El Significado De Cada Miembro Del Cuerpo De Cristo

Por Rich Carmicheal 

    El Nuevo Testamento frecuentemente se refiere a los creyentes en términos colectivos como familia (Gál. 6:10), un cuerpo (1 Cor. 12:27), un pueblo escogido (Col. 3:12), miembros de la misma familia (Ef. 2:19), un linaje escogido (1 Pe. 2:9) y como la iglesia (Col. 1:18).  Al mismo tiempo, sin embargo, lo importancia de cada creyente individualmente está enfatizado.  Por ejemplo, el apóstol Pablo, refiriéndose al cuerpo de Cristo, escribe: «de quien todo el cuerpo, bien ajustado y trabado entre sí por todas las junturas que se ayudan mutuamente, según la actividad adecuada de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor» (Ef. 4:16).  Fíjense que Pablo le da énfasis a la importancia del cuerpo entero tanto como a «cada ligamento» y «cada parte» del cuerpo.

    También en 1 Corintios 12 él escribe, «Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo» (1 Cor. 12:27).  El acentúa que cada parte del cuerpo es esencial para el bien del cuerpo entero, y que cada miembro del cuerpo tiene un don que puede contribuir al cuerpo entero.

    El apóstol Pedro le da importancia al carácter colectivo de los creyentes sin perder de la vista a la importancia de cada miembro individualmente. Por un lado dice que los creyentes colectivamente son «pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios…» (1 Pe. 2:9).  Por otro lado, él reconoce el significado de cada creyente individualmente y escribe que «cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas» (1 Pe. 4:10).

    En armonía con esa idea el Nuevo Testamento con frecuencia menciona a varios individuos, llamándoles por su nombre, y subraya sus contribuciones al cuerpo de Cristo.  Unos cuantos de esos individuos reciben atención prominente (como los apóstoles y sus compañeros de viaje) aunque la mayoría de ellos reciben solamente mención breve.  Sin embargo, cada uno de ellos hizo un papel muy importante en el bien estar de la iglesia.  Sus vidas habían sido transformadas por la gracia del Señor y deseaban ser utilizados como instrumentos de Su gracia.  Unos de estos individuos incluyen a …

    …Stefanas, Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás – siete hombres escogidos para ayudar con la distribución de comida.  Estos hombres fueron de buena reputación y llenos del Espíritu y de sabiduría (Hch. 6:1-6).

    …Un discípulo en Damasco llamado Ananías que, aunque había oído malas noticias acerca de Saúl, fue obediente a las instrucciones del Señor y fue a Saulo y le puso las manos (Hch. 9:10-19).

    …Tabita (Dorcas), una discípula en Jope, «se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres» (Hch. 9:36).

    …Cornelio, quien aun antes de ser cristiano fue «devoto y temeroso de Dios; realizaba muchas obras de beneficencia para el pueblo de Israel y oraba a Dios constantemente» (Hch. 10:2).

    …Barnabé vendió un campo y donó las ganancias a los apóstoles para ayudar o los cristianos necesitados (Hch. 4:34-37).  Él fue un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe (Hch. 11:24).  Hizo un papel extremadamente importante para que Saulo fuera aceptado por los discípulos en Jerusalén (Hch. 9:26-28).

    …Simeón, apodado el Negro; Lucio de Cirene, Manaén, Saulo y Barnabé sirvieron como profetas y maestros en la iglesia en Antioquía (Hch. 13:1).

    …Lidia, una dama de negocios, re­spondió al evangelio y abrió su casa a Pablo y sus compañeros (Hch. 16:14-15, 40).

   …Apolo, «un hombre ilustrado y convincente en el uso de las Escrituras.»  El «con gran fervor hablaba y enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús» (Hch. 18:24-25).

    …Febe, recomendada por Pablo como una hermana que había ayudado a muchas personas, y a Pablo mismo también (Rom. 16:1-2).

    …Priscila y Aquila, compañeros de trabajo de Pablo que arriesgaron sus vidas por él.  Pablo y todas las iglesias de los gentiles les estaban agradecidos (Rom. 16:3).

    …María, Trifena, Trifosa y Pérsida – hermanas que habían trabajo mucho en la obra del Señor (Rom. 16:6, 12).

    …Gayo conocido por su hospitalidad a la iglesia (Rom. 16:23).

    …Estefanas, Fortunato y Acaico que habían refrescado al espíritu de Pablo tanto como a los cristianos de Corinto (1 Cor. 16:17-18).

    …Epafras, que siempre luchaba en oración por los colosenses. Él había trabajado duro para los colosenses tanto como trabajó para los hermanos en Laodicea y en Hierápoles (Col. 4:12-13).

    …Epafrodito que sirvió como el mensajero de los filipenses a Pablo.  Él estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que los filipenses no podían prestarle a Pablo (Flp. 2:25, 30).

    …Filemón, conocido como uno que amaba a todos los santos y alguien que había reconfortado sus corazones (Flm. 5, 7).

    …Ninfas y Arquipo que habían abierto sus hogares para que la iglesia pudiera reunirse allá (Col. 4:15; Flm. 2).

    …Loida y Eunice (la abuela y la madre de Timoteo), destacadas por su fe sincera y sus vidas devotas y por su impacto en la vida de Timoteo (2 Tim. 1:5).

    …Demetrio, de quien todos daban buen testimonio inclusive el apóstolo Juan (3 Juan 12).

    Estos individuos e incontables otros, hicieron papeles de suma importancia en el crecimiento y en el bien estar de la iglesia primitiva.  Su enseñanza, su labor, su ánimo, sus oraciones, su generosidad, fe, valor, fidelidad, hospitalidad, obediencia y sus buenas obras y vidas devotas hicieron un gran impacto positivo en la iglesia primitiva. 

Su papel importante en la iglesia

    Hermanos y hermanas, lo mismo sigue siendo la verdad en la Iglesia hoy.  Como un miembro del cuerpo de Cristo, su vida y el ministerio suyo afectan el bienestar de la iglesia.  El cuerpo de Cristo crecerá y se edificará «según la actividad propia de cada miembro» (Ef. 4:16).  ¡En otras palabras, la parte suya es esencial!

    Entonces, yo le aliento, hermano, que renueva su compromiso y su dedicación al Señor y a la obra que Él le haya encomendado.  «Si es de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría» (Rom. 12:7-8).  «Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas» (1 Pe. 4:10).  El Señor ciertamente bendecirá a otros a través de los esfuerzos suyos, su generosidad, su hospitalidad, su apoyo, sus oraciones, su ferviente labor, su enseñanza, su fidelidad, su obediencia.  Usted hace un papel indispensable en Su obra.